Capítulo 17

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—Que no mame la pendeja –dice Javier— nunca vamos a acabar.

—Oye Adrián ¿trajiste tu lista de pecados?—pregunta Iker—esa, la que dijiste que ibas a traer.

—Mmm si aquí esta.
Contesta el mencionado.

—Supongo que han de ser los mismos que los nuestros.
Habla Lucas desenrollando el papel, dándose cuenta que es una lista súper larga que cubre todo el cuarto.

—Si saben que si nos confesamos, tendrán que cumplir con no cometer ningún pecado y mantenerse puros durante mínimo 3 semanas.
Dice Abril.

—Puta madre.
Hablan los morros al unísono.

—Bueno, este...
Les digo haciendo ademanes con las manos para que se salieran

—¿Qué?
Pregunta Julio sin entender la indirecta.

—Que se salgan, nos vamos a cambiar.
Dice Emma.

Todos los perros se sientan en el piso.

—¿Me pueden dar un bailecito?—pregunta Lucas —va a ser mi cumpleaños.

—¿Estas idiota? O ¿qué?
Le pregunto riendo.

—Eso le hemos dicho durante 10 años y no entiende.
Habla Julio.

—¿Enserio quieren un baile?
Pregunta Abril.

En eso a los chicos les llega un mensaje. Los cinco se quedan leyendo el mensaje.

—Luego nos lo hacen—habla Lucas levantándose de su lugar junto con los otros.

—Ni que estuviéramos pendejas— dice Abril agarrando su maleta —bueno ya sálganse a la chingada.

—Lo están— dice Julio. Abril lo mira desafiante —Luego te veo— le dice dándole una palmadita en la mejilla.

Emma, Sofía y yo nos quedamos mirando ante el gesto de Julio hacia Abril.

—Enfrente de ellos no.
Susurra Abril sujetando a Julio.

—No te preocupes, están bien idiotas.
Le responde Julio.

—Bueno, Bye.
Les digo corriéndolos

Salen y cierran la puerta. Yo saco la ropa de mi maleta y me empiezo a vestir, al igual que las otras.

–¿Listas?
Les digo caminando hacia la puerta.

—Oye espera— me detiene Sofía –¿Qué se traen tu y Julio?—
Dice preguntándole a Abril.

—A es que más de rato vamos a coger.
Dice Abril con una sonrisa

—No mientas.
Le dice Emma.

—¿Cuándo les dije que era mentira?.
Dice caminando hacia la puerta

—Esta morra.
Dice Sofía.

Salimos de la habitación y nos dirigimos a la bodega y vemos que los perros están viendo una revista.

—¿Que ven chicos?.
Les pregunta Emma.

—Porno.
Dice Javier.

—¿Que?
Pregunta Sofía.

—Nada plebe que metiches.
Dice Adrian

—¿Que uno no puede contestar?, ¿siempre tienen que opinar todos?
Les pregunto.

—¿Y siempre tienen que estar de metiches?
Contesta Iker fingiendo mi voz.

—Bueno, ¿y que es lo que tenemos que limpiar?
Pregunta Abril.

—Pues hay mucha tierra, telarañas, vamos por escobas, trapeadores...

—Llévele, llévele.
Dice Adrián burlándose antes de que terminara de hablar

—Este wey tiene espíritu emprendedor.
Admite Lucas.

—¿Y quien va a ir al changarro?—pregunta Iker —el primero que diga safo...

Todos se quedan callados hasta que Sofía dice safo por andar de distraída.

—No te preocupes plebe, yo te acompaño, si quieres.
Se ofrece Adrián.

—Este vato— dice Sofía riendo —ok vamos.
Dice algo emocionada, o eso creo.

Ellos salen del cuarto y después comenzamos a mirarnos mutuamente.

PARTE SOFÍA

Al momento de salir del cuarto con ellos iba caminando a lado de Adrián, volteo a verlo de reojo y sonrío algo nerviosa.

—Oye Adrián, ¿tienes novia?
El voltea a verme y sonríe un poco.

—Eso dice ella, realmente no sé.
Reí un poco ante su comentario y después sonrío pegándome un poco más a él.

—¿Cómo es tu vida allá en Victoria?

—Es rara, normalmente no suelo profundizarme en temas pero no me ponen mucha atención, los que realmente me ponen atención son mis amigos porque quiera o no ellos han crecido como mis hermanos.

—Eso es muy bonito, me pasa casi lo mismo.

—¿Sabes algo?, presiento que tú y yo seremos buenos amigos.

—¿Enserio?, siempre me gustó tener amigos, realmente me gustaría tener más amigos ya que creo que mis únicas amigas son solo esas tres chicas.
Hago una mueca algo triste y el me pega a él y me abraza dejando un beso en mi cabeza; me sonrojo completamente y entramos una pequeña bodega donde se encontraban todas las cosas que necesitábamos, al momento de querer estirarme por el limpiador de pisos resbaló y por suerte Adrián detiene mi caída, al momento de voltearme quedamos cara a cara, nadie dijo nada, simplemente nuestras respiraciones chocaban, nos acercamos poco a poco hasta que Adrián plasma sus labios con los míos y yo no dudo en seguirle aquel beso.

MALA REPUTACIÓN. //EDICIÓN//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora