El día está pesado; siento la humedad de las paredes como si fuera mi propia piel.
El frío que traspasa la ventana golpea contra la tela de mi escasa vestimenta haciendo que sienta como si estuviera desnuda.
Mi día no tenía que ser así, ahora mismo estaría recostada en mi habitacion leyendo algún libro o escuchando música, sumida en mi propio mundo de odio y angustia.
Pero en vez de eso estoy aquí, donde la comida sabe a tierra y me obligan a tragar medicamentos estúpidos que se supone que deberían "ayudarme" y no hacen más que darme sueño.
Salgo de mi mundo cuando escucho como hace click la cerradura de la habitación.
-Williams, es hora de tu medicamento.- La enfermera estira su mano hacia donde me encuentro y empieza a golpetear impaciente con la suela de su zapato, irritandome.
Con pesadez, levanto mi cuerpo de la cama y camino hasta llegar a su lado y tomar las tres cápsulas de color rosa que se encuentran en su mano.
Las meto dentro de mi boca y las coloco debajo de la lengua; sostengo con la otra mano el vaso de agua y me bebo todo el líquido.
Enid me echa una segunda mirada antes de desaparecer y bloquear la puerta otra vez, dejándome sola con mi miseria.
Escupo en mi mano las cápsulas y camino hasta llegar a el baño; las echo en el retrete, presiono el botón y me quedo observando hasta que desaparecen por completo.
Vuelvo a mi posición inicial y suspiro fastidiada.
¿Y ahora que hago?
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Dulce Locura.
Misterio / SuspensoKatherine Williams hizo algo considerado desastroso para la sociedad que se cuenta de boca en boca que no tiene reparación alguna pero, ¿podría tenerla? Dicen que la curiosidad mató al gato. ¿O eres lo suficientemente valiente para ser ella? ¡Advert...
