Un revuelto reencuentro parte 2

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Edd dio pasos torpes hacia atrás, golpeando sus piernas contra el velador al ver a la alfa entrar a la habitación.

No había vuelto a ver a la peliazul desde aquel día en el que lo acorraló en el baño, utilizando su voz de alfa para obligarlo a quitarse su collar. Por varios días había sido un misterio el paradero de esta, y ningún estudiante iba a preguntarle a sus hermas en dónde podría estar. Pero luego, la directora le había informado personalmente que Marie Kanker había abandonado la escuela. Su madre había hablado con ella para comunicárselo.

Edd se extraño, pero aún así no dejó de temblar, al ver una cara de sorpresa en la peliazul, levantando una mano hacia su dirección.

- Tranquilo Doble d....yo solo...yo... - pero no logró terminar al escuchar pasos rápidos y fuertes que se dirigían hacia la habitación. Instintivamente se alejó de la puerta, aun manteniéndose dentro de la habitación pero también lo más alejada de Edd. Reconocía la fiereza de esas feromonas.

Kevin entró a la habitación agitado, mostrando en su rostro enojo puro aun sin saber exactamente lo que pasaba. El solo hecho de asustar de esa forma a su omega significaba una paliza de seguro.

Desde el incidente en segundo, más el descontrol hormonal de Edd, es que el alfa se volvió mas sobre protector de lo que ya era.

Al apenas reconocer a la chica, emitió un gruñido de rabia, abalanzándose sobre esta sin pensarlo dos veces. Marie sujetó los hombros de Kevin para mantener una distancia, haciendo que ambos comenzaran a forcejear botando varios objetos de la habitación.

- ¡Idiota! ¡No le he hecho nada! - gritó con ira Marie.

- ¡Solo porque he llegado a tiempo! - le respondió el pelinaranjo intentando aplicar aun mas fuerza.

Edd no tenía idea que hacer, pero se sentía abrumado por las feromonas de ambos alfas que intentaban someter al otro, por lo que se sentía débil y a penas podía esquivar que estos chocaran con él.

- ¡Solo quiero hablar con Doble d!

- JA ¡¿Y yo soy el idiota?! - dijo furioso, sin quitar la vista de la peliazul.

Esta, al ver que no tendría ninguna posibilidad de que Kevin la soltara, decidió simplemente hablar de inmediato.

- ¡Realmente lo siento Doble d! ¡Perdón por todo lo que te hice! - gritó fuerte cerrando con fuerzas sus ojos, pero aun sin dejar de forcejear con el pelinaranjo. Este último, al igual que su novio , se sorprendieron bastante de sus palabras - En ese tiempo...te quería solo para mí...aun cuando sabía que no sentías lo mismo. Realmente fui una idiota...¡pero juro que he cambiado! ¡Me doy cuenta de mis errores y por eso...!

- ¡Como si pudiéramos creerte! - le interrumpió enojado Kevin, y Marie le devolvió la mirada.

- ¡No estoy mintiendo! - gritó enfadada para luego dirigir su mirada hacia Edd - Te lo juro...no estoy mintiendo - agregó esta vez en un tono más suave.

Edd, mientras abrazaba sus propios brazos de manera nerviosa, intentó enfocarse en los ojos de Marie. Su mirada estaba brillosa y expectante a escucharlo ¿Realmente alguien que mentía podía tener tal mirada de remordimiento?

- No puede ser... - susurró molesto Kevin aun sin soltar a la alfa.

- Kevin... - dijo suave Edd, y su novio sintió como las feromonas de este intentaban calmarlo. Estaba furioso ¿Realmente le estaba creyendo sus mentiras? ¿A la maldita que por tanto tiempo le había hecho daño?

Aun así, aflojó su agarre y finalmente ambos alfas dejaron de forcejear.

- Gracias - dijo suave la alfa, entregándole una sonrisa agradecida al omega, mientras que Kevin simplemente refunfuñó - Espero que puedas perdonarme algún día

Mi omegaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora