Si la muerte me visita está noche, quizás le abra los brazos, llore en su hombro y descanse en su regazo.
Dejaré que está noche me toque con sus manos de hielo, que me abrace con brazos tembloroso y queme mi frente con labios de fuego.
Si me visita está noche seguro le abro la puerta en persona y le dedicó esa sonrisa triste que ella tanto adora.
Si me visita está noche querida señora, prometo estar en silencio e irme con esa calma soñadora.
NC González
