Alexa pov
Abrí la puerta nada más llegué al vestuario.
- Emmy- la llamé cuando no la vi en ningún lugar. No tardó mucho en aparecer de la parte de las duchas que nadie ya utilizaba.
-Oh, mira mi "compañera de trabajo"- dijo haciendo énfasis en la ultimas palabras. Gruñí molesta a pesar de saber que yo misma le había puesto esa etiqueta ante mi madre- No quiero hablar contigo.
- Pero tenemos que hablar- mi voz salió más desesperada de lo que pretendía. Sabía que la había cagado, pero simplemente no quería que mi madre continuara ese tonto interrogatorio en la cafetería y sabía que la única manera de detenerla era decir eso. Lo que no esperaba era que Emmy me escuchara.
- ¿Que no entiendes de que no quiero hablar contigo?
- ¿Y tu que no entiendes de que hablaremos ahora?- la mirada que le había dado esta mañana a la dependienta se quedaba corta comparada con la que me estaba regalando en estos momentos, si a aquella mujer la quería matar a mi me quería hacer la tortura más lenta de todas.
- Creo que el tema que quieres tocar no es muy apropiado para una compañera de trabajo ¿No crees?- La puerta del baño se volvió a abrir. La que faltaba, pensé al mismo tiempo que rodaba los ojos.
- Buena tardes, Anna- vi como Emmy se le acercaba para dejarle un beso en la mejilla.
- Buenas tardes- la vista de la pelirroja se posó en mi antes de ir a Emmy- Hola- suavemente le dejo un beso en la mejilla. Me acerqué hasta donde estaban y tomé a Emmy de la mano alejandola un poco de Anna. No me gustaba que estuviera cerca de ella.
- No seas infantil, Alexa- esta fue la voz de Emmy.
- ¿Infantil? ¿Yo?- pregunté al mismo tiempo que le soltaba su brazo. Si, había sido algo infantil. Ella solo ignoró mis palabras y se giró hacia Anna.
- ¿Trabajas hoy?
- No, sólo venía a por una cosa que me había olvidado- dijo señalando su taquilla la pelirroja. Con algo de suerte se marcharía y podría continuar intentando hablar con Emmy.
- Te quedan bien esos pantalones- odié que utilizara el mismo tono de voz que cuando me elogiaba a mí. Anna me volvió a mirar antes de mirar a la más pequeña y sonreír.
- Gracias, los tuyos también te quedan bien- y ahí intervine.
- Anna, Emmy y yo tenemos unas cosas importantes de las que hablar, así que coge lo que sea que se te haya olvidado y vete- no la vi, pero estaba segura que Emmy rodó los ojos al escucharme.
- Lo hablaremos en otro momento, Alexa, yo voy a volver al trabajo- la tomé del brazo con suavidad, mirándola fijamente a los ojos. Un pequeño suspiro se escapó de sus labios.
- Alexa, las compañeras de trabajo no hablan de esos temas.
- Las amigas tampoco se besan y lo hemos estado haciendo- nada más pronuncié eso sus ojos fueron directos a mis labios.
- ¿Queréis besaros de una vez y dejar de pelear? Este tipo de problemas sólo llevaban a un sitio y es la cama- para mi sorpresa esta fue la voz de la pelirroja, quien estaba tomando algo de su taquilla antes de cerrarla.
- Gracias Anna. Creo que tomaré tu consejo- Emmy quien se había girado para ver a Anna, nada más hablé me volvió a observar.
Escuchamos la puerta del vestuario cerrarse y supe que la Anna se había marchado. No se para que vino pero tampoco me importa mucho.
- ¿Me vas a dejar explicar algo?- negó- Bien...- tomé la cintura de Emmy y la acerqué a mi con suavidad. No podía no ser dulce con ella.
- ¿Me vas a besar?- preguntó observando mis labios. Sentí como sus manos acariciaban mi cintura con cuidado.
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Ahora ya te conozco
RomansaAlexa, la hija del dueño de la cafetería, a los ojos de Emmy, la mujer perfecta. Emmy, la nueva empleada, para Alexa, la pequeña adorable. Ellas quieren estar juntas. La realidad, todo son problemas. Aviso: es la primera historia que hice en 2018. L...
