Pingüinos.

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Huevos, tocino, tostadas, jugo de zanahoria...¿Jugo de zanahoría?
Arrugo sus labios en una mueca.
Jugo de zanahoría, Yoongi sintió su respiración pesada llamando la atención de sus padres inmediatamente deteniendo la amena conversasión que transcurría en la mesa.

-¿Cariño? ¿Estas bien?

-N-no e-es z-zanahoría.-murmuró no muy seguro de como sentirse.

Fuese lo que sucedia su madre parecio comprenderlo al instante, ya que en menos de dos minutos el jugo de zanahoría había sido remplazado por su habitual jugo de naranja.

Su madre parecía realmente apenada y se disculpo repetidas veces mientras repartía besos sobre su cabello. Su padre trató de quitarle importancia hablando sobre un programa de T.V que Yoongi no conocía, pero su respiración habia dejado ser erratica hace rato.

El resto de la mañana transcurrio comp de costumbre. Su mamá le extendió su almuerzo y después subió hasta el auto de su padre, se despidió de ambos y camino con paso firme hasta su salón de clases.

Saludó con un asentimiento a Namjoon y frunció el ceño.

-Largo.

La sonrisa con grandes huecos del día pasado volvía a verse presente, desapareciendo al mismo tiempo que dejaba con cuidado su lonchera de pingüinos sobre la banca.

Los ojos del chico volvierón a iluminarse y su sonrisa creció mientras señalaba repetidas veces a su pecho.

Notó entonces que sobre el pecho del chico se mostraba un pingüino emperador de dibujo.

Era lindo. Y en verdad el dibujo remarcaba las caracteristicas de la especie.
Recordó las palabras de su padre esta mañana "Yoongi-ah. Trata de ser amable con algunos compañeros, ¿Si?"
El chico era pequeño. Y de manera exacta estaba ocupando apenas un cuarto de la banca aún con su juego de pinceles fuera.
Parecía esta vez estar más ordenado que la última vez que vio su escritorio.

-Bien, puedes quedarte. Tú tienes tu espacio y yo tengo el mio.

El chico sonrió y asintió repetidas veces.

Repentinamente recordó que no sabía siquiera su nombre. ¿Sería adecuado preguntarselo? Era una norma de convivencia después de todo y si ambos iban a convivir tenía que hacerlo.

Se giro viendo al menor aún observarle sonriente.

-Mi nombre es Min Yoongi. ¿Cuál es el tuyo?

La sonrisa del chico disminuyó un poco y un rojo se apodero de sus mejillas, Yoongi recordó los colores de los babuinos haciendole sonreír sin querer.

El chico abrió sus ojos ante su sonrisa y vio sus ojos cristalizar de nuevo. Antes de que el chico se levantará y huyera como lo había hecho apenas hace dos días, lo sostuvo tan fuerte como pudo.

-No me has dicho tu nombre.

El chico parpadeo antes de asentir y escribirlo de manera rápida sobre una hoja de su cuaderno.

Park Jimin.

-¿No sabes hablar?

El chico negó luciendo triste. Yoongi asintio dada por terminada su conversasión. Era la primera vez que trataba de hablar con un chico y este no podía hablar.

¿Puedo ser tu amigo?

Una pequeña nota se deslizo sobre su mano y el chico en serio parecía apenado.

Yoongi asintió al ver a la profesora entrar al aula. No quería una nueva reprimenda.

El chico sonrió y aplaudio repetidas veces llamando la atención de su profesora quien al verlo sonreír realizo una serie de movimientos extraños con sus manos siendo correspondida en seguida por las pequeñas manos del menor.

Yoongi frunció el ceño ante la sonrisa que le dedico su profesora.

Tenía algunas preguntas para su madre.














Asperger. |YoonMin|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora