Palabras del autor: "Tal vez nadie leerá esto, y por lo tanto mis escritos serán como un grito al vacío.
Aun cuando lo sea, siempre debes dignarte a hacerlo de todos modos, decir "qué importa", correr y hacerlo bueno. Porque todo pasa por algo."
En mi vida no hay mucho que contar, soy como todas las otras chicas, soy como todo lo que existe, algo banal, conocido.
Porque ser raro está mal, pero ¿Por qué está mal?
No quisiera ser así, no quiero ser simple, me gustaría ser especial, en algo, en algo al menos.
No quiero estar en la lista de los muchos amores que tiene alguien y convertirme en una más del montón.
Lucho, lucho y lucho resistiéndome a ser una persona igual a las otras, pero finalmente eso es lo que somos, somos una mancha en el gran universo de la vida, un pequeño punto.
¿Debería saciarme con ser una más? Dejar de luchar, relajarme y adaptarme. ¿Qué fin tendría aquello? ¿Qué conseguiría con eso? Aunque la principal pregunta es ¿Siquiera consigo algo al final?
Todo es ridículamente incorrecto, cualquier decisión que tome, ser simple, ser compleja, ser una más, ser única. Todo lo que elijo está mal. ¿Estoy mal yo? ¿Ellos? ¿Quiénes son ellos? ¿El mundo?
Soy yo contra el mundo, sola, contra el mundo.
Esto es un poco de lo que siento, espero entiendas con esto cómo me siento, lo que pasa por mi cabeza.
Todos los días me levanto sumida en mis pensamientos, cada día pienso algo diferente. Todos los días a sobrevivir en este mundo lúgubre y sin color.
Hoy mis pensamientos abordan la discusión sobre el existir ¿Qué es existir? ¿Qué es lo que hacemos día a día? ¿Qué hago cada día de toda nuestra vida? Supongo que sobrevivir, pero ¿Qué es eso?
Al principio suena espectacular, "sobrevivir", escúchalo en tu mente, suena como si fuese más que vivir, un vivir diferente y mejor, algo que se sobrepone. Pareciera entonces que es una etapa sublime, ya no solo vives, sobrevives.
Pero al vivirlo, al estar día a día sobreviviendo, no lo siento como algo sublime, no siento que sea una etapa mejor. Siento como si fuera un apenas, apenas sobrevivo, apenas sigo viva, cada día.
Hoy llego a mi destino. Es un pequeño lugar en un mundo hecho para alguien más.
¿Soy la única? La única que se pregunta ¿Para qué? Porque a veces nada de lo que haces vale la pena.
Sólo veo a gente sumida en sus celulares, con audífonos, ensimismados en su música. ¿Estaremos todos solos? ¿De qué nos sirve? Hoy, tal como los demás días, es demasiado para mí.
¿Estaré loca? ¿Sólo me afecta a mí? ¿Seré especial y soy la única a la que le pasa? Tal vez si esté loca, tal vez sea la única a la que le afecta, tal vez si sea especial o tal vez sea a la única que le pasa. Sólo deseo que los tal vez sólo sean, así todo cambiaría; yo cambiaría.
En medio de mis miles de pensamientos, agobiada, al menos hoy estoy en un ambiente que me parece mágico. No hay nadie más en la estación de tren, sólo soy yo. Me gusta porque estar sola me permite ser yo misma, sin perjuicios. Podría ser y hacer todo.
De pronto, algo inmuta mi felicidad. En uno de los costados de la sombría estación, se acerca alguien, otro de los otros sumidos en su celular.
Me dio súbita rabia, no supe lo que hacía, sólo dije:
- Cuando hay nubes hermosas y un cielo sublime, humanos por el mundo se rebajan a mirar un aparato de plástico que no hace más que alejarnos de lo maravilloso del mundo.
Algo me hizo ir contra mi asocialidad y esperé, esperé varios segundos, pero ninguna palabra salió del chico. Tal vez era sordo, así que tuve que decirlo más fuerte. Así que repetí:
- Cuando hay nubes hermosas y un cielo sublime, humanos por el mundo se rebajan a mirar un aparato de plástico que no hace más que alejarnos de lo maravilloso del mundo.
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El chico del tren
Teen FictionEsta historia no es como las otras. Busca ser, algo real. No todo es suficientemente bueno, pero, tampoco lo suficientemente malo. Sólo tenemos que creer y vivir. Vivir de esas cotidianidades de la vida, de esas pequeñas lindas cosas que hacen tu vi...
