NARRA VEGETTA.
-No...esto...esto no está bien...V-vegetta, basta...
-Shhh...-chisté sobre sus labios, entre beso y beso.
Mis manos se aventuraron por debajo de su playera para quitársela, la yema de mis dedos entró en contacto con aquella piel que conocía tan bien, cada ondulación, cada lunar... Subieron venturosas por la línea de su espalda y volvieron a bajar hasta el nacimiento de su columna, suavemente, sin dejar de besarlo con intensidad, bajando aún más e ignorando el elástico de su pantalón y de su bóxer. Mi mano izquierda no quiso ser menos; soltó su cintura y se coló desde ese delicioso huequecito en su vientre hasta terminar acariciando dócilmente su ingle.
Quería recordarle el poder que tenía yo para volverle loco, pero sin ignorar el irrefutable hecho de que yo vendería mi alma al demonio por degustar de su cuerpo. Me fascinaba, me avasallaba y me encendía de una forma que nadie pudo hacerlo nunca. Era acojonante no poder controlarme teniéndole así, yo, que siempre quería tener el control de todo...
Pero Willy siempre hacía que yo me saltara todas las reglas, siempre venía a desordenar mi mundo lleno de autocontrol, pateando mi fuerza de voluntad como un chiquillo alborotado que patea los papeles que su padre tiene en el escritorio, y aún así no se enfada con él. Una mirada, una sonrisa, incluso una lágrima peligrosa eran suficientes para que yo hiciera a un lado cualquiera de mis convicciones para estar a su lado.
No habríamos quedado como amigos si yo me hubiera negado a él.Enroqué un brazo en su cintura para separarlo de la puerta y abrirla, y con cuidado y caminando hacia atrás lo arrastré hasta el cuarto. No podía esperar más. Quería hacerlo mío. Quería que volviera a tener mis marcas en su pálida piel, que susurrara mi nombre segundos antes de venirse, que me mirara con los ojos resplandecientes luego de hacer el amor.
Una vez en la habitación tuve que contenerme para no arrancarle la ropa del tirón, pero después de tanto tiempo deseando esto quería disfrutarlo y...me acojonaba. Puede que yo dominara la situación pero en todo momento tenía ese miedo a que se arrepintiera y saliera huyendo de allí, que se enfadara y me hiciera a un lado de su vida llevándose todo, arrasando con lo poco que quedaba de mí.
Dudaba, lo sabía por sus movimientos. Dejó que le quitara la playera pero no hacía lo mismo conmigo. Todavía estaba a tiempo de apartarme y encerrarse en su casa...Pero no. En lugar de eso, pareció encogerse un poco en sí mismo y me miró con una caída de ojos y los labios entreabiertos. Temblaba...
Fue como volver el tiempo atrás y tener a un Willy inexperto para amar.
Me di cuenta de que no era sólo culpa lo que sentía, sino también vergüenza, mucha; no sabía qué hacer conmigo.
Me le acerqué lentamente, bastando tan solo una mirada para decirle que todo estaba bien, tomé su rostro en mis manos y besé su frente, luego cada rincón de su cara. Besos pequeños, delicados mimos que concluyeron en su boca. Profundicé el beso, lamiendo sus labios primero. Sentí sus manos, ya más seguras, colarse debajo de mi playera y tironear hacia arriba para que me la quitara y me dejé hacer. Sus dedos exploraron con timidez mi estómago, mi cintura, mi pecho, como si tratara de recordar cómo era volver a tocar a un hombre, a mí, al único que había tocado en su vida, y me abrazó de nuevo por los hombros.
Aquella caricia larga por mi cuerpo había desparramado electricidad por todos lados.
Su cuerpo se pegó al mío y yo sólo atiné a mirarle, fascinado. Con dos movidas ya me había puesto en jaque.
Le abracé por la cintura y lo levanté en el aire; en el corto trayecto a la cama pude sentir su corazón latiendo fuerte y alocado contra mi pecho, latiendo casi al mismo tiempo los dos en una hermosa sincronización.
Me le tiré encima, aprisionándole contra la cama. Llevé sus manos por sobre su cabeza y barajé besos y lamidas en todos sus puntos débiles; me los conocía de memoria. Le arranqué las zapatillas, las medias, los pantalones...y me detuve a admirarlo una vez más; se había cubierto la cara con un brazo, sus mejillas sonrojadas, sus labios entreabiertos, su pecho casi lampiño subía y bajaba, agitado, su bóxer abultado...esperándome. No parecía poder moverse de los nervios.
Me quité los pantalones.
-Willy.-le llamé; mi voz sonó muy ronca y contenida. Él levantó el brazo con el que se escondía de mí y me miró; apretó los labios a penas. Estiré una mano para que se acercara a mí; era como si me tuviera miedo y no quería eso. Se quedó sentado conmigo entre sus piernas abiertas. Puse su mano en mi cintura. - Quítamelos.- le pedí con calma, mirándole a los ojos.
Me miró fijamente desde abajo, un espectáculo para mi libido, pero accedió. Sus manos bajaron lentamente por mis muslos hasta las rodillas, llevándose con ellas mi ropa interior. Sus ojos se clavaron en mi hombría y casi podía escuchar los engranajes en su cabeza preparándose mentalmente para lo que creía que yo quería que haga. Me calmó verle más dispuesto pero yo no quería eso. Su mano tomó mi pene con decisión y comenzó a moverse suavemente. Una oleada de placer se repartió por mi cuerpo desde mi ingle; hizo que echara mi cabeza hacia atrás y cerrara los ojos, un gemido ronco escapó de mi boca.
Pero antes de que me ganara la lujuria, reaccioné a apartar a Willy de ahí; tomé su rostro entre mis manos y lo besé.
Quería que supiera que no sólo quería su cuerpo, lo quería todo de él. Intenté transmitir en mi beso todos esos sentimientos acumulados, logrando que suspirara en mi boca al dejar entre ambos unos milímetros.
-Samuel...-abrió sus ojos de ónice; la duda todavía estaba ahí. Sabíamos que no era buena idea, era cruzar una línea de fuego. No habría marcha atras después de esto.
Pero lo cierto era que ambos lo deseábamos, por encima de toda duda o miedo.
-Samuel...-muy pocas veces me llamaba por mi nombre.-Yo...no creo que...
-Te quiero...-lo solté sin más, sin pensarlo, brotó desde mi pecho en un susurro y paralizó a Willy antes de que dijera algo que lo estropeara todo. Me miró como si le hubiera disparado sin piedad.
-Y yo a ti.- dijo casi sin voz. Sus ojos brillaron aún más con unas lágrimas acumuladas en ellos. Sonreí. Atrapé su labio inferior con delicadeza entre mis dientes, lo eché hacia atrás en la cama y terminé de desnudarlo.
El fuego volvió a nosotros cuando nuestros cuerpos retomaron el contacto uno sobre el otro. Sus brazos me atrajeron hacia él, sus largas piernas rodearon mi cintura, su lengua profundizó un beso que me dejó descolocado. Por Dios...sólo quería prenderme fuego en su piel, quedar hecho cenizas sobre su cuerpo y dejarme consumir por el placer de volver a hacerlo mío.
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"Fire Meet Gasoline". *( #WIGETTA )*
FanfictionEl fuego que se encuentra con la gasolina.... A penas puedo respirar cuando tú estás aquí, amándome. Quémate conmigo ésta noche...