Capítulo 5 parte 1.

273 42 3
                                    


NARRA VEGETTA:

Pegué mi frente a la suya, mis manos resbalaron de su rostro todavía con sus lágrimas en los dedos, quedando inertes a los costados... Sentía una presión en el medio del pecho; si él me hubiera atravesado las costillas para estrujar mi corazón creo que habría sido menos doloroso que su silencio, un mutismo que dejaba en claro que me hacía a un lado una vez más.

¿Acaso nunca le alcanzaría? ¿Siempre estaría corriendo tras él? Era como intentar darle alcance para una y otra vez tropezar con situaciones u otras personas que se me ponían en medio, y él sólo seguía avanzando, dejándome atrás, olvidado como un perro callejero al que le rasca la cabeza y le deja sin más en la acera...Total, él ya me había dado un poco de cariño para seguir su camino y yo, hambriento de amor, me volvía a quedar sin él...una vez más.

Caminé despacio hacia atrás y me topé con el respaldo del sillón. Me quedé sentado ahí, sin saber qué hacer ni qué decir. La angustia se anidó en mi garganta. No quería llorar, no quería mostrarle hasta qué punto le quería. Podría suplicarle, pero sabía que ni poniéndome de rodillas él me haría caso. Sólo me miraría con pena y yo no quería eso. Incuso hecho pedazos me sostenía el orgullo...Era lo único que me quedaba. Cada vez que me rompían el corazón, cada vez que me desilusionaban o decepcionaban, cada vez que arrasaban con todo, cada vez que se llevaban todo lo que yo tenía para ofrecer, yo siempre me quedaba en pie gracias a mi orgullo. Podía estar en un rincón de mi habitación lamiéndome las heridas un tiempo, pero luego, poco a poco, volvía a salir al exterior a arriesgarme a amar una vez más. Yo creía en el amor, en la idea romántica de que uno puede encontrar a una persona muy especial con la que compartir el resto de su vida, en lo eterno... Creí haberlo hallado en Willy... Nunca antes había sentido algo tan grande, algo más grande que yo mismo. ¿Qué no daría yo por él? ¿Qué no haría yo por él? Todo...absolutamente todo...incluso si él elegía a alguien más yo...yo lo aceptaba, porque quería verlo feliz. Uno no puede obligar a nadie a que lo ame. Si un amor es realmente puro y sincero, y si aún después de luchar no se logra nada, uno quiere ver a esa persona feliz con quien sea, si no es contigo al menos que encuentre la felicidad con alguien más que le mereciera. Así pienso yo. Y claro que es una jodida mierda a veces pero yo lo aguantaba...por él. Sin importar el daño, sin importar el vacío que eso me provocaba... Al menos me quedaba con un pequeño trocito de su amor, transformado en amistad. Siempre había preferido eso antes que no tener nada... pero joder que dolía, dolía con la intensidad de la soledad y de la impotencia y de la frustración. Eso me pasaba por darle todo lo que yo era, sin quedarme con casi nada para mí, sólo lo necesario para sobrevivir.

-Samuel...lo siento... -su voz sonaba ahogada y de alguna forma me reconfortó que, mínimamente, parecía dolerle también esta situación; Willy nunca lloraba por tonterías.

-Déjalo...-vi que se acercaba a mí, yo tenía la mirada baja, no quería ver su cara.- No, Willy...

-No puedo hacerle esto a ella, no se lo merece...

-¿Y yo sí lo merezco?-que la usara de excusa me cabreó y me dolió. Las intenciones de acercarse a mí para consolarme parecieron desaparecer al instante ante mi enojo.

-¡No!

-Pero prefieres hacerme pedazos a mí, ¿es eso?- las palabras se le atoraron en la garganta y sólo tenía esa mirada dolida, como si le hubiera abofeteado.- Eres un cabrón...- mi propia voz se quebró y la vista se me nubló. Apreté la mandíbula y me refregué con fuerza los ojos para quitarme esas putas lágrimas que no quería que él viera.

Puso sus manos en mis hombros; temblaba. Se sujetó a la tela de mi sudadera y se acercó aún más a mí, aprovechando el espacio entre mis piernas, con la intención de abrazarme. Como si yo necesitara su lástima...

-Vete, Willy.

Aquello lo frenó en seco, a centímetros de mi cuerpo. Le oí un resoplido y un pequeño quejido; él estaba llorando de nuevo. Yo miraba al suelo, haciendo malabares con la rabia y el dolor por igual.

-Vete.-oí mi propio tono de voz totalmente frío y automático.

Sus manos se aferraron aún más fuerte a mi ropa, él se había doblado un poco sobre sí mismo, con la cabeza muy gacha y los codos encogidos como un niño que se esconde debajo de una frazada. Su cabello estaba muy cerca de mí y pude oler su aroma frutal. Mi orgullo me impidió flaquear. Si no me estuviera sintiendo tan rechazado le habría abrazado con fuerza, le hubiera comido la boca para que supiera que todo estaba bien... Pero nada estaba bien ahora. Tomé sus manos y las aparté poco a poco de mí, esas manos con unos dedos a penas más largos que los míos, unas manos que habían sido entrelazadas con las mías incontables noches y mañanas... Y lloré, finalmente lo hice, en silencio, unas lágrimas tibias que se enfriaron rápidamente en mi mentón y sin querer alcanzaron las manos de Willy cuando las bajé. Al sentirlas, levantó rápidamente la cabeza y nuestras miradas se volvieron a encontrar; sus pequeños ojos estaban hinchados y rojizos, inundados de lágrimas y eso me hizo sentir cruel, ¡cuando era yo quien estaba siendo lastimado! No importara que fuera yo era el inocente; cualquier cosa en la que Willy sufriera yo siempre terminaba aceptando la culpa como si fuera completamente mía. Y es que nunca me salía ser cruel con él...

-Vete a casa, Willy...-negó con la cabeza. Suspiré. Más lágrimas.- Willy, por favor, vete...- apretó los labios y los ojos y volvió a agachar la cabeza.- Willy...necesito estar solo ahora. Tal vez luego lo hablemos más tranquilos, ¿vale? -lo dije como para darle la seguridad de que pueda volver luego pero...creo que después de esto no querría volverle a ver por un tiempo. Era curioso el sentimiento de amar a alguien pero quererlo bien lejos al mismo tiempo. Como si adivinara mis intenciones, se abalanzó sobre mí, escondiendo el rostro en mi cuello, sus manos aferradas en mi espalda con una fuerza tremenda, casi tanto que dolía. Pequeños estremecimientos sacudían su cuerpo, producidos por un nuevo ataque de llanto.- Willy...- suspiré, tomándolo de la cintura para tratar de apartarlo nuevamente.

-No...-dijo apenas con un hilo de voz.

-Ya, Willy. Sólo...

-¡NO!...No quiero irme...

Lo estaba haciendo tan difícil. Multitud de pensamientos hicieron eco en mi mente, desde que era un mero capricho o que era sólo un juego para él, y sólo atiné a emplear un poco más de fuerza para apartarlo, pero él se hizo hacia atrás para tomar mi rostro entre sus manos temblorosas y besarme con desesperación, dejándome fuera de combate.

Y yo...me rendí. Así de fácil.

Su llanto, mientras sus labios aprisionaban los míos, me atravesó por completo y me dio calidez...estaba llorando por mí y eso me hizo estúpidamente feliz. Unos besos salados y dulces al mismo tiempo.

En ese instante me puse a pensar que él estaba en una situación complicada pero aún así quise ser egoísta y tenerle para mí.

Él no quería irse. Él quería quedarse. Quedarse conmigo. Quedarse aquí. Me besaba. Dios...sus besos sabían a gloria. Su cuerpo pegado al mío era cálido. Me hizo temblar. Mi pecho dolía, se estrujaba...y revivía de nuevo. Su lengua buscó la mía. Sus brazos me rodearon el cuello, su pecho se adhirió al mío... Su corazón... Pude sentirlo latir contra mi pecho, unos latidos acelerados golpeando con fuerza.

Eres mío.

Siempre fuiste mío, ¿cierto?

Di que sí, di que eres mío.

Ámame.

Ámame...por favor.

¡Por favor!

Estoy aquí, siempre estaré aquí para ti.

Te amo.

Te amo.

Te amo...

¡Te amo tanto!

Mi amor...mi pequeño...mi niño... Mío...mío...

Siempre seré tuyo...

Te amo, Guille...

"Fire Meet Gasoline". *( #WIGETTA )*Donde viven las historias. Descúbrelo ahora