Capítulo once: Austin, omega o beta.

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Dos años antes

Seguramente aquella calle tiene nombre, no solo es una calle con una carretera de piedra con tantas farolas que por la noche la hacen parecer mágica. Seguramente, tiene nombre, pero nadie está interesado en ir más halla de las mesas en el exterior de las cafeterías, o de bailar subiéndose en las farolas como en aquella antigua película, o en aquel capítulo de “The Simpsons”.

La primera vez que el pelirrojo vio aquella calle se enamoro, tanto por su agradable clima como por la cercanía de la iglesia. Ser gay no tenía porque ir de la mano con ser ateo.

Tarareando una canción cualquiera iba despistado saliendo del minimarket mientras miraba las calorías de su refresco, de seguro le entrarían unas ganas horribles de correr. Se golpeó, pero no callo al suelo y se enamoro como en una cursi película, eso no iba con su vida.

–¡Ten cuidado gilipollas!–Le gritó levantando la vista para encontrarse con posiblemente le hombre más adorable que había visto en su vida, tenía pecas rapartidas por toda la cara, al igual que finas hebras rubias que caían por su frente, cuando sus ojos verdes conectaron con los azules del rubio se sintió en otro mundo.

¿Que mierda le pasaba?

–Soy Eliot–Se presentó dedicándole una sonrisa que le provocó mariposas al chico.

–¿Eres un Moon?–Aquella pregunta sono más como una afirmación.

–Y tú no eres por aquí–.

En ese momento Austin lo supo, Eliot era un lobo, y no cualquier lobo, era uno con el que estaba destinado a compartir cama y vida.

–Tengo que irme–Dijo sin más intentando irse.

–Olle olle, dejame al menos invitarte un café–Austin aceptó, y fue algo de lo que se arrepintió. No al momento, no a los días, pero si con los años.

Eliot solo quería a Austin de lo fiel que era por el miedo a que su alfa no lo quisiera y se quedara como un omega sin alfa, pero en el momento en el que a su frente se añadió otra quemadura algo cambió en él. Como todos los cambios aquel fue instantáneo y con una onda expansiva, onda que se hizo notoria cuando Eliot estuvo a una distancia perfecta.

Sobrevivir o morir.

Ser fuerte o morir.

En aquel momento sus ojos se volvieron rojos, el color de su alfa. Sin saber a ciencia cierta de donde saco la fuerza mordió el brazo de uno de los que lo estaban arrastrando probablemente a algún lugar para que los vecinos no se enteraran del disparo.

Terminando su transformación a lobo solto un aullido antes de atacar al que aún seguía en pie y le apuntaba con una pistola, él cayó al suelo con el ahora lobo encima arrancandole con las garras la cara. Los jadeos y gemidos que soltaba fueron suficientes para que su compañero se levantara y arremetiera contra el lobo.

Austin solto un gemido, pero había sentido cosas peores. Dispuesto a dejar al chico sin brazo dió un salto volviendo a aferrarse al brazo que había mordido con anterioridad, antes de que intentará contraatacar se impulso con las patas traseras para con la inercia tirar al hombre al suelo y arrancarle el brazo. Después simplemente corrió, corrió con todo lo que su cuerpo quería dejándose llevar por su lobo.

Por alguna razón terminó siendo atraído por el olor del olor, se adentró en una casa de las afueras y subió las escaleras siguiendo el olor. Asomo la cabeza por la puerta entreabierta, escuchando a la mujer:

–¡Joder William en la vida te voy a dejar volver a hacermelo!–El lobo inclino la cabeza como si no entendiera y se retiro antes de que lo viera para volver a ser humano, la mujer estaba de parto.

Austin tocó la puerta y preguntó si podía pasar.

–¿Quién eres?–Preguntó antes de gemir, Austin dió un paso hacia delante.

–Soy Austin, omega o beta, no lo tengo claro–Cara lo miró raro, no por el echo de estar desnudo en su casa, sino por el echo de no saber qué era.

–¿Cómo puedes no...–En eso sintió otra contracción que la hizo aferrarse a las sabanas con las manos–... saberlo?–.

–Llevo toda la vida creyendo que era un omega pero acabo de matar a dos betas con la fuerza de un alfa–Contestó.

–Vaya historieta–Otra contracción–. ¿Puedes llevarme al hospital?–.

–No tengo carnet, ni siquiera voy vestido–Cara cogió aire tensando los musculos.

–Coge mi móvil, pide una ambulancia y vete al cuarto del fondo del pasillo a vestirte–.

–Vale–Contestó encogiendose de hombros y haciendo lo que le pedía.

Cuando volvió con unos pantalones y una sudadera de Oliver ella ya no estaba, habían sangre pero no se escuchaba nada en toda la cada.

–Eliot–Fue lo único que dijo antes de dar la vuelta y volver a convertirse en lobo. Debía huir, y buscar a aquella chica, no sabía que hacer con seguridad, así que simplemente correría.

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