Ribales

961 66 14
                                        

En el capitulo anterior:

New York

Un joven leía el periódico y se quedo impactado ante lo que veían sus ojos. Como no recordar a esa hermosa joven de cabellos rubios y rizados. Como poder olvidar esos hermosos ojos verde esmeralda que cautivan a cualquiera.Y sobre todo, jamás, jamás podría olvidar esa gran alegría y esa bella sonrisa que cualquiera quisiera ser el dueño de propiciarla.
A pesar de que ya tenía poco de dos meses de no verla, él muy bien sabia que la vería en su fiesta. Pronto iría a Chicago y muy bien sabia que se encontraría con esos dos riquillos mogigatos los cuales no hacen otra cosa mas que hostigar a esa hermosa mujer. Pero el sentía que tenía mayor oportunidad de ganar a la joven debido a su posición social.No por nada era de sangre azul.
Recordaba muy bien como era que había conocido a Candy White Andry. La había conocido seis meses atrás en una reunión en la cual se presumía de una hermosa mujer estadounidense la cual recaudaba fondos para los hospicianos de los orfanatos de su país.
Willian Grosvenor duque de Westminster recordaba como había sucedido aquel evento donde quedo perdidamente enamorado de aquella hermosa joven:

Flash back

El se encontraba en una de las esquinas del gran salón donde platicaba con algunos caballeros ingleses entre ellos se encontraba el hijo del rey Jorge V quien se llamaba Enrique.

Esa fiesta era una gala de disfraces y el hiba vestido de Napoleón III y Enrique de Napoleón Bonaparte. No por nada eran buenos amigos... Estaban platicando sobre sus negocios cuando escucho a un par de mujeres que cuchichehaban:

-Quien lo diría... Esa muchachita realmente resulto ser una cajita de sorpresas... Mira que tener esa habilidad de convencimiento hacia los demás para obtener dinero para esos hospicianos- dijo una mujer vestida de la reyna Isabel I.

- Pero quien no la querría ayudar... Si esa mujercita es demaciado inteligente y por supuesto... No deberíamos de mentirnos a nosotras mismas.... Esa joven es demaciado hermosa- dijo otra mujer vestida de la reyna Carlota.

-Eso que ni que- dijo otra mujer- Lo que no soporto es que sea tan mosquita muerta. Odio a las mujeres que se comportan de esa manera- termino de decir esta última.

William solo escuchaba a esas mujeres. No lo podía creer... Como era posible que una mujer que deseguro era orgullosa y vanidosa y sobre todo una gran simplona podía tener por parte de los invitados envidia y a la vez admiración hacia su persona.
El creía que eso se debía a que aquellas mujeres eran cerradas de la mente... Claro deseguro era eso.

Sin embargo cuando comenzó a caminar rumbo donde se encontraban las bebidas tropezó con una mujer que hiba vestida de Julieta...

-Oh! Mil disculpas my lady no me di cuenta que...- no pudo seguir hablando ya que cuando alzo la mirada sus ojos azules se tropezaron de golpe con unas hermosas esmeraldas que lo admiraban con dulzura y amabilidad.

-Por favor, no se preocupe mi lord. Yo soy la que debería de disculparse con usted. Mire que por mi descuido por poco le termino arruinando su hermoso traje de Napoleón- le dijo la rubia con un tono muy amable y con cierto aire de preocupación.

- ¡Oh no!- exclamo el joven duque- en todo caso yo tuve la culpa por no fijarme por donde iba- le dijo el tratando de disimular su gran nerviosismo ya que esa joven lo deslumbró con su encantadora sonrisa la cual lo dejo helado por unos segundos- Pero mire que mal educado soy- le dijo aclarándose la garganta- Permítame presentarme. Mi nombre es William Grosvenor duque de Westminster- le dijo el joven haciendo una reverencia.

Ella se quedo por unos segundos helada. La palabra "duque" no hacia más que traerles viejos recuerdos. Sin embargo ezboso una gran sonrisa tierna y a la vez muy sincera;

LA ESPERANZA VIVEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora