Corriente de resaca

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La mano de Thor es segura, no aprieta fuerte, es de hecho un apretón suave, podría soltarme si tan solo me quedara quieto, pero no lo hago, sencillamente lo sigo, me dejo llevar por su seguridad, por lo confiado que está en que lo seguiré, como una corriente que te lleva, te toma aunque vayas en su contra y solo escapas por la tangente, justo como una corriente de resaca, te hunde lentamente hasta que es demasiado tarde para escapar.

Los primeros en darse cuenta de lo que pasaba fueron Julieta y Andrés, se quedaron cerca a la orilla cuidando de sus hermanos, me di cuenta de que eran ellos por sus voces, no porque los viera evidentemente.

-¿Qué crees que estás haciendo?-, pregunta Andrés a Thor.

Allí se me fue el rubor que tenía, no quería que llegaríamos a esto, pero era algo que debía saber que pasaría, Andrés es un amigo algo protector, de todos mis amigos el fue el primero que conocí y siempre busco que nada me pasará, ni a mí ni a nadie cercano a él, por lo que puedo apostar que está molesto con lo que pasa.

-Thor, ¿No te das cuenta que Alejo tiene la piel muy sencible?, El no puede estar expuesto al sol-, dice Andrés.

-Ambos nos untamos mucho bloqueador, además solo será un rato, entiendo bien qué cosas le hacen daño a Alejandro-, dice Thor.

-No lo creo, si lo supieras no lo obligaría a venir aquí, solo míralo, no le gusta-.

Thor me presionó la mano con más fuerza, me pareció que no le gustó nada lo que le dijo, me preocupaba lo que pasaría si ambos discutían, solo salimos una vez y ya no lo haremos más, no tenía en mente algo así.

-Creo que ustedes no saben bien cómo se siente su amigo, el vino aquí con ustedes, pero se fueron a disfrutar solos, lo dejaron pensando que era lo mejor en vez de quedarse un rato con el, saben que no puede ir con ustedes y se aprovechan de eso para dejarlo, yo estuve hablando con él todo este tiempo, a diferencia de ustedes y ahora voy a divertirme con él en el agua, pero no te preocupes, no tienes porqué venir, quédate con tu novia y sus hermanitos, alguien tiene que cuidarlos-.

-Suficiente, si alguien va a llevar a Alejo a la playa ese seré yo, soy su amigo, tu apenas y lo conoces-, dijo Andrés alejándome de Thor y llevándome el del brazo hasta el agua.

-Espera Andrés, ¿Qué pasa con Sara?-, dice Julieta.

Andrés mira en dirección a la playa y con un tono que parece casi como una orden le dice a Diana que cuide de ella, a lo que Diana le hace caso con demasiada facilidad y buena actitud.

-No tienes por qué hacer esto Andrés-, le digo.

Andrés sigue sin hacerme caso cada vez más profundo en el mar, cuando el agua nos rebasa la cintura es cuando finalmente se detiene, me empiezo a asustar un poco, puedo tocar el piso pero las olas me mueven más de lo que me gustaría, Andrés está callado y no da señales de nada, tampoco es como si pudiera verlo, los ojos ya me dolían por la luz.

-Andrés regresemos, me duelen los ojos-.

-Aun es muy pronto, solo cierra los ojos yo te sostengo-, dice Andrés finalmente prestandome atención.

No es que no confiara en él, pero la situación me ponía nervioso, aún así cerré mis ojos pero me asustaba cada vez más, ahora estaba todo más oscuro, dolía menos y sentía mucho mejor el viento y las olas, aunque por otra parte también sentía más la radiación solar. Trate de no pensar en eso y concentrarme en Andrés, que no decía nada, tan solo se queda quieto tomándome del antebrazo. Creo que ha pasado mucho tiempo desde que hizo eso, antes de que Andrés y Julieta se hicieran novios yo era el más cercano a él, incluso éramos como mejores amigos, Andrés iba a buscarme diariamente a mi casa y nos íbamos juntos a la escuela, era fácil para el porque mi casa le quedaba de camino a la escuela, y muchas veces cuando cruzamos la calle el me tomaba del antebrazo, para mi que lo hacía sin pensarlo, de manera automática, y tengo la ligera sospecha de que le costó mucho dejar de hacerlo...

El destino que escribimosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora