Correspondió aquel abrazo, que era completamente desconocido para él, lo lleno de calidez y algo que no sentía desde hace mucho, cariño. Se separaron, dejando un ambiente lleno de tranquilidad.
-Bien, ahora es tú turno de contarme- Sonrió revolviendo el cabello del menor.
Río ante las acciones del otro -¿Qué quieres saber sobre mí?-Mostró su sonrisa sin dientes frontales.
-Veamos- Pensó mientras acariciaba su sien -Hablame sobre tus amigos, nunca me negaste que no tuvieras ninguno- Ladeó su sonrisa.
Vaya que cualquier comentario que salía de la boca de su nuevo amigo lo llenaba de cierta alegría y vivacidad -Bueno, solo tengo dos amigos. Una chica asiática llamada Noodle-.
-¿Fideo? Vaya que sus padres no la quieren- Río ante su propio comentario.
Río con él y asintió su cabeza -Deja terminar- Una pequeña risa nasal se hizo presente -Y un amigo neoyorquino llamado Russel, ambos son muy increíbles- Sonrió al aire recordándolos.
Murdoc observó cada singular gesto que el menor hacia, como la comisura de sus labios se movía al formar una sonrisa; pero también se percató de ciertas heridas y moretones en su rostro, cuello y sus brazos. Intuitivamente tomó los brazos del chico y los examinó -¿Qué te ocurrió?- Por más que apenas se conociesen y aún fueran ciertamente desconocidos, se preocupo por aquello.
Se soltó del agarre y contrajo sus manos hacía sí. Estaba muriendo internamente de vergüenza y su subconsciente le reclamaba por no haber ocultado de mejor manera -No me ocurre nada. Solo fue un pequeño incidente- Comenzó a jugar nervioso con sus pulgares.
Nicalls no se trago aquello, solo conocía al chico de horas pero notaba que este le mentía, ya que se encontraba nervioso desde el momento en que tomó sus brazos para examinarlos -Tal vez tú familia se trague ese cuento, pero yo quiero saber que fue lo que verdaderamente te ocurrió- Alzó su mirada, encontrándose con un chico completamente cohibido y temeroso.
-Esta bien, te contaré, pero por favor no le digas a nadie- Suspiro nervioso, tenía cierto temor de contar lo que le ocurría en la escuela. Por el hecho de que probablemente creería que es un cobarde.
-Prometo que esto no saldrá de esta sala- Con su dedo índice marcó una x por encima de su ropa, en el lugar de su pecho donde se encontraba su corazón. Y río un poco después de ello.
Stu notó aquella acción como algo muy tierno de parte de Murdoc y río con él -Bien, es solo que hay unos chicos, en mi escuela, los cuales me molestan por mi aspecto- Rasco su nuca.
Chasqueo su lengua -¿Qué le ocurre a la sociedad? Creí que nos encontrábamos en el siglo veintiuno, y el juzgar a uno por como se ve y no por como actúa había quedado en el pasado- Miró al chico y revolvió su cabellera -Entonces ellos te atacaron-
Asintió su cabeza, el contacto que el mayor le propiciaba lo tranquilizaba. Todo lo que Murdoc hacía tranquilizaba a Stu.
Suspiró -Deberías de defenderte de decirle a alguien, tal vez a un profesor o a un familiar, incluso a alguno de tus amigos-.
-Me gustaría pero no puedo hacerlo. Sería una molestia- Desvió su mirada.
-¿Es una molestia o te tienen amenazado?- Cuestionó intentando conectar su mirada con la contraria.
Comenzó a temblar, había dado con los puntos.
-Stu, mírame- Tomó la mano del nombrado y la entrelazo con las suyas - Necesitas decirlo, no puedes simplemente callar todo lo que te ocurre. No es nada sano y mucho menos beneficiario- Miró al chico fijamente y acarició su mejilla.
Stuart tenía los ojos vidriosos, apuntó de romper en llanto; pero prefirió aguantarse, tomó un largo respiro y abrazo al contrario. Murdoc no se negó y correspondió.
Después de unos minutos en esa escena, fueron interrumpidos.
-Stuart, es momento de retirarnos- El profesor asomo su cabeza para dar aquel mensaje.
-Si, voy en un segundo- Se enfocó de nuevo en su realidad -Tengo que irme, gracias por todo- Le dedicó una sonrisa.
-¿Te veré la semana que viene?- Le Cuestionó sonriente.
-Por supuesto- Tomó sus cosas y ya se encontraba en la puerta de aquella biblioteca.
-Entonces es una cita-Le brindo una última sonrisa antes de que se retirase.
Y así, comenzaron los encantadores encuentros entre Murdoc y Stuart.
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Ayudante
FanfictionMurdoc Faust Nicalls es un hombre que fue apresado injustamente por circunstancias de la vida. Stuart Harold Pot es un estudiante universitario que necesita puntos extra para aprobar sociales. Estos polos opuestos se conocerán, descubrirán que tiene...