Marcos se acercó a Betty y le susurró: Marcos: Las chicas hermosas como tú no tienen por qué ser tan enojonas.
Betty solo sonrió y volvió a acomodarse para dormir, mientras Marcos también se acomodaba a su lado.
A la mañana siguiente, ambos se despertaron y les dijeron que podían salir. Ahí estaban Hal y los padres de Marcos. Los dos solo rodaron los ojos.
Hal: Cuántas veces hemos hablado de esto, Betty... Tienes que comportarte. Todas las empresas en un par de años más van a estar a tu disposición. ¿Entiendes?
Betty: Betty esto, Betty lo otro... -dijo molesta-. Sabes que estoy harta de ti.
Betty solo le sonrió y se fue. Marcos soltó una carcajada mientras sus padres lo miraban mal; él solo rodó los ojos y los siguió.
Ya al salir de la comisaría, Betty le dijo a Marcos:
Betty: Vamos a casa.
Marcos: Está bien.
Betty: Sabes... hoy hay una carrera. ¿Quieres competir conmigo? Es en parejas.
Marcos: Claro. Escucha... mejor voy a mi casa, me baño y me cambio de ropa. Tú haz lo mismo, y luego te paso a buscar.
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