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Betty y Marcos llegaron a la casa. Al entrar, la pelirroja se dio cuenta de que los chicos estaban allí, y también Alice, quien la miraba con los brazos cruzados y una expresión llena de reproche.

Alice: ¿Dónde estabas? -su voz temblaba entre enojo y preocupación.

Betty rodó los ojos con desprecio y cruzó los brazos.

Betty: ¿Explicaciones? No te debo ni una.

Hal: ¡Sí nos las debes! Somos tus padres, Betty.

Betty soltó una carcajada corta, llena de sarcasmo, que resonó en la sala como un desafío.

Betty: ¿Padres? Ja... vaya que suerte tengo.

El silencio cayó pesado sobre la habitación. Marcos se adelantó, serio, con una mezcla de frustración y admiración por la audacia de Betty.

Marcos: Ve a bañarte y cámbiate de ropa.

Betty lo miró de reojo, le sonrió con una mezcla de complicidad y desafío, y subió a su cuarto sin decir más.

Se duchó y eligió cuidadosamente su ropa: una poleta de tirantes roja, shorts negros ajustados y su chaqueta a juego. Su maquillaje estaba impecable, resaltando su mirada desafiante. Tomó las llaves de su motocicleta y bajó al primer piso con paso seguro y firme.

Se acercó al salón principal, donde una cajita esperaba. Con movimientos lentos y calculados, sacó un rollo de billetes. Todos la observaban, conteniendo la respiración, hasta que Hal finalmente habló, con la voz tensa y cargada de incredulidad.

Hal: ¿Qué demonios haces con ese dinero, Betty?

Betty se dio vuelta con una sonrisa afilada, que desafiaba la autoridad de sus padres y parecía encender la habitación.

Betty: ¿No lo ves? Lo estoy sacando... y además, no me debes ni una explicación, Hal.

Un silencio mortal llenó la sala. Alice abrió la boca para replicar, pero Betty levantó una ceja y su mirada fija detuvo cualquier palabra. Marcos se mantuvo a su lado, mostrando que estaba de su lado, mientras la tensión crecía entre la joven y sus padres.















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𝕾𝖔𝖑𝖊𝖉𝖆𝖉(𝕰𝖑𝖎𝖟𝖆𝖇𝖊𝖙𝖍 𝕮𝖔𝖔𝖕𝖊𝖗)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora