Capítulo XII

12.8K 1.1K 614
                                        


Los rayos de sol entraban por la ventana, iluminando toda la habitación. Gon pudo sentir como chocaban cálidamente sobre su nariz; probablemente la cortina había quedado entreabierta y no lo había notado. Movió la cabeza torpemente, tratando de ocultarse del sol, pero algo suave rozó su mejilla. Abrió los ojos lentamente, sin entender bien qué estaba pasando. A la altura de su boca pudo ver asomándose una cabellera plateada, que brillaba intensamente con el sol.

-Eh?- Gon intentó mover su mano, solo para darse cuenta que estaba atrapada bajo algo suave. Un aroma dulce, mezclado con algo de alcohol llegó a su nariz.

Fue entonces cuando lo recordó. Abrió los ojos de par en par, intentando mantener la calma, y miró hacia abajo.

Killua estaba acurrucado contra su pecho, aferrándose a él mientras dormía profundamente. Se dió cuenta de que no podía mover los brazos pues habían quedado atrapados bajo el peso de éste, mientras lo abrazaba. Poco a poco empezó a recordar, mientras las imágenes de lo que había ocurrido aparecían en su cabeza. Recordaba que estaban bebiendo, y luego habían aclarado las cosas. Pudo ver cómo caían las lágrimas por el rostro de Killua. Su dolor y su rabia. Podía ver todo claramente. Incluso cuando lo había besado.

-Oh- Gon no pudo dejar escapar una exclamación por la sorpresa, sonrojándose intensamente al darse cuenta de que realmente se habían besado. Realmente había pasado. Su corazón comenzó a latir rápidamente. Podía sentir el cuerpo cálido y suave de Killua entre sus brazos, y su respiración pausada que chocaba contra su pecho. El chico se movió levemente contra él, y sin quererlo rozó su entrepierna.

-Ah! Maldición- pensó Gon asustado. No se había dado cuenta de que tenía una erección matutina. Lo aterrorizaba pensar qué pasaría si Killua despertaba en ese momento y lo notaba. Lentamente deslizó su mano izquierda que aún estaba atrapada bajo la cabeza del chico, y retiró su mano derecha que estaba sobre su cintura. Con mucho cuidado y conteniendo la respiración tomó las manos de Killua, que estaban aferradas a su camiseta, y las soltó lenta y suavemente. Cuando al fin estuvo libre, suspiró aliviado. Se levantó de la cama sin hacer ruido, y se dirigió al cuarto de baño, no sin antes dirigir una mirada hacia donde estaba Killua durmiendo. No pudo evitar sonreír para si mismo al ver cómo el chico dormía despreocupadamente, acurrucado entre las sábanas y frazadas. Entró al cuarto de baño y cerró la puerta lo más despacio que pudo, pero ésto no evitó que Killua despertara por el sonido.

El chico abrió los ojos pesadamente, y al darse cuenta de que su amigo no estaba a su lado, levantó la cabeza levemente.

-Gon?- masculló aún medio dormido. Al no obtener respuesta volvió a acurrucarse en la cama, pensando que si Gon no volvía pronto, saldría a buscarlo. Era imposible para él no preocuparse por su amigo.

Mientras tanto, en el cuarto de baño, Gon se había quitado la ropa para entrar a darse una ducha. Apestaba a alcohol, y aunque Killua y él tenían edad para beber, no quería que Mito-san se diera cuenta de lo intensa que había sido la noche pasada. Por suerte aún era temprano, así que tenía tiempo para ocultar las evidencias.

-Se siente tan bien- suspiró al sentir como corría el agua tibia sobre su piel.

Le costaba dejar de pensar sobre lo que había ocurrido anoche. Al final todo había salido bien, y por fin las cosas podrían volver a ser como antes con Killua. Excepto porque lo había besado.

Gon se sonrojó. No podía dejar de pensar en eso, aunque tampoco es que quisiera hacerlo. Recordó cómo los labios de Killua habían rozado apenas los suyos, y como luego su boca se había abierto para él, dejando que su lengua la recorriera. Casi podía sentir la calidez de la boca del chico, y como sus brazos lo rodeaban con desesperación.

Dos Caras de una Moneda (GonKillu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora