Bienvenidos chicos!- les sonrió Mito-san al verlos llegar esa tarde, mientras se abría paso entre las sillas del comedor hacia la puerta de entrada para abrazar tiernamente a Killua. Éste dejó que la calidez de Mito-san lo envolviera sin siquiera protestar como lo hubiera hecho con cualquier otra persona, aunque no pudo evitar que un leve tono rosado tiñera sus mejillas.
-Qué alto estás Killua!- le sonrió mirándolo orgullosa al soltarlo, para luego acercarse a la chica que estaba a su lado- Y tu debes ser Alluka, no? Eres realmente hermosa! Es un gusto conocerte! Yo soy la tía de Gon, Mito!- sonrió mientras la abrazaba también.
Alluka no esperaba ese despliegue de afecto, así que al sentir el abrazo de Mito-san se sonrojó sonriendo ampliamente.
-Hehe! es un gusto - murmuró desbordando alegría y ternura mientras la mujer mayor la soltaba.
Killua había olvidado lo que era sentirse en casa. En su propio hogar nunca había tenido la oportunidad de sentirse así, en un ambiente de amor y tranquilidad, y la primera vez que lo pudo experimentar había sido cuando visitó Isla Ballena unos años atrás. Ni hablar de los miles de hoteles en que se habían hospedado, porque, aunque era una mejora a su situación anterior, las habitaciones se sentían impersonales y llenas de defectos que Killua prefería pasar por alto. El único lugar que conocía que tenía ese "olor a hogar" era en ésta casa. Por eso la sonrisa de Killua era casi tan grande como la de Alluka en ese momento.
-La cena estará lista en unos momentos!- Les informó la mujer- Gon, muéstrale a Alluka donde dormirá para que Killua y ella dejen sus cosas y puedan tomar un baño. Tú también deberías, pasaste toda la noche fuera de casa!-
-Si!- respondió Gon sonriendo. Estaba emocionado de que al fin Killua y Alluka hubieran llegado.- Por aquí! - les dijo mientras los guiaba escaleras arriba.
La casa no había cambiado nada según lo que recordaba Killua. La atmósfera era increíblemente tranquila, y a lo lejos se escuchaba el canto de los pájaros y las olas chocando contra las rocas.
Gon los llevó hasta el final del pasillo donde estaban las habitaciones del segundo piso, para mostrarle a Alluka su cuarto (el único cuarto de invitados que tenía la casa). La chica entró allí para dejar sus cosas y prepararse para tomar un baño.
-Killua tu dormirás conmigo- sonrió Gon mirándolo emocionado, aunque su expresión cambió en un instante a una de preocupación - no te importa, o si? Quizás prefieres dormir con Alluka?-
-Eh? No, está bien, creo que Alluka valorará tener privacidad- le dijo sonriendo despreocupadamente.
-Bieeen! Entonces será como antes! - celebró Gon alzando los brazos en un gesto de victoria, mientras se adelantaba a entrar al cuarto que compartirían.
Killua no pudo evitar sentir un poco de dolor frente a esas palabras. Las cosas no volverían a ser como antes, aunque eso era lo que más quería en el mundo.
La habitación de Gon estaba tal y como la recordaba, sin ningún detalle muy especial, un escritorio y un armario frente a las camas, todo muy ordenado. Killua supuso que Mito-san lo había obligado a limpiar antes de su llegada. Aún así, el ambiente era cálido. Una cama, desplegada en el piso, había sido preparada para él al lado de la principal.
-Puedes dejar tus cosas aquí si quieres- le dijo Gon señalándola.
-Mmm, pero es mejor si uso tu cama - bromeó mientras le dirigía una sonrisa para provocarlo.
-Eh!? Quieres usarla?- preguntó Gon un poco sorprendido
-Tonto, es solo una broma- suspiró Killua fingiendo estar molesto- de todas formas, si no puedo acostumbrarme a la otra cama, robaré la tuya - sonrió burlándose.
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Dos Caras de una Moneda (GonKillu)
FanfictionGon y Killua se reencuentran luego de tres años de separación, pero su amistad no volverá a ser la misma después de la misión de las hormigas quimera.
