Capítulo XVII

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Una aguacero caía sobre la casa, y se escuchaban truenos a lo lejos.

En la penumbra de la tarde, dos figuras se abrazaban cautelosamente.

-Me pregunto si Alluka estará bien…- pensó en voz alta Killua, separándose del abrazo de Gon con suavidad.

-Están bien, Mito-san llamó hace un rato...recuerdas cuando sonó el teléfono mientras…-

-Lo recuerdo! Lo recuerdo! No lo digas…-

-Bueno, llamaba para decir que pasarán la noche allá, pues no podían volver por la tormenta.-

-Ah, ya veo…-

-Killua no te preocupes, Alluka estará bien, además volverán mañana por la mañana, no debería haber problema-

-Ah, si...tienes razón- contestó distraído. En realidad estaba más preocupado por otra cosa; se acababa de dar cuenta de que Gon y él estaban completamente solos, y lo estarían hasta el día siguiente.

-Killua estás bien?- Gon acercó su mano para tocar la mejilla de éste suavemente, pero el chico se apartó instintivamente.

-Ah, sí...no quise…-

-Está bien, sé que no estás acostumbrado, no tienes que disculparte-

Killua bajó la mirada por un momento, intentando ordenar una frase coherente para decirle a Gon lo que realmente sentía, pero eso solo hizo que se pusiera más nervioso.

-Gon...yo…-

Un estruendo irrumpió en la casa y la luz de la habitación se apagó.

Ambos chicos se miraron en silencio por un momento.

-Killua, que ibas a decirme?-

-Ah!... será mejor que busquemos algunas velas ya que se fue la luz.- el chico se levantó del sillón rápidamente.

Gon lo miró confundido, pero entendiendo la situación se levantó también. -Iré a revisar la caja de fusibles-

-Ok, ten cuidado…-

-Vuelvo enseguida!- Sonrió mientras se alejaba corriendo hacia la parte trasera de la casa.

Killua comenzó a remover los cajones de la cocina buscando velas y fósforos, sintiéndose cada vez más ansioso. Su corazón no había dejado de latir fuertemente desde que Gon le había dicho que le gustaba. En realidad aún no podía entender la situación del todo. Había pasado años añorando a su mejor amigo sabiendo que nunca lo podría tener, y ahora, como un milagro resultaba que sus sentimientos eran correspondidos. Era demasiado bueno para ser cierto. Nunca había esperado que las cosas resultaran de esa manera; siempre había pensado que su amistad con Gon era más que suficiente, y quería atesorarlo así antes que perderlo por confesar sus vergonzosos sentimientos y arruinarlo todo; Gon era su razón para vivir después de todo, junto a Alluka.

Sonrió para si mismo sin darse cuenta mientras sacaba dos velas que acababa de encontrar.

Estaba asustado. Sentía que no merecía tener a Gon. Quizás solo iba a despertar en cualquier momento junto a Alluka, y tendría que seguir adelante ocultando sus sentimientos  por Gon, igual que lo había hecho años atrás.

-Killua, todo parece estar bien, solo tendremos que esperar-

La voz de Gon irrumpió en su mente, sacándolo de su ensimismamiento.

-Está bien, encontré algunas velas -

-Oye, no quieres subir y tomar un baño?-

Killua se sonrojó y lo miró avergonzado.

Dos Caras de una Moneda (GonKillu)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora