Aaron: No más por favor!!! Te lo suplico, para!! Ghaa! Detente por... Ahh!! Seth!!
Seth: Te dije que te arrepentirías de lo que hiciste sucio mortal... Ah si!!
Aaron: No...Ahh!, Por...oh!! Me duele... para por favor!!
Seth: Eres mejor de lo que pensé! Huff! Sigue apretendo, ya casi!!!
Aaron: Ahhh! por favor, te lo suplico
Seth: Huff! eso fué mejor de lo esperado *cae rendido al lado de Aaron*
Aaro: Eres un ser despreciable, lo sabes? *sniff sniff*
Seth: Lo sé, pero también puedo ser bueno si me lo propongo *toma la pierna de Aaron*
Aaron: Qué haces? Auch! duele
Seth: Ya verás, considéralo como deuda saldada
Seth tomó la pierna de Aaron, donde sus guardias le habían herido
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Lo cargó hasta una bañera construída en el suelo, y con cuidado lo puso en ella
Aaron: Owch! eso arde
Seth: solo es momentáneo
Él tomó la daga con la cual Aaron le había herido el pecho y cortó la palma de su mano, haciendo que la sangre callesé en la bañera. El agua se tornó de un color dorado y comenzó a brillar. Seth murmuraba algo en Egipcio antiguo
Aaron: Ahh!! Arde! Pero qué demo...?
La herida de Aaron había desaparecido por el hechizo que hizo Seth.
Seth: Estás mejor ahora? *dice cansado*
Aaron: *extrañado* Si, si gracias por eso, pero porqué lo hiciste?
Seth: Creo... que lo que hice estuvo mal, así que por favor, perdóname por favor
Aaron nunca había visto de esa manera al Señor Carmesí, sabía que era cruel y despiadado pero, no sabía que podía llegar a ser tierno en cierto aspecto.
Aaron: Es agua del Río de la Creación?
Seth: Así es, mi padre me enseñó las propiedades de el, bueno, también depende de que modo se usen, pueden hacer esta clase de milagros, así como desastres que ni Ra podría detener solo
Aaron: Si bueno... podrías dejarme a solas? quiero bañarme
Seth: Puedo, si, pero no quiero hacerlo
Aaron: Enserio?
Seth: Si no quieres que te vea, me voltearé, pero no me iré me entendiste?
Aaron: Pero...
Seth: Te pude curar, pero si no obedeces, también puedo hacerte sentir dolor
Aaron: Pe... Está bien, accederé solo si prometes no dañar a Anubis ni a los demás
Seth: Pides mucho, pero das poco a cambio.
Aaron: Está bien, haré lo que quieras pero bajo esa condición. Júralo por el Nilo!
Seth: Bien, Yo Seth, el Señor Carmesí, dios del desierto inhabitado, señor rojo guardían del sol juro por el sagrado y poderoso Río Nilo que no lastimaré a tus amigos ni a mi hijo, mientras tu me sirvas fielmente
Aaron: Bien, era todo lo que quería escuchar
Seth: Ahora *entra a la bañera* Déjame ayudarte a lavar tu espalda