Luego de ser duramente regañado por su madre por tener la osadía de llegar a altas horas de la madrugada, se encerró en la que sería su habitación, aislándose de medio mundo porque no entendía el por qué su progenitora no lo dejaría ni siquiera asomar su nariz por el pueblo sólo por eso.
Qué le costaba a "V" dejar que se quedara a dormir en su castillo? Mucho al parecer, pues no dudó en despertarlo y obligarlo a que se largara a su respectivo hogar. Por qué era tan cruel?
-Kookie -habló cierto castaño, sentándose en una esquina de la cama para revolver el cabello del mencionado- Oí lo que pasó.
No dijo nada, se quedó tirado boca abajo en la cama, deseando no oír palabra alguna sobre el tema. Escuchó un suspiro.
-Dime dónde andabas anoche y trataré de convencer a tu mamá de que aligere el castigo.
Y eso fue suficiente para hacer que el pelinegro se volteara.
-Mm...en la plaza, vendiendo -mintió, evitando todo contacto visual con su amigo de la infancia para que éste no pudiera siquiera sospechar de su deshonestidad.
Pero el contrario ya se sabía todas sus tácticas, y entre otras cosas que harían sencilla la tarea de adivinar si el travieso chico ocultaba algo.
-Ajá si, y yo soy un plátano parlante -Declaró sarcástico, cruzando sus brazos- JungKook, crees que nací ayer?. Tu padre te buscó por ahí anoche y no halló ni rastro de ti y tus mugrosas rosas. Así que hazme el favor y dime de una vez dónde mierda estabas.
-Déjame en paz, quieres? Ya estoy lo suficientemente mayor como para andar por donde yo quiera y a la hora que quiera -Se cubrió completamente con una colcha, esperando que así pudiera librarse de la mirada desaprobatoria de su amigo.
-Mira, lo único que quiero es ayudarte, pero tu no me dejas -Se acostó en la cama, a un lado del pelinegro- Soy tu amigo, cierto? Así que confía en mi, no le diré a tus padres si hiciste alguna orgía por ahí.
JungKook salió de su escondite y le tiró una almohada de plumas debido a su comentario. Por lo menos eso le había ayudado con el mal genio que se cargaba al ser castigado.
-El único capaz de meterse a una orgía eres tu, YoonGi -Soltó una risita- Y...agh, está bien, te diré sobre lo de anoche.
YoonGi escuchó atentamente todo lo que le contaba, desde la descripción del tremendo frío que hacía hasta lo bonito que el pequeño sintió al ser rodeado por los brazos del misterioso tipo.
-Mm, ya, déjame ver si entendí -tomó su propio mentón, adaptando un posición pensativa- Él vive en un castillo abandonado en donde cuida flores para que luego vengas tu y se las robes, y no sabes su nombre ni cómo luce pero ya querías quedarte a dormir con él...? Pff, estás loco y él podría ser un maniático.
JungKook le dio otro golpe ligero a su pálido hyung cuando éste llegó a esa conclusión.
-No lo entiendes, hyung. Él es un buen sujeto, es mi amigo.
-Si es tan amigo tuyo por qué no confía en ti? Por qué te sigue ocultando su identidad? -arremetió, dejando sin argumentos al pelinegro frente a él- lo ves? Si oculta cosas tan básicas como su nombre debe ser alguien peligroso. No te engañes, Kook, mejor aléjate de él.
-Debe tener sus razones -respondió tratando de convencer a su amigo, y también a sí mismo.
○○○
Taehyung se había salvado muchas veces de ser atrapado y llevado al calabozo por obra de sus robos. La experiencia de sobrevivir por su cuenta le servía de algo. Sin embargo, eso no quitaba el daño que le hacían al intentar atraparlo, dejándole ciertas heridas, aunque las heridas físicas para él no fueran tan dolorosas como las emocionales, las mismas que tenían su origen al recibir constantemente ese tipo de miradas llenas de desprecio.
-Auch! -se quejó el pelirrojo con expresión de molestia. Odiaba tropezarse con el sofá y que su dedo pequeño del pie sufriera las consecuencias, más aún cuando su pie no estaba en las mejores condiciones debido a que recibió tremenda golpiza de parte de un vendedor de pasteles al que intentó robar.
JungKookie, como él lo llamaba ahora, vio su peculiar forma de caminar y se percató de su herida, así que se ofreció a ayudarlo.
-Quédate quieto, hyung -lo regañó el menor, curando la herida para que cicatrizara como es debido.
-Duele mucho, maldita sea! -se volvió a quejar, retorciéndose un poco en el sofá.
-Eres un llorón...-Pasó con algo de fuerza el algodón.
-Lo haces a propósito, no es cierto? -intentó quitar su pie del alcance del niño. Éste sólo rió, atrayendo nuevamente la extremidad inferior del otro.
El dueño del lugar se dejó curar, abrazando una almohadilla que decoraba el viejo sofá carmesí, mirando la expresión serena y dulce que el chico frente a él mostraba, la forma en la que mordía su labio inferior al estar concentrado pasando el esponjoso algodón, y cómo mechones de su azabache cabello caían por su frente, meciéndose con cada movimiento que el muchacho hacía.
-Te castigaron, verdad? Cómo es que volviste? -Rompió el silencio, apoyando su mentón en la almohadilla mientras miraba al otro.
-Me escapé -Contestó despreocupadamente, sin quitar la vista de lo que estaba realizando- si por mi madre fuera me quedaría ahí encerrado por el resto de mi vida. Ella sospecha que ando en vicios o algo así. Exagera... -agregó, formándosele una mueca.
-O quizás sólo intenta cuidarte -se dejó caer, cerrando sus ojos aunque ese gesto no fuera visible para el otro- la familia hace eso, supongo.
-Mm...supones? -ladeó su cabeza mirando al de cabello colorado.
-Ehm, si, yo no tengo algo como eso -jugó con un mechón de su propio cabello, retándole importancia al asunto.
-L-lo siento -bajó su mirada al sentirse culpable por recordarle cosas al mayor que quizás no le eran gratas.
V notó el repentino cambio de actitud de éste, sonriendo tristemente. Se reincorporó en el sofá, acercándose.
-Está bien, no es como si me hiciera falta -revolvió el cabello oscuro para hacerle saber que eso ya no le afectaba, que no tenía que sentirse culpable por eso. La reacción del otro consistió en un leve sonrojo. Era la primera muestra de afecto que su amigo enmascarado le daba. Un hermano mayor, así lo consideraba por ahora.
Liberó el pie de su amigo al terminar de curar éste. Dudas invadieron su mente.
-V -lo llamó, y el nombrado respondió con un sonido interrogante- Cómo te hiciste todo esto? -señaló las áreas afectadas del cuerpo ajeno, entre ellas su pie, brazos y seguramente también rostro, quien sabe.
-Me caí -mintió.
-Seguro?
El interrogado calló, poniendo en evidencia su mentira.
-Te crecerá la nariz como pinocho~ -canturreó el menor y recibió un chasquido en respuesta.
-Me golpearon, nada fuera de lo común... -se encogió de hombros.
Después de un interrogatorio de parte del menor acerca de la golpiza y su respectivo regaño por tomar meterse en problemas, Taehyung pudo por fin enviarlo a su casa, o más bien, obligarlo a que se fuera, ya que luego YoonGi no aceptaría cubrirlo cuando volviera a escaparse.
Se despidió con un abrazo, haciendo que algo en el pelirrojo se inquietara. Había descubierto que le gustaba lo que comúnmente la gente llama abrazo,o más bien le gustaban los abrazos de JungKook.
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Lonely Garden ➵ Vkook
FanfictionEn medio de espinas, amargos recuerdos y dolor, TaeHyung conoce a un hermoso ladrón de flores. ¿Podrá revelarse la verdad alojada con recelo en su corazón?