- ¡Mamá, no lo hagas! Por favor no... ¡No me dejes!
Un Kim TaeHyung de apenas 8 años yacía en la grama, deshecho en lágrimas y dolor mientras se aferraba fuertemente a la pierna de su madre. Aquella mujer estaba más que decidida a ponerle fin a su vida con un arma cortopunzante.
- ¡Suéltame, maldito bastardo! -con desprecio dio al aire una patada, logrando tirar a su hijo a un lado - ¿No ves que has hecho mi vida miserable todos estos años? Eres como tu padre, ¡Un detestable y vil hechicero! La gente los mira mal, los quiere muertos sólo por su simple existencia, ¡¿Y aún así tienes la valentía de mostrarte ante ellos?!
- Mami, yo... Yo sólo quería jugar con los otros niños -sus expresivos ojos se volvían rojizos por el llanto, el mismo que intentaba secar con el dorso de sus pequeñas manos.
- ¡CÁLLATE! Por tu culpa encontraron el sitio en el que nos ocultábamos, en este preciso instante seguramente están buscándonos para matarnos. ¿Estás feliz ahora? ¿Es eso lo que querías desde un principio?!
Azotó su mano en el rostro del niño, dejando rojiza la zona y un temblor en el menor debido al violento acto. De repente la frustración de la señora Kim la incentivó a agredir aún más a su único hijo.
- ¡Mamá, me lastimas! ¡Para, por favor! Abuelita... ¡Abuelita, ayúdame! -suplicó el pequeño, sollozante. Sus intentos de cubrirse para sufrir menos daño fueron inútiles ante el arranque de ira de la mujer.
-Tu abuela ya no está aquí para defenderte, la muy tonta se sacrificó por una basura como tú. ¡No vale la pena! Ni siquiera era una de ellos pero se llevó la peor parte.
La señora Kim no vio sentido en seguir golpeando a TaeHyung, eso no le devolvería la vida de joven adinerada que tenía antes de involucrarse amorosamente con un hechicero, tampoco le devolvería la aceptación social, mucho menos le daría la oportunidad de hacer que su difunto esposo pagara por haberle ocultado que se trataba de un aliado del mal, el señor Kim ya estaría ardiendo en el mismísimo infierno de todos modos.
Arremetió una última vez contra el rostro de su indefenso hijo y se acercó a este en cuanto cayó en los tablones de madera. Sus delicados dedos se enredaron en el cabello carmesí del niño, aparentemente dejando caricias mientras observaba con atención éste, de manera enfermiza.
-Incluso obtuviste su escandaloso color de cabello, ¿Cómo no te reconocerían? -su delicada mano se deslizó hasta el rostro aniñado y de suave piel, presionó la cicatriz que los aldeanos habían dejado en su mejilla izquierda, haciendo que el niño volviera a temblar del dolor- Y esta marca horrible... ¿Crees que alguien te va a querer con algo tan repugnante? Eres tan ingenuo.
La dama sonrió con sorna y, tras soltarlo, se puso de pie.
Tomó el cuchillo una vez más y, moviendo sus labios en una última frase que el menor no pudo descifrar, se degolló. El cuchillo cayó, la noche también y un infante con salpicaduras de sangre en su cuerpo probó la soledad de la que sería prisionero por mucho tiempo.
- ¡Mamá, no!La respiración del pelirrojo era desenfrenada al despertar, su frente estaba cubierta por una capa fina de sudor y además presentaba temblores.
Se mantuvo mirando un punto fijo mientras intentaba tranquilizarse y cuando se salió un poco de su consternación, dio unos pasos fuera de su cama para abrir la ventana. El sol lo abrumó ya que esa luz contrastaba con lo oscura que su habitación permanecía, aún así no había ni una pizca de optimismo ese día, en parte por el mal sabor de boca que la pesadilla le había dejado y también por el suceso de la noche anterior. ¿Era normal extrañar tanto a ese chico revoltoso? Lo hacía hasta el punto en que dolía.
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Lonely Garden ➵ Vkook
FanfictionEn medio de espinas, amargos recuerdos y dolor, TaeHyung conoce a un hermoso ladrón de flores. ¿Podrá revelarse la verdad alojada con recelo en su corazón?