La lluvia de invierno suele ser la más fría, ya que a veces viene acompañada con un poco de nieve. A Marinette le gustaría poder decir que tuvo una cita romántica, con una tarde fría y lluviosa, sosteniendo un paraguas en compañía de su amado, pero en vez de eso, veía por los cristales de su panadería, como las parejas disfrutaban de aquel escenario que anhelaba. Sus padres ideaban la receta perfecta para el pastel de la boda de Gabriel y Nathalie. Todo mundo se había vuelto loco por aquella boda, lo cual no era grato ni en lo más mínimo para Adrien y Marinette. Saber que debían tomarse de las manos como si fuesen los más grandes amantes de la historia, llegaba a dar repulsión, pues ambos tenían en la mente planes distintos.
⛄⛄⛄
Tomados de la mano, como una auténtica pareja de enamorados. Kagami Tsurugui sabía perfectamente como ser refinada y decente, eso volvía loco a Adrien. Una tienda de ropa, un vestido fabuloso, cena en un restaurante de vista perfecta; todo ésto parecía ser perfecto, pero aún faltaba la cereza del pastel, un hotel. Los rasgos de Kagami eran muy parecidos a los de Marinette, así que nadie notaría la diferencia, en especial porque la de ojos azules siempre se encontraba a la sombra de los rubios. Tal vez era esa inseguridad la que hacía que Adrien no la pudiera ver más que como una amiga. Al contrario, Kagami era segura de si misma, segura de cada paso que daba. Es normal que a los chicos les agraden más las chicas seguras, pero no por eso se debe pretender lo que no se es. Marinette había cambiado fenomenalmente en los últimos años, pero eso no la hacía más atractiva, porque lo había hecho por Adrien en vez de hacerlo por si misma, lo cual hacía que en vez de ser mejor, era peor. Los ojos profundos de Kagami atrapaban la atención de Adrien. ¿Por qué no podía dejar de mirarla?
— ¿Te he dicho lo hermosa que luces con ese vestido?— recargó su codo en la mesa, mirando con atención cada detalle de su contraria.
— Lo dijiste desde que me lo probé en la tienda— esbozó una sonrisa tenue, después dió un sorbo de vino— ¿Por qué eres así?
— ¿Así cómo? ¿Así de guapo?— se burló.
— Eres un idiota— se rió, con la copa entre sus labios, para después dar otro sorbo— ¿Por qué eres así conmigo?
— Porque al fin estás aquí— suspiró y enderezó su postura— si hubiese tenido el valor de decirte lo que sentía hace años, no estaría en esta situación.
— ¿Situación?— se rió sarcásticamente— ¿Por qué le haces ésto? Ella te ama y no te importó dejarla sola para irte conmigo.
— Porque yo te quiero a tí— levantó la voz.
— Pero yo no te amo— un gélido silencio invadió el momento— es decir, sí me gustas, pero no te amo.
— Entiendo, no tienes que dar explicaciones— continuó bebiendo de su copa.
— Termina con ella— dijo, con aquella voz tan segura y fría que usaba siempre— sólo así estaré contigo.
— La boda de mi padre se acerca, así que no puedo hacerlo por ahora— en su cara se pintó una mueca— pero prometo que lo haré después de la boda.
— Es una promesa— elevó su copa hacia el rubio.
— Promesa— chocó su copa con la de Kagami.
Más tarde, después de salir hacia el estacionamiento, las caricias comenzaron. Desde una abrazo, un roce de labios; se intensificó cada caricia hasta que no aguantaron más. Esa noche, llegaron al siguiente nivel.
⛄⛄⛄
— Mamá ¿Por qué Adrien no me ama?— la pequeña azabache pintó un puchero en sus labios.
— Claro que te ama, no seas tonta— le dió palmaditas en la espalda— si no te amara no estaría contigo, así que no pienses en eso y come los bocadillos que preparé.
— Gracias, mamá— sonrió amablemente, con un notable cansancio en su expresión.
— Deberías descansar, estuviste todo el día en la panadería y ahora estás cosiendo sin parar— acarició el cabello de su hija.
— La boda de Nathalie es en dos semanas y aún no acabo el vestido que usaré— suspiró.
— Será un día maravilloso y apuesto a que lucirás tan hermosa como siempre, así que no te preocupes de más.
— Gracias, mamá— abrazó a Sabine, intentando hacerla sentir mejor cuando claramente se notaba que no lograba entender su preocupación. Marinette iba a terminar a Adrien si las cosas no resultaban.
¿Podría Luka dejar tan fácil a Chloe, así como Marinette a Adrien y Adrien a Marinette? Nadie sabía la respuesta, pero algo estaba garantizado: alguien saldría herido.
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Últimamente he escrito solo capítulos cortitos, perdón :(
Actualizando mil años después, como siempre.
Ya casi llegamos a las mil visitas y estoy feliz por eso :') Al parecer mi intelecto limitado me da para escribir una historia xD
Besos con comida de brackets ❤ La Rendón :3 (sí, ese es mi apellido real)