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El cambio comienza a partir de cosas pequeñas. Cuando te miras al espejo ¿Qué miras? ¿Te gusta lo que observas? Porque si sólo puedes mirar cosas negativas de ti, quizá un cambio valdría la pena. Amarse a si mismo viene de la mano con un cambio, porque a veces no hace falta cambiar lo que ves en el espejo, hace falta cambiar la manera de ver. Si ves a una persona fea e insegura, tal vez falta cambiar la manera en que te ves, no lo que eres, porque quizá tienes demasiadas cualidades tan buenas que no ves por estar aferrado a las cosas negativas. Porque cada vez que te veas al espejo, quiero que veas a una persona que quizá es buena cocinando, que quizá es buena tocando el piano o que puede hacer alguna cosa extraña que cualquier otra persona no haría. Si cambiaramos nuestro físico por cualidades que poseemos ¿Realmente eres hermoso?
A Marinette le costaba aprender eso, porque efectivamente, ella se había convertido en una persona caprichosa. Ella había dejado de ver a la chica que era buena cocinando y diseñando, se concentraba en ser refinada y perfecta; pero, honestamente ¿Quién quiere ser algo que no es sólo para gustarle a otra persona?
Ella se sentía cómoda con Luka, porque no tenía que fingir, no tenía que aparentar, simplemente las cosas fluían, su habla, su conversación, sus risas y suspiros, todo fluía como debía ser. Ellos no estaban forzandose a algo sólo por cumplir su capricho.

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— Marinette ¿Qué planes tienes para la boda?— preguntó el menor de los Agreste.

— No lo sé, supongo que iremos juntos— respondió la azabache.

— Félix quiere venir con nosotros, dice que le agradas mucho.

— Pues vayamos con él entonces— sonrió— Félix es un chico agradable.

— ¿Qué te sucede?— preguntó Adrien, intentando mantener contacto visual con la chica que se encontraba frente a él— has estado muy rara últimamente.

— No es nada, es sólo que últimamente he estado pensando mucho en el futuro, eso es todo— suspiró y evadió la mirada de Adrien.

— Marinette, somos dos adultos, así que por favor, seamos honestos— tomó la mano de la chica— sé qué tú has estado viendo a alguien más, te conozco lo suficiente para saberlo.

— ¿Hay problema si lo hago?— respondió, con un tono que podía cortar el aire.

— ¿A qué carajo te refieres?

— Como dices, somos dos adultos— respiró profundamente— sé que te ves a escondidas con Tsurugi, y sinceramente no me importa. Adrien, ésto está más muerto que mi hámster que adopté a los 7 años.

— ¡Vaya! Pues ya que lo dices, creo que es importante aclarar muchas cosas— tomó la mano de Marinette— eres mi mejor amiga y no quiero perder eso. Simplemente no eres mi tipo de chica y ya; aquí no hay culpables. Me gustas, claro que sí, pero no puedo amarte porque no tienes lo que busco de una persona y sé que yo no soy lo que tú estás buscando.

— En eso tienes razón— ella quería llorar, realmente quería hacerlo, pero llorar significaba darle importancia a cosas que no la tenían.

— Mira, princesa, yo sé que no te sientes cómoda conmigo, así que busca a alguien que te dé esa felicidad que yo no puedo darte. Busca a alguien que te escuche reír todos los días que pueda, alguien a quien no le importe si te manchas al comer o si no tomas su mano en público. Busca a alguien que te haga feliz, te lo mereces— tomó su rostro y le sonrió— eres maravillosa, pero no eres para mí.

— Gracias, Adrien— sólo se limitó a decir eso, porque no encontraba las palabras adecuadas para agradecerle a Adrien Agreste por el favor tan grande que le había hecho al dejarla ir— Vayamos a esa boda y terminemos con ésto.

Rompiendo el hielo [LukaNette] MLBHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora