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A veces, las cosas simples duelen más de lo que deben doler.

En aquella casa, se encontraba Luka Couffaine, tocando la canción que años atrás había escrito pensando en su amor hacia Marinette. Ella era ajena a él, ya no tenía motivos reales para pensar en ella, salvo el innegable hecho de que se encontraba profundamente enamorado de ella. Aunque Luka intentaba negar sus sentimientos encontrados después de mirar a la azabache que ocupaba su mente desde años atrás, no podía negar que su corazón salió de órbita cuando la tuvo enfrente.
Mientras tanto, Marinette, quien creía hasta hace un par de meses que no podía amar a alguien que no fuera el modelo Agreste; se encontraba con el pulso inusualmente veloz, y con sus labios temblorosos, intentando ocultar la sonrisa que emanaba naturalmente al volver a ver al chico de cabellos azules.
La fiesta continuó con normalidad; cantaron, bebieron y se divirtieron. Al salir de allí, Luka le propuso a la azabache ir a un pequeño bar que se encontraba cerca; se dirigieron al lugar, dispuestos a hablar lo sucedido durante tanto tiempo de ausencia.

—¿Estás seguro de que es buena idea?— Marinette encogió sus hombros.

—No te preocupes, es un pequeño bar familiar— Couffaine esbozó una de sus clásicas sonrisas en las que entrecerraba los ojos— no es el ambiente pesado que tal vez imaginas.

—Creo que puedo confiar en tí— hizo una mueca.

—Es aquí— se detuvo enfrente de una pequeña puerta abierta, con escaleras dentro de ella. Subieron a la planta alta y se encontraron con un bar/restaurante, donde la especialidad eran las pizzas.

—Debiste decir que era una pizzería— dió un ligero golpe con sus nudillos en el pecho del peliazul.

—Es más un bar que una pizzería— se rió. Saludó al hombre detrás de la barra y pidió dos cócteles con poco alcohol— Toma asiento.

—Gracias— tomó el cóctel que Luka había pedido con anterioridad y comenzó a dar pequeños tragos de él.

—¿Qué tal marchan las cosas en tu vida?— se animó a preguntar, acariciando sus cabellos azules.

—Bien, creo— ladeó su cabeza, mechones azabaches cayeron en su rostro.

—¿Eso significa un "no me va bien en la vida" o "no me va bien en el amor"?— se burló un poco de la situación de la menor.

—Las cosas con Adrien no son como esperaba, pues salir con alguien que al final no complaces del todo, se vuelve pesado con el tiempo ¿Me doy a entender?— Luka asintió a la pregunta de la azabache, ella prosiguió— es decir, su padre me adora, me dan apoyo para escoger una buena escuela de modas para estudiar la universidad— hizo una pausa, miró el anillo que Luka tenía en su dedo meñique— pero eso no significa que Adrien me quiera.

—Entiendo— Luka miró atentamente a Marinette, como si le dijera con la mirada que podía continuar hablando; giró levemente el anillo que llevaba puesto, el mismo que había observado Marinette.

—Adrien y yo vamos a las cenas de su padre; a veces salimos, pero a veces no tiene tiempo para mí— agachó la cabeza— sé que yo no soy su tipo de chica, soy bastante insegura y torpe con algunas cosas.

—Mari— tomó su barbilla y levantó su rostro, obligándola a mirarle a los ojos— tú eres perfecta tal cual eres, y si Agreste es ciego y no nota lo que tiene enfrente, no es tu culpa ¿Okay, nena?

—No me llames "nena", suena raro— esbozó una suave risilla.

—Es que eres como un pastelito— el mayor correspondió la risa de la contraria.

—Creo que debí tomar el subterráneo contigo ese día— desvió su mirada, su expresión se ensombreció.

—Marinette, lo hecho ya está y no se puede cambiar— se acercó más al rostro de la contraria— no te arrepientas de tu decisión.

Rompiendo el hielo [LukaNette] MLBHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora