Renesmee Cullen tiene una corta edad cuyo número nadie creería al compararlo con su apariencia de estudiante de instituto y sus inteligentes y maduras palabras.
Y es que ciertamente, si Nessie no se ve como se debería de ver a su edad ella tampoco s...
–¿Seguro que estarás bien? – pregunte con cierta desconfianza mientras examinaba la expresión que Martín me devolvía, el solo fruncio sus labios y se encogió de hombros con despreocupación.
–mi madre estará acá en una hora. – explicó, mientras paseaba su mirada entre April y yo. – y tiende a ponerme en ridículo frente a mis amigos. – dijo, a lo cual la pelirrosa y yo comenzamos a reír. – así que si, si estoy muy seguro de que estaré bien solo. – dijo con su tan famosa sonrisa ladina, April y yo intercambiamos miradas para luego despedirnos cariñosamente del chico y huir de la tétrica sensación que causa estar en un hospital.
Al cruzar las puertas de grueso vidrio que protegía el hospital de Forks fuimos cegadas por un muy extraño día soleado y digo extraño porque usualmente Forks es frío, lluvioso y los rayos de sol mantienen una constante lucha con las grises nubes que suelen cubrir el cielo a este lado de Washington.
– ¡Nessie! Mira, Ese grupo de locas ya está acá. – comento April moviendo violentamente mi brazo, mis ojos viajaron hasta el lugar que ella señalaba, en donde efectivamente había una fila encabezada por Monse sobre su tan adorada motocicleta, seguida por el auto de Louisa detrás del cual estaba el auto de Sarah, hacer salidas con ellas a Seattle era siempre así, como una caravana conformada por varios autos que sin reparo alguno ponían la música a tope.
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– no pretendo defenderlo pero...
– Claro que lo estás defendiendo. – exclamé interrumpiendo a Nicky, la cual al igual que todas las improntas, no había hecho más que tratar de explicar los celos sin fundamento de Jacob. – ¿Para esto venimos a Seattle? ¿Todo lo que querían era hablar de Jake? – dije de nuevo, con un tono rudo cargado de molestia mientras paseaba la mirada sobre cada una de las improntas, el ambiente se volvió tenso mientras todas evitaban mirarme, vi a Monse levantar su brazo para llamar al mesero y pedir otro café para ella, suspire con cansancio y me deje caer contra el espaldar de la silla.
Pasee de nuevo la mirada sobre mis amigas, sobre mis hermanas, todas se encontraban con el rostro casi metido en sus respectivas tazas de café mientras intercambiaban miradas cómplices de vez en cuando, suspire de nuevo, permitiéndome meditar la aventura que representaba ir en grupo a algún lugar pues éramos tantas que siempre, como ahora mismo, teníamos que juntar dos y a veces hasta tres mesas para poder beber o comer todas juntas, odie haberles hablado de mal modo minutos atrás.
–¿Porque no vino Emily? – intenté de nuevo, tratando de borrar el incidente anterior, todas las chicas sin excepción alguna levantaron el rostro de un golpe al escucharme.
– prefirió dormir... Descansar. – se apresuró a responder Lou. – ya sabes, por malestares del embarazo y todo ese asunto.