A Sirius le molestó mucho que lo despertaran. Era la primera vez que dormía así de bien en dos semanas. –¡No me molesten! –murmuró con los ojos cerrados–. Sigan con sus cosas, y déjenme dormir.
–¡Es tiempo de despertar! –gritó la voz de James molestándole el cabello. De golpe, abrió los ojos y se sentó–. ¿Tenías las manos limpias? –preguntó con un tono desesperado en la voz–. Dime que te lavaste las manos antes de tocarme el cabello.
El compartimiento rompió en sonoras carcajadas. –No se te va a caer el cabello sólo porque lo toqué con mis sucias manos –dijo James con una sonrisa burlona.
–¡No puedes tocar mi cabello! –saltó Sirius frunciendo los labios. Sabía que sus amigos consideraban esto tonto, y muy elitista, pero odiaba que le tocaran el cabello–. No me gusta que me toquen el cabello. Ahora tendré que lavarlo.
–¿Y por qué sólo me regañas a mí? –preguntó James con indignación–. Remus también estuvo tocándote el cabello mientras dormías.
Con molestia, Sirius se recogió el cabello en una coleta mal hecha y los miró con disgusto. –No me vuelvan a tocar el cabello. No me gusta –dijo con muy mal humor, mientras procedía a ponerse la túnica del colegio. Primero, lo habían despertado sin su consentimiento, y después, le habían tocado el cabello. Sin contar que tenía hambre, y le dolía todo el cuerpo por culpa de los castigos de su madre.
Walburga Black era experta en la maldición cruciatus. Su familia se caracterizaba por su gran conocimiento en las artes oscuras, así que ella era consciente que usar dicha maldición en tiempos excesivamente largos podía ocasionar daños severos en la víctima, como locura o pérdida de memoria. Sin embargo, a Sirius nunca le había pasado eso, porque ella siempre sabía cuándo parar y cuándo seguir.
Cuando todos estuvieron listos, la mano de Remus lo detuvo. –¿Seguro estás bien? –preguntó mirándolo a los ojos–. Aún pareces un poco enfermo.
Sirius lo miró y le sonrió. Deseaba contarles la verdad, pero ninguno de ellos podía hacer nada, así que, ¿para qué preocuparlos sin necesidad? Remus tenía demasiado con sus propios problemas, no era necesario que Sirius le agregara uno más.
–Estoy bien –le dijo con seguridad–. Sólo estoy un poco nervioso por el inicio de curso. Eso es todo.
Al entrar al Gran Comedor, los muchachos prestaron atención a la ceremonia de selección, que en opinión de Sirius tardó mucho. Varios estudiantes quedaron en Gryffindor, y después de un aburrido discurso del profesor Dumbledore, el banquete de bienvenida dio comienzo.
–¡Al fin! –dijo Peter llenándose el plato de un jugoso pavo con albóndigas–. ¡De verdad tenía hambre! No veía la hora para que Dumbledore se callara.
Sirius no pudo reprochárselo porque él también tenía hambre, así que se sirvió unos raviolis de pollo con salsa de champiñones y una limonada francesa de coco. Remus se carcajeó cuando vio esto. –¿Por qué siempre escoges la comida más fina? –preguntó mientras se servía unas alitas de pollo con arroz.
–¿Porque su familia es rica y está acostumbrado a eso? –respondió James quitándole importancia.
–Bueno, no empecemos –dijo Sirius rodando los ojos y cogiendo delicadamente sus cubiertos. Sus amigos se rieron y empezaron a comer. Después de un rato, Peter se desternillo de risa sin ningún motivo, así que Sirius arqueó una ceja en su dirección pidiendo una explicación.
–¡Es que me acordé del pollo con hueso! –dijo atragantándose con una albóndiga. Sus amigos se rieron y Sirius sonrió ante el recuerdo. Cuando estaban en primer año, habían servido pollo con hueso en el almuerzo, y Sirius se negó a comer porque "tenía huesos." Remus se había tomado el trabajo de quitarle todos los huesos a su comida, y sin embargo, Sirius no había comido nada. Sus amigos se burlaron de él por una semana y lo trataron de "Señor Black".
ESTÁS LEYENDO
SIZIGIA
Fiksi Penggemar¿Si Sirius y Remus se amaban, entonces por qué Sirius le contó a Snape cómo llegar a la Casa de los Gritos? ¿Si Lily odiaba a James, cómo es que terminaron juntos? ¿Cómo hicieron cuatro chicos para transformarse en animagos? En este fic encontrarán...
