Cada mañana era igual que las anteriores... Chicas gritando por mí, cartas en los casilleros; notas y detalles en la mesa del lugar donde me toca sentar para prestar atención en clases. A veces esperaba que algo nuevo pasara y cambiará por completo mi vida, pero al parecer pedía demasiado.
Así es... Cada mañana era igual que un día pasado, me empezaba a hartar de las rutinas, por lo que quise cambiar ese rumbo e intentar conseguir a alguien que me ame y que yo la amé a ella. ¿Era demasiado pedir? Digo, todas se enamoran de mí: el chico guapo, apuesto, inteligente; lindo, amable y caballeroso; sin olvidar que soy el amo en cualquier cosa. Se bailar y soy bueno en los deportes... ¿Pero en ellas? No conocía a ninguna que fuera perfecta para mí, que encajara con los factores que me gustaría en mi pareja... Algunas tenían un poco de todo, sin embargo no podía andar con 10 al mismo tiempo aunque realmente lo deseara.
¿Si lo hiciera estaría mal? ¿Sería una clase de delito? O ¿simplemente un mujeriego? Cuál sea la respuesta; no me interesaba por el momento, solo tenía la certidumbre de conseguir a alguien especial.Entre al salón de clases y como era de esperar, mi mesa estaba llena de puras cosas que chicas dejaban para que les notara un poco de su presencia.
– De Rin... De Tsubaki, de Hiromi.– decía mientras me deshacía de cada cosa a una bolsa de plástico negra, para cargarla por mi espalda como si fuese el gordo barrigón con barba larga y blanca.
Por fin había aplastado mi trasero en la silla, cuando una femenina se paró frente mío y me extendió un traste con comida. Ella era delgada, cabello castaño oscuro; sus ojos de tono azules revolcados en un color verde y mejillas ruborizadas. Aparentaba medir uno con sesenta y siete centímetros, con 2 dedos por encima de la rodilla a donde le llegaba su falda escolar. Le observe con un ceño fruncido, ¿quién era ella? ¿Era nueva en el instituto? Ya que no la había visto y mucho menos estaba en mi lista de personas que me siguen.
– ¿Qué es eso?– le dije indiferente y frívolo, cómo la persona que asimilaba ser; aquel típico chico popular, pero idiota, el que se creía lo mejor del mundo... Aunque yo realmente si era lo mejor que podía existir en el planeta, mentira; en todo el jodido universo.
– Creo que es algo obvio.– dijo esta de la misma manera que yo e inclusive autoritaria. Me sorprendió bastante.
– ¿Son ofrendas para este gran Dios? Si no es así, no lo quiero.– me levante de mi lugar y me salí del salón antes de que ella pudiese articular alguna palabra o por lo menos emitir un sonido.Una vez estando en los pasillos, lejos de aquel individuo, me pude dar la libertad de bufar... ¿Qué se creía o que?
Fue tanta mi frustración que inclusive los murmuros y gritos de varias chicas me eran tediosos y enfadosos cuando antes era una pequeña sinfonía para mis oídos, ante ese desagrado me orilló a que me vaya a los baños especiales para hombres, donde la paz y tranquilidad reinaba en su totalidad. O eso pensaba, ya que solo fue cuestión de segundos para que aparecían una bola de individuos, discutiendo hacia donde yo me encontraba.– ¡Hey!– mencionó una persona de mi vuelo y de tez morena.
– ¿Se te ofrece algo?– dije fatigado de todo lo que me estaba pasando ese mismo día.
– Esta bien que seas un chico guapo, ¿pero es necesario rechazar hasta a Kim So Woo? Digo... Podrás rechazar a otras personas que sean guapas y de más, sin embargo, rechazar a ella es estar a otro nivel de idiotismo. Aparte si no fuera solo por esa tonta cara que te cargas, otra historia sería.
– ¿Rechazar? Yo no he rechazado a nadie y sobre mi encanto que mata a todas las mujeres, no sólo reside de mi belleza, sino también del físico, habilidades, cualidades e inteligencia.
– Seas un tarado... Ella te ofreció un almuerzo y con tu jodido ego te deshiciste de So Woo...
– Deben de ser cercanos para decirle So Woo y no por todo su nombre completo.– el chico comenzaba a bufar, parecía cansarse de mis respuestas.
– Deja de creer que eres demasiado listo.– su dedo apuntaba a mi rostro en forma amenazante, mientras sus compañeros esperaban una clase de señal para agarrarme entre todos y meterme una paliza. Que débiles.
– No intento pasarme de intelecto, porqué lo tengo. Y para concluir todo este escándalo, ¿quién demonios es Kim So Woo?Esas palabras fueron las que denotaron la bomba por completo, sin pensarlo todos esos chicos se abalanzaron hacia mí con grandes intenciones de dejarme tirado en el suelo sin poder mover ningún dedo. Para mi suerte alguien entró al baño, captando atención de todos nosotros, a mi desgracia; aquel chico de cabello castaño y cuerpo alargado se interpuso en mi vida como no tienen una idea... Alterando el orden y toda la tranquilidad de días con paradigmas en los años que llevaba viviendo. Fue un fastidio por cierto lapso de tiempo.
Mientras que aquel hacia presencia y todos deslumbraban ante él; yo me fui en silencio, no lo hacía por cobardía, sino que estaba demasiado irritado ante esa situación haciendo que aumentará el clamoreo detrás mío.
Por primera vez en mi vida, quería que aquel día acabara lo antes posible para largarme a mi casa y descansar un buen rato, pero mis pensamientos se esfumaron cuando alguien se sentó de plomazo a un lado de mí.
Sorprendido y un poco exaltado me di la libertad de articular ciertas palabras.–¿Qué es lo que te pasa?
El chico que se sentó en mi misma mesa no me decía nada, solo disponía a prestar atención al pizarrón en el cual carecía de contenido.
Dado unos cuantos minutos, el profesor entró por la puerta.– Hola, muchachos. Quiero decirles que tendremos un nuevo compañero a partir de ahora. Kim, por favor preséntese.
El castaño se levanto y me hizo mirar diminuto, era realmente muy alto.
– Buenos días a todos, mi nombre es Kim Tae Hyung. Espero llevármela bien con todos los que están presentes en este salón, también espero que ustedes me traten bien y cuiden de mí. Saben, suelo hablar mucho, por eso creo que seriamos grandes compañeros.
– Ah, sí... Eso es suficiente señorito Kim.
– Oh, lo siento. Me sentaré ahora.
– Por supuesto, tome asiento. Su nuevo compañero se cambio de escuela por ciertos factores que le ocurrieron en su instituto pasado; espero que todos se comporten con él y lo hagan sentirse familiar al ambiente cotidiano, ¿de acuerdo?Todos al unísono asintieron lo que el profesor menciono mientras que Kim Tae Hyung hizo una breve reverencia y después tomó asiento... Ahora que lo pienso, ¿Kim? ¿Quien más apellidaba de esa forma? Realmente recordaba haberlo escuchado, pero no exactamente dónde o porqué. Sin embargo, todo lo que divagaba por mi mente era que todos los años escolares me tocaba sentarme solo, y que él estuviera en mi misma mesa era una completa locura.
Las clases transcurrieron y al fin era libre de esas miserias. Había agarrado mi mochila y sobre todo la bolsa negra llena de obsequios. Ya estaba por la sección de casilleros cuando alguien asió de mi hombro izquierdo y me hacían girar para voltearle a ver. Aquel brazo alargado me daba referencia de quién era antes de mirarle el rostro, fastidiado hice una mueca de desagrado.
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Cambio de decisión
Hayran KurguJugar con cartas al azar es un poco convencional; teniendo miedo a perder todo lo que posees e inclusive cambiar tu posición de victoria para siempre. Hacer jugadas a veces no es lo mejor. Creer que tienes todo para que al final lo tumbes por la bor...