Sé que de cierta forma me veías, aún con lo roto que estabas. Sin embargo, yo simplemente me veía a mi misma en tí. Apesar de que entendí lo que estaba sintiendo, quise intentar borrar mi sufrimiento con el tuyo.
Cada que hablabamos conocía más de tus colores. Aun así mi corazón no se inmutó, seguía hundiéndose. Sabía que no era la solución a mi sufrimiento. Entonces decidí que lo mejor era ayudarte, llevarme tu dolor y desaparecer de tu vista. Yo no tenía nada que perder, a tí te quedaba mucho.
Disfracé mis días de perfección e indolencia, hice que la imagen que sostenías de mi desaparezca, traté de que comprendas el dolor de la dependencia. Al final, ya no me veías, ni yo me veía en tí. Creí que habías aprendido como funcionaba; pero nuevamente corriste a probar otros brazos.
No entiendí por qué huías de la soldad, tal vez no hice lo suficiente para ayudarte. Te ofrecí mi amistad por si necesitabas consuelo. Y ahí fue que me di cuenta de que todo había pasado.
El vacío que me punzaba se había calmado. Comprendí que aceptar la realidad era menos doloroso que negarla.
ESTÁS LEYENDO
Letras codificadas
PoesíaPoemas cortos en los que he canalizado mis demonios interiores, para ayudarme como terapia en mi camino hacia un entendimiento del agotamiento mental por el que pasé al tener que enfrentar una amarga aprehensión.
