Recuerdo esas pequeñas carrearas que solía emprender todas las mañanas al despertar para encontrar que otra vez eras el primero despierto. Era perfecto, el verte sonreir mientras tomabas tu taza de café y preguntabas si había dormido bien. Ahora que lo pienso un poco, tú nunca me mostraste una mentira en tus gestos, por eso me siento culpable. Las mañanas ya no presencían nuestras risas, más bien, no quiero despertar para encontrar que ya no estás.
ESTÁS LEYENDO
Letras codificadas
PoesiaPoemas cortos en los que he canalizado mis demonios interiores, para ayudarme como terapia en mi camino hacia un entendimiento del agotamiento mental por el que pasé al tener que enfrentar una amarga aprehensión.
