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Dejar a la pequeña a manos de una ayudante fue muy difícil para ella. Fueron semanas, pero logró conectarse fuertemente con la bebé.

Ahora, se encontraba en el escritorio de su casa; quería que los niños un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales y sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.

Resguardó aquellos archivos bajo tierra, en su propio patio. Nadie se dió cuenta, jamás.

— Debería volver al gueto..

Dejó su casa limpia, impecable. Debía volver a trabajar. Se preguntaba si hoy, podría ver a Daniel. Él ha estado evitandola, y lo entiende perfectamente. Pero solo por una vez, Aleska desearía que se volteara a verla.

Salió de su casa, tranquilamente.
Las calles estaban demasiado tranquilas.
Sentía demasiada tranquilidad..
¿Eso era realmente..?
Tuvo un mal presentimiento. No debía haber este tipo de tranquilidad.
Siguió caminando, con rapidez. Algo no estaba bien.

Un soldado alemán paró frente a ella.

— Subase al auto.

Ordenó. Aleska se paralizó. Estaba completamente asustada. ¿Su vida terminaría ahí..? No podía moverse. Quería correr, quería huir, pero sus piernas no respondían.

— He dicho que se suba al auto.

Volvió a ordenar con aquella voz ronca. Cómo pudo, Aleska subió al auto. Tenía miedo. Estaba paralizada. Pero si lo que querían era información, jamás se los daría. Preferiría estar muerta que delatar a todas las familias que confiaron en ella.

El 20 de octubre de 1943, fue detenida por la Gestapo y llevada a la prisión de Pawiak, donde fue brutalmente torturada.


El Angel de VarsoviaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora