El primer día ha finalizado. No ha sido tan genial como me lo imaginaba, he vuelto a ver a la gente del instituto y la mayoría me han contado cosas de sus veranos. También me han hecho la pelota algunas chicas más pequeñas, me han piropeado muchos chavales, bueno lo normal. Mis amigas ya me han dejado en frente de la verja de mi casa y el portero, nada más verme me abre la puerta. La entrada de mi casa se encuentra lejos de lo que es en sí mi casa, tengo que atravesar todo el terreno de finca hasta llegar. Como mis amigas no han querido subir toda la cuesta hacia mi casa, ya se encuentra Michael con un coche dispuesto a llevarme hasta arriba. Me subo en su coche y me pregunta como me ha ido el día, yo correspondo y le pregunto lo mismo. Llegamos y noto que hay un jeep patriot azul que nunca había visto en el aparcamiento.
-Michael, ¿y ese coche?
-Es del nuevo chico de la piscina, el anterior dejó el puesto porque se fue a estudiar a la universidad.
Me abre la puerta Michael y salgo del vehículo. Veo a alguien en la entrada de mi casa. Llego lo más rápido que puedo. No quiero creer quien estaba allí.
-¿Qué haces tu aquí y como te han dejado entrar?
-Menudo recibimiento, ¿no te alegras de verme Ross?
El malagueño vuelve a repetir la peculiar forma de decir mi nombre. Lleva una camiseta básica de manga corta blanca muy ajustada y unas bermudas negras pero sigue llevando las rayban sobre su cabello. Incluso con cuñas me saca una cabeza y yo no soy precisamente bajita.
-No me vaciles, dime por dónde te has colado, que lo hablaré con los de seguridad.
-Guau, bonita casa.-dice girándose para contemplarla mejor. Tan bonita como la dueña.
No puedo evitar mirarle el culo. Se le marca aún más con esas bermudas. Estoy obligada a mirárselo. La mujer que llevo dentro lo desea con ansia, ¿desde cuando soy tan pervertida?
Mis ojos quedan fijados, él se da la vuelta y me pilla con las manos en la masa.-¿Me estás mirando el culo Ross?
-¡Por supuesto que no!-le miento fingiendo estar molesta por su acusación. Me sonrojo. Para mi suerte estamos solos, Michael ha desaparecido por arte de magia. No quiero que nadie del servicio me vea roja como un tomate.
-Puedes mirar si quieres, pero... ojo por ojo.
¡Pero como puede ser tan descarado! No se corta ni un pelo y me está tirando los trastos muy seguidamente. No tiene vergüenza de decirme lo que piensa y es el primer chico que me saca de las casillas tan seguidamente.
-He venido al trabajo. ¿También te pone nerviosa que vaya a trabajar Ross?
-¿Qué trabajo?-pregunto.
-Me han dicho que requieres de mis servicios. ¿No podías esperar a verme mañana y por eso me has contratado?
No tengo ni idea de que me está contando y de pronto caigo: ¡Michael le ha contratado para ser el chico de la piscina! Al decir que requiero de sus servicios vuelve a sonreir, una sonrisa que engancha.
-Tranquila Ross, cuidar de la piscina se me da de lujo. Apuesto que imaginas que más se me da tan bien...
Ay por Dios, este chico no deja de sorprenderme.
-Pienso que tú no podrás hacer el trabajo como quiero que lo hagas.
-¿Piensas en mí?
-¡Claro que no!-respondo seguidamente. Se me escapa una ligera sonrisilla.
-¡ Oh! Sonríes y todo. Pensaba que nunca lo ibas a hacer. Eres tan seria...
Antes de que continue, le interrumpo:
-No me conoces.
-Créeme que me encantaría conocerte. ¿Aceptarías una cita conmigo Ross?
-Nunca he salido con ningún empleado. Ya sabes amor y trabajo no es compatible.
-Tú y yo podríamos ser la excepción.
Se acerca a mí, que bien huele.
Se me acelera el pulso, no sé por qué este chico provoca tantos cambios en mi ritmo cardíaco, ¡le he conocido hoy mismo!
-Bueno Ross, me voy a cuidar de la piscina, quiero tener a mi jefa contenta. Espero tu respuesta a lo de la cita.
Se despide de mí con otro pellizco en la cadera, esta vez más próximo a mi trasero.

ESTÁS LEYENDO
¡Dame lo que necesito!
Fiksi RemajaRoss desde pequeña ha sido el centro de atención y siempre ha tenido lo que ha querido: ropa, maquillaje, chicos locos por ella... Pero la vida de Ross no es tan perfecta como todo el mundo cree, nunca ha recibido ninguna clase de amor y es lo que m...