Veintiocho

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Tal vez una videollamada no sea lo más inteligente, solo hemos hablado un mes pero quiero verlo, al final, el es el chico que me ha dedicado algunos blogs.

—No creo que conteste —sentencia mi amiga.

—Esa chica sí que es linda —suena una voz por el teléfono.

Y bueno ese es el momento en el lo veo y siento que –aún que suene cliché – mi corazón se va a salir de mi pecho.

—¿Adonay? —dice él que supongo es Juano.

Levantó la mano.

Aún que sea no sea mi nombre, así me bautizo él.

—Yo soy Cara, encantada de conocerlos — dice mi amiga.

Steven hace lo mismo pero Juan y yo no hablamos, solo nos miramos, definitivamente ninguno se lo esperaba.

Mientras mi amiga y Steven, el mejor amigo de Juan, tienen una amena conversación, nosotros nos limitamos a vernos.

—Bueno, Comida te estás quedando sin datos móviles creo que deberíamos colgar.

—Fue un gusto conocerlas niñas, pero nosotros debemos volver a la reunión.

Nuestros amigos nos codean, pero ninguno dice nada.

—Maldita sea Donabeth —grita Cara —debías hablar, no solo verlo y quedarte muda.

—Él hizo lo mismo —me defiendo.

—Marca la puta diferencia niña, no solo por qué él no lo haga lo debías hacer tú, siempre es lo mismo contigo—se vuelve a acostar —era tu oportunidad de conocerlo, la perdiste.

—No armes drama, solo es un chico, en este mundo hay muchos.

—Estoy segura de que no hay ninguno como él.

Hasta encontrarnosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora