AprilHoy me despierto de buen humor. Me levanto, entro al baño, hago mis necesidades, me desvisto, y al girarme hacia el espejo, no puedo evitar ver reflejada esa marca que me hace recordar uno de los peores días de mí vida. Rápidamente, alejo esos pensamientos y entro a la ducha.
Al acabar abro el enorme vestidor y pienso que ponerme, decido usar unos jeans azul oscuro de tiro alto rotos por la rodilla, junto con un top blanco, ajustado, que deja al descubierto mi ombligo, lleva un escote redondo que hace que se me vea un poco el busto, de una forma sutil. He de aprovechar que en este último año me haya crecido considerablemente el pecho. Me coloco mis irremplazables Converse negras, y salgo de la habitación para bajar a desayunar.
Al llegar a la cocina veo a mi tía peleándose con la tostadora mientras toma su café. No puedo evitar pensar que tan difícil debe ser usar esa tostadora, inconscientemente se me escapa la risa, la cual hace que mi tía se gire a verme.
- Ay, hola cariño - me dice con una sonrisa - ¿Cómo has dormido?, hay café en la encimera y estoy haciendo tostadas, o intentándolo - dice, lo último lo añade en voz baja, pero alcanzo a oírlo.
- He dormido estupendamente, gracias por todo - respondo - por mí no hace falta que hagas tostadas, no tengo hambre. Me tomaré el café de camino a la universidad, no quiero llegar tarde el primer día, pero gracias otra vez - le digo para tranquilizarla, aunque en verdad me estoy muriendo de hambre. Ya compraré algo en la cafetería que hay en la universidad, añado para mis adentros.
- De acuerdo, yo me marcho ya al trabajo, ¿quieres que te acerque? - me pregunta y sin pensarlo asiento, ya que no sé muy bien donde está y voy un poco justa de tiempo.
Bajo del coche prácticamente delante de mi destino, me despido de mí tía y me dice que hoy llegará tarde de trabajar, que haga algo para cenar o pida algo. No le doy mucha importancia, ya me las apañaré.
La universidad es más grande de lo que pensaba, y todo está lleno de estudiantes hablando o riendo junto a otros, mientras yo estoy sola. No conozco a nadie. Retiro esos pensamientos de mi cabeza y me dirijo a mi primera clase, dado que me pasaron mi horario junto con todos los papeles del centro por correo.
Entro en el aula 204, donde dan mi primera clase: Derecho Penal. Hay una gran cantidad de alumnos en el aula teniendo en cuenta que aún quedan 7 minutos para que la clase empiece. Así que me dirijo al fondo para coger un sitio. No me gusta sentarme al frente y saber que todos los de atrás me están mirando la nuca, me incomoda. De camino al último sitio noto algunas miradas sobre mí, pero me da bastante igual, yo vengo aquí por un motivo y no voy a dejar que nadie me lo arruine con miradas de superioridad o de asco.
Tomo asiento y empiezo a sacar todas las cosas de mi bolsa hasta que una chica se sienta a mi lado. Me mira con una sonrisa, tiene el pelo castaño oscuro, rizado con mechas más claras, es trigueña de piel y tiene unos ojos oscuros preciosos. Debe tener una altura considerable ya que se ha sentado a mi lado y aun así me saca una cabeza más o menos. Dejo de analizarla cuando me habla.
- Hola, me llamo Júlie - me dice sin borrar esa sonrisa.
- Emm, yo soy April, un placer - le digo y me obligo a sonreír, parece simpática y no quiero perder la oportunidad de hacer una amiga.
Nos pasamos hablando hasta que llega el profesor. En ese tiempo he descubierto que es mexicana, tiene un hermano mayor que se llama Matt, tiene 19 años y que no le gusta el pescado.
Más tarde llega el profesor, es regordete y con poco pelo en la cabeza, pero tiene cara de ser agradable.
...
Dos horas después salimos del aula, Júlie y yo nos dirigimos a la cafetería a comer algo, creo que si no como algo ahora mismo me desmayaré. Entramos a la cafetería y mientras Júlie va a pedir cualquier cosa, yo voy a coger una mesa. Escojo una un poco apartada, así podremos hablar sin necesidad de chillar para poder oírnos. Dejo mi bolsa en la mesa y miro al frente, hay un chico hablando con otro, no sé porque me llama la atención, no sé si son los tatuajes que le cubren entero, esa mandíbula cuadrada que tiene, los piercings que tiene en la nariz y la oreja izquierda o puede que sea su enorme tamaño, se le ve fuerte. Dejo de observarlo cuando levanta la mirada, así yo desvío la mía a mi móvil.
De repente, un ruido llama mi atención, inevitablemente desvío la mirada de mi teléfono hasta la persona causante de ese ruido. Pensaba encontrarme algo interesante o divertido, pero lo único que veo es a una chica rubia, con unas extensiones de un color distinto al de su cabello teñido, unos tacones enormes, la cara con una máscara de maquillaje encima, un conjunto de ropa súper pequeño y ahora manchado de comida. Pero lo que más me llama la atención es la chica que ha derramado la comida, Júlie.
Me quedo unos segundos mirando sin hacer nada, pero reacciono cuando la Barbie fea esa le pega una bofetada a mi amiga, todo el mundo se calla y suelta algunas exclamaciones, pero no hacen nada, así que sin pensarlo me levanto y camino hacia donde toda la cafetería esta mirando. Mientras más me acerco oigo mejor como esa Barbie mal teñida insulta a mi amiga, ella solo se disculpa sin saber que más hacer, hasta que me meto entre medio de las dos.
- ¿Y tú quién eres? – me pregunta mientras me mira con superioridad. Tiene una voz espantosa, dan ganas de cerrarle la boca para que se calle.
-No, la pregunta es, ¿Quién te crees tú para pegarle a mi amiga? – le digo yo con asco mientras me acerco más a ella encarándola. Muchos miran la escena con miedo, parece que no se atreven a decirle nada, como si tuvieran miedo de que les clavara una uña postiza, cobardes.
- Tu amiguita me ha tirado la comida encima, es lo mínimo que se merece – Esta tía es gilipollas. – no puede tratarme así una simple hormiga y salirse de rositas – Dice, y a mí ya se me ha acabado la paciencia.
- Mira Barbie mal teñida, vas de abeja reina y no llegas ni a mosca. Y a mí las moscas me dan mucho asco – Le digo mientras la miro muy seria. Se oyen risas de fondo, a la Barbie le cambia la cara, y ahora me mira con odio. Todo el mundo calla cuando se acerca a mí, supongo que para asustarme ya que ella es más alta que yo, pero yo no me muevo, sino que me cruzo de brazos y me apoyo más en la pierna derecha en posición de aburrimiento.
Cuando creo que va a hacer algo, una voz grave la frena.
-Rebecca, deja de joder – Dice un chico, no alcanzo a verlo ya que la tal Rebecca me tapa la vista, no le doy mucha importancia y ayudo a mi amiga ponerse de pie, todo este rato se ha quedado en el suelo viéndolo todo.
Después de unos segundos la Barbie alias Rebecca se marcha por la puerta echando humo mientras lo único que se oye es el sonido de sus tacones chocando contra el suelo
- De nada – Dice la misma voz de antes, levanto la vista y me encuentro con el chico que estaba observando antes, tiene los ojos verdes. No me da tiempo a decir nada porque coge sus cosas y se marcha, detrás de él le sigue su amigo mirando la escena divertido. Él es un poco más bajo que el primero, pero no demasiado, también tiene tatuajes, el pelo castaño oscuro como su amigo y los ojos azules.
Me quedo mirando la puerta un minuto sin hacer nada, mientas pienso en lo que acaba de pasar.
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Teen FictionApril se traslada a Santa Mónica con su tía. Allí estudiara derecho en la facultad dónde conocerá a Axel, un chico lleno de responsabilidades y con una historia detrás.