-¡Abuelo!- corrí hasta sus brazos para darle un abrazo.
-Mi princesa- dijo a la vez que dejaba un beso en mi frente.
-¡Abuelita!- también le di un abrazo, a quien consideró como una madre. -¿Por que no han pasado al comedor?- los mire interrogante.
Había llegado justo a tiempo para la cena, así que ya no había que esperar más.
-Tu padre aún no llega- mencionó el abuelo algo molesto, como era costumbre.
-Vamos Mikkel, Oliver siempre llega a tiempo, quizás tuvo una emergencia- defendió la abuelo sonriendo.
-¿Que emergencia puede tener? Su hija está aqui- me señaló.
-Quizás la puerta de mi baño se atasco- apareció mi padre. -Mikkel, Katrine- le hizo una reverencia a mis abuelos.
-¿Todo bien papi?- pregunté una vez se puso a mi lado.
-Sólo la puerta- dijo en un murmullo.
-Bien, creo que hay que ir a cenar- iba a darme la vuelta para ir al comedor cuando mi abuelo me detuvo.
-Tendremos visitas Emilie- anunció.
Las veces que teníamos visitas yo debía verme lo mejor posible y ahora solo vestía un vestido de lo más sencillo, no podía creer que el abuelo aún no me estuviera recitando los protocolos por milésima vez.
-¡Oh bien!- me coloque en línea a la par de los abuelos como cada vez que se recibían visitas.
Trataba de acomodar mi vestido para que se viera lo mejor posible o no soportaría leer por décima vez el libro de protocolos reales.
-Sus majestades- hizo reverencia el mayordomo, entonces alce mi vista para ver a nuestros invitados o en este caso invitado. -El teniente Connor- señaló al joven detrás de él.
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-Creí que vendría su padre- hablo el abuelo primeramente.
-Hubo una emergencia en la base, me pidió venir en su lugar y ofrecerle una disculpa- hizo una reverencia. -Tan pronto y solucione el problema se comunicará con usted- aclaró.
-De acuerdo teniente connor- dijo un poco más convencido. -Esta es mi familia, mi esposa, la Katrine- mi abuela sonrió como era típico de ella, uno creería que por haber sido una guardaespaldas sería una mujer temible, sin embargo es todo lo contrario y quien es temido es mi abuelo.
-Su mejestad- hizo una reverencia delante de ella.
-Teniente connor- respondió la abuela -¿No es muy joven para el cargo?- pregunto, sabía que no se resistiria de saber sobre el ejército, no por nada en una época ella se encargó de las fuerzas del país.
-Creo que el tener a mi padre en las fuerzas del país me dieron esa disciplina desde niño, me costó trabajo pero lo logre a corta edad- respondió con respeto.
-¡Es magnífico!- adulo la abuela.
-Gracias su majestad- respondió el teniente.
-También esta mi nieta, la princesa Emilie- me señaló el abuelo.
Y el nudo que se formaba en mi garganta también se presentó, aún no sabía si debía llevar el título de princesa que por años he escuchado.
-Su alteza- hizo una reverencia la cual correspondí.
-Y él es el padre de mi nieta, y Capitán general, Oliver Thorne- señaló a mi padre, a quien olvide mencionar tomó el lugar de la abuela por decisión de ella.
-Señor es un placer conocerlo- hizo un saludo que identifique como militar.
-Descanse teniente- hablo mi padre, admiraba el respeto que tenía de casi todos, a excepción de mi abuelo quedó claro.
-Pasemos al comedor, están por servir la entrada- señaló el abuelo quien con delicadeza le ofreció el brazo a mi abuela quien acepto encantada, por otro lado mi padre y el teniente charlaban de asuntos en la base de los cuales entendía un poco.