CAPÍTULO 3: ¡DESESPERACIÓN! LA OSCURIDAD INVADE EL SANTUARIO

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==Santuario de Atenea==

El cielo se había tornado de una amenazante tonalidad azabache. A todos los presentes en el recinto sagrado les dio la impresión de que había caído la noche en medio del día.

La joven Anna no pudo contener más el impulso de su cadena por escapar y la soltó lastimándose las manos en el acto. La poderosa arremetida se dirigió veloz hacia la salida de la Casa de Piscis y ahí se detuvo en seco.

—¡Algo no está bien! ¡Ahora no puedo retraer mi cadena! ¡Además, algo la está empujando lentamente hacia aquí! —declaró alterada Andrómeda, luchando por jalar de vuelta su arma, mas una poderosa fuerza se lo impedía. Era como si algo o alguien hubiese tomado control de la cadena.

Los cinco guerreros de bronce contemplaron aterrados como una sombra negra emergía desde Piscis y subía poco a poco las escaleras. Mientras más se acercaba, la cadena más retrocedía. Todos en el grupo de jóvenes sintieron como un profundo miedo invadía sus corazones.

El aura negra que emanaba aquel ser era increíblemente nociva. Las radiantes rosas rojas que crecían a los extremos de las escaleras, se marchitaron de forma horrible con el simple contacto con el cosmos de la aparición.

La sombra continuó su paso lento, curiosa por averiguar el origen de la cadena que la había atacado, hasta que al fin se encontró frente a frente con su agresora: la Guerrera de Bronce Anna de Andrómeda. Sus compañeros estaban paralizados de terror y aunque quisieron no pudieron mover ni un músculo.

La aparición humanoide parecía observar con curiosidad a la muchacha, quien sentía como su alma era escudriñada y desgarrada desde su mismo interior.

—Qué interesante… Eres la única persona que se atrevió a atacarme en todo este lugar —declaró la sombra con tono irónico, para luego soltar una aguda y sonora risa. Aquella voz claramente pertenecía a una mujer—. No supuse que este Santuario estaría tan lleno de cobardes.

La fémina envuelta en sombras dio un par de pasos para plantarse frente a la castaña enmascarada.

—Solo por tu valentía les perdonaré la vida a ti y a los gallinas de tus amiguitos —añadió burlona—. Al menos por ahora.

La entidad escrutaba también a los demás Caballeros de Bronce, los cuales no se atrevieron a decir ni una palabra, encontrándose tan cerca de aquel ser que emanaba maldad pura.

—Vamos, pequeña. ¿Ni siquiera me darás las gracias? —le cuestionó poniendo su mano a un costado del rostro enmascarado de la joven de Andrómeda, quien al percibir el contacto de esos cinco dedos cubiertos de oscuridad, sintió que la vida se le escapaba en un suspiro.

—Yo... yo no... —balbuceó Anna con dificultad. El terror hacía imposible que vocalice correctamente.

—Pero qué aburridos son los humanos —añadió la invasora del Santuario al no escuchar una respuesta coherente—. Al menos déjame ver el terror que oculta esa fea máscara que traes puesta…

Con un simple movimiento le arrancó la careta metálica y la destrozó sin esfuerzo entre su mano. Los hermosos ojos verdes de Anna dejaban correr lágrimas de miedo, pero aun así, su mirada se tornaba desafiante.

La mujer oculta bajo la bruma negra soltó otra fuerte carcajada al ver esa expresión altiva en la Amazona.

—¡Pero qué jovencita más bonita! —comentó la mujer de la oscuridad, quien prácticamente había convertido la conversación en un monólogo—. Es una lástima que ustedes las mujeres del Santuario no puedan mostrar libremente su rostro.

Con desprecio arrojó los restos de metal comprimido en los que había convertido la careta de la Amazona.

—Me agradas, muchacha —agregó pretenciosa—. Como muestra de aprecio, te dejaré saber con quién estás tratando…

CATACLISMO 2012Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora