==Santuario de Atenea. Campos de Entrenamiento==
-¿No tienes nada que decirme, Natassia? -cuestionó Hyôga a su alumna.
Ésta no respondió y simplemente bajó cabeza, colocando las manos entre sus rodillas en actitud sumisa.
Aparte del gran susto, la joven enmascarada de cabellos celestes no recibió daño por parte de Morrigan. La armadura de Cisne adaptada a su delicada figura femenina, también permaneció intacta tras el ataque.
-Estoy feliz de que te encuentres con vida al igual que los demás chicos. Fue un gran alivio verte sana y salva tras de la invasión de esa mujer -le comentó el Acuariano, regalándole una cálida sonrisa a su joven aprendiz-. No debería decirte esto pero... me alegro de que hayas seguido a Kenji a la reunión.
Hyôga revoloteó con su mano el cabello de Natassia en tono juguetón. La jovencita no atinó a reaccionar al gesto.
Sin decir nada más, el Santo Dorado dejó sola a su alumna.
Natassia de Cisne había conocido en carne propia el verdadero significado de sufrimiento desde una edad muy tierna. Abandonada por sus padres, la niña se vio obligada a convertir las heladas calles de Asgard en su hogar hasta los ocho años.
Azares del destino le permitieron a un hombre ruso encontrarse con ella, y grande fue la sorpresa de éste cuando supo que aquella indefensa muchachita se llamaba igual que su difunta madre. Con el corazón conmovido decidió darle una vida decente en el Santuario de su diosa.
La jovencita de personalidad tímida y cerrada aceptó sin protestar las instrucciones y consejos que su maestro le dio en todos esos años de entrenamiento. Hyôga orgulloso observaba el progreso de quien sería su sucesora.
Aunque solo había algo que lo perturbaba en el fondo: En todos los años que conoció a Natassia, jamás la vio sonreír y sus conversaciones solo se limitaron al entrenamiento. El maestro siempre fue comprensivo en este aspecto y nunca la presionó para que cambie de actitud o para que exprese abiertamente lo que sentía. De hecho, lo que más recordaba el Santo, era el día en el que Natassia vistió por primera vez la armadura del Cisne. La joven ni siquiera se alegró. Al contrario, la expresión neutral en su rostro era más fría que los campos de Siberia.
Sin embargo, con los últimos acontecimientos, algo empezaba a cambiar en el interior de la chica.
-Maestro... pelearé por usted y por Atenea... -pensó en voz alta, alzando su rostro enmascarado para contemplar su constelación en el cielo nocturno-. No permitiré que Morrigan tome la vida de más personas inocentes.
==Santuario de Atenea. Cámara del Patriarca==
Saori descansaba en el trono del Patriarca, siendo escoltada por Seiya. A sus pies, el joven Kenji de Pegaso permanecía arrodillado en señal de respeto.
-No sabes lo orgullosa que me siento de ti -lo enalteció la diosa con una cálida sonrisa-. Fuiste tú quien me dio la fuerza para enfrentar a la deidad celta cuando empezaba a perder la esperanza. Sin duda eres un héroe digno de portar la armadura de Pegaso y desde el fondo de mi corazón te agradezco sinceramente por tu valentía.
El joven de cabello rubio la miró fascinado. En su semblante era evidente la emoción.
-¡De nada, señorita Saori...!
El Santo de Bronce detuvo sus palabras al darse cuenta de lo que había dicho. Solo los Caballeros Dorados solían llamarla por su nombre.
-Perdón... Atenea -se corrigió avergonzado.
-No te preocupes, Kenji. Llámame por mi nombre con toda confianza -lo animó comprensiva la diosa griega-. Ahora ven hacia aquí, por favor. Quiero obsequiarte algo.
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CATACLISMO 2012
FanfictionEl destino final de la humanidad ha sido definido. Diez deidades mitológicas conformaron la 'Alianza Suprema' para reemplazar a la actual raza dominante del planeta y crear la Tierra Perfecta en el proceso. El último desafío de Atenea y sus Caballer...
