CAPÍTULO 7: ¡EL INESPERADO INICIO DE LA BATALLA! EL VENENO DEL ESCORPIÓN

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La reunión de la 'Alianza Suprema' terminó de manera no oficial cuando el espíritu de Brahma dejó el Mar de la Tranquilidad en la Luna. Los otros ocho dioses también descendieron a la Tierra en forma de espíritus de sus colores respectivos. Habían acordado hacer un reconocimiento rápido del planeta, mientras el dios hindú construía la llamada Maravilla Suprema e Yggdrasil terminaba la elaboración de sus cuerpos.

==Clare. Irlanda. Castillo de Bunratty==

En el centro de una plataforma de piedra descansaba el humano cuerpo de Morrigan. Una pequeña esfera de luz negra ingresó a este avatar femenino a través de su pecho.

Los intensos ojos grana de la mujer enseguida se abrieron, acentuando el semblante de arrogancia que se divisó en su rostro.

—«Como si fuera a esperar más días para empezar a divertirme —reflexionó con malicia la diosa de negra cabellera, levantándose de su lecho de roca—. Es hora de que les dé un regalito a Atenea y sus Caballeros».

==Santuario de Atenea ==

Durante un corto instante, el terreno se sacudió en todo el recinto griego.

Desde la Cámara del Patriarca, Saori observó con horror como se partía el monumento dedicado a los Caballeros de Oro Legendarios. Una gran polvareda resultó de su colapso.

—Ha comenzado… Morrigan no nos piensa dar ni un minuto de tregua —se dijo Atenea a sí misma con un hilo de voz, apretando los puños en señal de frustración.

Un resplandor dorado fulgió desde la Casa de Escorpión. Su guardiana, Kyrie la Guerrera Dorada, bajó a toda carrera al lugar del incidente siendo la primera en llegar a investigar.

El polvo que flotaba en el aire le dificultaba la visión. Lo único que podía vislumbrar era un montón de escombros tras la densa nube de tierra, pero aunque no pudo sentir ningún tipo de cosmos, no desistió su intento por encontrar a quien había profanado el Santuario de su diosa.

—¡Así que regresaste, diosa celta de la muerte! ¡Esta vez no te será tan fácil detenerme! —amenazó la enmascarada Guerrera de cabellera rubia, sin recibir ninguna respuesta—. ¡Te haré pagar por destruir este lugar sagrado!

El silencio en la escena se volvió perturbador. No había rastros de ningún enemigo, ni tampoco de ningún amigo. El orgullo característico de los Santos de Oro no les permitiría intervenir en una posible batalla de su compañera.

De pronto, una sombra surcó corriendo la pila de escombros, camuflada por la nube de polvo.

De la nada emergió un fino haz de luz negra que se clavó directamente en el muslo de una incrédula Kyrie, quien al sentir un dolor tan agudo, se vio obligada a caer de rodillas. A pesar del extremo sufrimiento, se las arregló para ahogar su impulso de gritar.

—Vaya, vaya… Así que esta es la nueva orden de Caballeros de Oro de Atenea —declaró irónico el atacante, todavía oculto—. Será divertido probar la resistencia del actual Escorpión Dorado.

La voz del enemigo claramente pertenecía a un hombre, pero Kyrie no tenía idea de a quién podría estar enfrentando.

Mostrando gran valor y determinación, superó el dolor de la sofocante herida y se reincorporó alzando la guardia.

—¡Sal y pelea como un hombre! ¡Si quieres probar lo que valgo como Guerrera de Atenea estoy más que lista! —retó enérgica Escorpión, al tiempo que elevaba su cosmos. Sus cabellos rubios ondeaban suavemente, mientras una delicada aura dorada bañaba su cuerpo.

La velocidad del atacante era increíble, la muchacha apenas y podía seguir sus movimientos con la vista. Solo podía identificarlo como una sombra negra desplazándose vertiginosamente.

CATACLISMO 2012Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora