Principe Jeon cae en un hechizo que lo hace convertirse en sapo. Y ahora tiene que encontrar un principe omega para que lo bese y el maleficio desaparezca.
-•Basado en mis cuentos infantiles favoritos.
-•Contenido Homosexual.
-•Contenido adulto.
-•J...
Yoongi sintió algo suave frotarse con su nariz, un picor le acompañó hasta hacerlo estornudar. Abrió sus ojos para sostener su arco y tomó una flecha rápidamente para levantarse de un brinco y apuntar a lo que lo despertó de su sueño.
Se relajó un poco al ver una ardilla agitar su cola. El peludo animal sostenía su enorme cola esponjosa mientras sostenía unas cuantas bellotas en su boca y en sus patas delanteras dando una imagen graciosa de él al verlo fijamente con aquellos enormes ojos negros mientras movía su nariz rápidamente, agitando sus bigotes.
El omega sonrió al verla y maldijo cuando se movió e intentó acercarse a ella, porque el animal se asustó y salió corriendo.
-No, no, no.... te vayas. - pidió Yoongi, su semblante desinflandose como un globo hasta hacer un puchero. Bajó su capucha al ver el resplandeciente sol y sus rayos colarse por las hendiduras de los árboles, dándole un poco de calor.
Caminó en dirección al río recordando aquel hermoso arroyo de agua cristalina, pero no sin antes sacar una de flechas de su carcaj apuntando hacia el cielo y poder dar con algún ave que pudiera estar decuidada. Desafortunadamente no encontró ninguna así que se desnudó asegurándose que no estuviera nadie cerca del lugar y se sumergió en aquella agua cristalina y fría.
Peinó su cabello hacia atrás notando como algunos peces corrían lejos de él. Lo que lo hizo abrir su apetito aún más y la boca de su estómago danzar al pensar en comer pescado.
Se llamó tonto al culparse de no haber pensado en eso antes, pero eso no iba a detenerlo, aunque para su sorpresa cuando volvió a ver sus armas junto a su ropa se preocupó al ver aquella misma ardilla extraña tomando de una manera observadora y minuciosa sus cosas.
Él no podía permitir que ese peludo animal lo desarmara, sino, estaría perdido; pero necesitaba ser un poco más cuidadoso, sino el animal huiría como en su anterior momento. Observó la distancia, calculando si podía nadar hasta el e impulsarse para quitarle sus pertenencias, pues era la única opción sino quería perderlas. Así que nadó bajo agua tratando de contener el aire de sus pulmones, contó hasta cinco y se lanzó fuera del agua, tomando impulso gracias a una piedra desde el fondo, pero para su mala suerte el animal fue más rápido y empezó a correr por los senderos.
-¡Mierda!- bufó molesto, para empezar a correr desnudo tras el animal. Lo vió subir a un árbol, y frunció el ceño cuando la ardilla asomó su cabeza por un agujero como burlándose del ya molesto el omega desnudo.
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Palacio de los Park.
El clima estaba helado. Pues era invierno y Jimin el hijo de los Park agradecía a la diosa luna que lo bendijera con el clima más preferido para él.
El chico sonrió al detectar aquella parte de la capa de su hermano, quien se escondía detrás de los pinos siendo bañados por la blanquecina nieve. Caminó despacio hasta salir de una salto asustando a su hermano mayor.
-¡Te encontré!
Ambos se echaron a reír sosteniendo sus gorros que se ajustaban a su acabezas mientras sus botas se llenaban más de nieve.
Jimin era el chico más juguetón que el palacio podía tener. Y no, ellos no eran reyes, pues no poseían un reino como tal, sino más bien un palacio, que sería así como un reino pero de más bajo nivel. Su familia llevaba sangre noble y por tal razón ellos pertenecían a las grandes clases altas de la nobleza.
Los Park habían perdido a sus padres en un barco con destino a una isla que nunca conocieron. La pérdida fue terrible para ambos pero el mayor Seokjin tomó rápidamente la cabeza de la casa al casarse con un alfa de otra familia de su clase y así pudo cuidar de su hermano menor Jimin.
El chiquillo creció viendo a Jin como una madre y a Namjoon-el esposo de este-como su padre y aunque Jimin siempre recordaría a sus padres como sus progenitores nunca dejaría de correr donde Jin cada vez que le sucedía un problema, como cuando tuvo su primer celo y no entendía nada.
Para Jin las cosas no eran tan fáciles como se las pintaba a su hermano, pues Jimin cuando nació creció con una condición especial. Y eso lo sabían obviamente sus padres hasta que lastimosamente dejaron de vivir.
-Ven- Llamó el omega menor a su hermano hasta unos metros lejos de la zona, el mayor dudó un poco en ir, por la seguridad, pero le siguió.
Jimin bajó la capucha de su capa para liberar su melena color gris y quitó el guante de su mano derecha. Sus ojos se volvieron de un tono celeste neón al momento que agitó su mano los trozos de nieve empezaron a moverse como pequeñas olas hasta formar pequeños copos de nieve formando un cristal y algunas palabras dibujandose en ellos. Jin sonrió leyendo "feliz cumpleaños".
Abrazó a su hermano agradeciendo y notando como los copos de nieve regresaban a su lugar, no sin antes formarse en algunos corazones.
Jimin y Jin salieron del lugar asegurándose que nadie los haya visto, pues era un secreto que solo los que llevaban la sangre Park corriendo por sus venas lo sabían. Y era esa una de las razones por las cuales el omega mayor estaba preocupado. Su hermano menor estaba por casarse con el conde de los Jeon y no estaba seguro si Jimin pudiera ocultar tal secreto si llegaba a enamorarse.
-¿Crees que le guste?- preguntó Jimin sentado en la nieve junto a su hermano, mientras veían a los conejos blancos entrar y salir en sus cuevas.
-Hyunjin vino a la fiesta hace dos años. No estoy seguro, pero dicen que ha cambiado mucho. Pero no preguntes algo como eso. ¿Quién no se enamoraría de ti, mi precioso Jiminie? Tú eres el omega más hermoso que mis ojos han visto. - respondió arreglando un poco la bufanda de su hermano.
-Namjoon dice que tu eres el más hermoso. - Jin sonrió inmediatamente.
-Eso es porque soy su esposo. Todos los esposos le dicen eso a sus esposos o esposas, estoy seguro que Hyunjin te lo dirá a ti cuando ponga el anillo en tu dedo.
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