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El príncipe Jeon salió de la bañera tomando una de sus suaves toallas en mano. Se tomó de la barilla para salir en dirección a sus aposentos. Una caída en esos momentos no era nada favorable para él, así que fue muy precavido.

Empezó a poner sus vestiduras más cómodas, pues era ya de noche y después de la cena tomaría una larga siesta como el gran dueño y señor del reino que era.

Sonrió con sorna al recordar que no más estuviera casado con ese inútil omega príncipe. Aquella Corona sería puesta en su cabeza y ya no iba haber nada que lo detuviera en sus planes de gobernar como se le pareciera. Todo iba estupendamente bien.

Terminó de peinarse para ir a la tonta cena de su primo. No es como si tuviese mucha hambre, si no más bien quería ver la cara de arrepentimiento de Hyunjin pidiéndole perdón; verlo arrastrarse ante él y dar de baja su orgullo era lo que Jungkook quería. Sólo así su ego crecería.

Salió de sus aposentos en dirección a las alcobas de su alfa primo. Iba observando algunas cosas empezando a pensar que el castillo necesitaba algunas remodelaciones, colores más vivos y algunos retratos y esculturas de el por un lado u otro.

Al llegar los guardias reverneciaron para dejarlo entrar al salón de una de las alcobas de su primo, quién lo recibió con una mínima sonrisa invitándolo a sentar en un comedor de plata que Jungkook recordaba que Hyunjin había mandado hacer hace poco, para él era lo mínimo que se merecía, él merecía todo lo mejor, y se sintió un tanto agradecido.

Se sentó en la esponjosa silla frente a la mesa que era cubierta por un mantel color café caoba, creyendo que era el peor color para dicho objeto pero lo dejó pasar. Unas cuantas velas encendidas dando un aspecto hogareño mientras la luz de la luna se reflejaba por la ventana.

-Me alegro que hayas venido, primo. -dijo Hyunjin mientras destapaba la botella de vino y vaciaba las copas.

- Vine porque me hablaron de una disculpa, no es porque quisiera estar contigo. -respondió el príncipe dando el primer sorbo a su copa de vino.

- Es una lástima, a mí me honras con tu presencia. Pero tienes razón, debo ofrecerte una dura disculpa, mi comportamiento está mañana no fue el apropiado para el fúturo rey; he sido un desconsiderado. Pero por favor, acepta esta humilde cena como muestra de mi arrepentimiento.

Hyunjin aplaudió, entonces dos sirvientas betas entraron con dos bandejas en mano, para depositarla frente a ellos. Al levantar la tapa revelaron un filete bañando en salsa de hongos junto a un apetecible coctel de verduras cosidas.

Al alfa menor se le hizo agua la boca y se dispuso a comer junto a su primo, deconsertandolo un poco, porque su primo no quitaba aquella maldita sonrisa de su boca hasta que terminó el plato.

Jungkook lanzó un eructo para después limpiarse con su servilleta. Sentía su estómago tan grande, como si fuera a explotar pero estaba satisfecho y no se arrepentía de haber comido, hasta el momento.

-Todo el tiempo he tenido que luchar por el reino y defender a la familia mientras tú jugabas a las espadas en los jardines del castillo.- dijo su primo con el ceño fruncido, viéndolo fijamente mientras metía el tenedor con mucha fuerza a la carne, desconcertado un poco al príncipe.

-Entiendo si estás molesto por eso, pero yo soy el heredero al trono, te guste o no.- lanzó Jungkook con una sonrisa llena de picardía.

-Veamos que haces ahora. - el mayor lanzó una carcajada al ver que el tiempo establecido había pasado.

El príncipe se pudo rígido en su asiento mientras sentía su cuerpo vibrar, sentir enormes náuseas y lanzó un grito cuando empezó a ver su mano tornándose de un color verde.

-¿Qué es esto, Hyunjin?

Su primo ignoró sus palabras mientras miraba encismado la transformación de aquel humano en un animal.

Jungkook vió todo negro de un momento a otro, y luchó por salir de entre sus vestiduras hasta tomar un poco de aire, vió a su primo mucho más grande de lo normal y lanzó otro grito en desesperación cuando se vió su reflejo en el cristal de la habitación.

Su primo lo tomó en mano, para meterlo en una jaula.
Llamó a uno de sus sirvientes y lo que parecían ser indicaciones en su oído, acercándose a la jaula lo vió fijamente.

-Veamos si eres el mismo alfa repugnante y orgulloso convertido en un feo sapo.- la carcajada fue audible en el momento que Jungkook salió en aquella jaula, bajando los pisos de castillo.

Los minutos de camino pasaron y para cuando notó que estaba saliendo del reino, entró en pánico, sentía querer desmayarse.

El sirviente de Hyunjin salió del reino en dirección del bosque y para cuando las horas pasaron a kilómetros del reino pensó que el sapo había muerto en el camino, agitó la jaula hasta que vió al animal verlo con miedo.

-Te diré esto, porque te has portado bien en el camino. Busca un príncipe o una princesa que te bese para que el hechizo desaparezca.

Abrió la jaula, lo lanzó a unos arbustos notando que el animal fue a impactar al tronco de un árbol y cayó inconsciente, talvez, estaba muerto, pero estaba muy lejos del castillo como para saber como regresar. Se encogió de hombros y volvió a salir en dirección al reino.


 Se encogió de hombros y volvió a salir en dirección al reino

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Yoongi sentía frío y luchaba por subir aquel enorme árbol. Estaba anocheciendo y un omega como él no debería estar desarmado a tales horas de la noche y en medio del bosque.

Las ideas ya se le habían terminado, sin armas no podía hacer nada, suerte que el animal solo se había llevado sus armas así que pudo volver a ponerse la ropa.

Él era un omega con agallas eso estaba claro, ¿Pero qué podía ser él siendo de baja estatura contra un enorme árbol y una ardilla escurridiza y entrometida?

De pronto vió al animal peludo salir del agujero para empezar a saltar de rama en rama hacia asaber donde y ahí fue cuando Yoongi colocó sus últimas cartas sobre la mesa. Era ahora o nunca.

Salió a cortar una rama, la ató a su suéter, logrando crear una especie de soga que tuvo que poner al rededor del tronco y así se fue arrastrándo poco a poco hasta llegar al agujero, pero la rama ya no daba más y aún habían unos centímetros de diferencia así que tomó una decisión al momento que se impulsó con su pierna izquierda dando un salto y logrando a puras penas tomar el arma, pero cuando saltó el golpe fue demasiado fuerte y quedó inconsciente bajo aquel árbol.

Salió a cortar una rama, la ató a su suéter, logrando crear una especie de soga que tuvo que poner al rededor del tronco y así se fue arrastrándo poco a poco hasta llegar al agujero, pero la rama ya no daba más y aún habían unos centímetros de dif...

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El Omega y El Sapo •  [Kookgi]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora