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Reino Kim.

- ¡Papá! - Taehyung se aterró al ver a su padre parado en la puerta con una imagen llena de completa decepción y furia. - Te lo puedo explicar...

-¡Guardias! -  cuatro soldados llagaron al instante - Encierren en una celda a Jung Hoseok, Jefe de la guardia y traidor del reino. - Lanzó con firmeza y los otros se dirigieron hacia el nombrado.

-¡No! Papá - Taehyung trató de oponerse, pero uno de los soldados lo apartó y Hoseok se sintió tan decepcionado ante el rey ya que habia jurado proteger al reino y cuando le llamó traidor su lobo pareció sentirse ofendido, así que solo dejó que le pusieran las esposas mientras bajaba su rostro al pensar que se merecía cualquier castigo que fuera, siempre.

Depués de todo sabía que el rey era incapaz de hacerle algo a su hijo, el cual se quedó llorando mientras sostenía su vientre y se dejó caer de rodillas al suelo.

El rey cerró la habitación para quedar solo él en el lugar junto a su hijo. Se puso de rodillas para poner su cabecita en su pecho no importando que este se mojara con las lagrimas.

-Lo siento, hijo. Pero sabes que tu mano ya fue dada al principe Jeon y fúturo rey de Boldur...

-Tú hiciste todo eso - se separó de él para dedicarle una mirada llena de furia y als lagrimas resbalaban en sus mejillas - Yo nunca te lo pedí.

-Eres el príncipe. El heredero al reino con sangre real que traerá nuestro linaje con cachorros de sangre pura. No puedes andar ahí con un plebeyo como un guardia. Entiende, mi niño... - la mirada del rey estaba llena de melancolía.

-¡Vete! - estaba totalmente lleno de furia y su corazón se sentía totalmente lleno de dolor - Te odio. A ti y a tú estúpido egoísmo. - se levantó para darle la espalda al mayor, el cual se tuvo la intención de seguir explicandole las razones, pero al ver a su hijo tan destrozado, supuso que talvez solo necesitaba un poco de tiempo a solas. Así que salió dejando al omega solo.

El chico de larga cabellera solo se lanzó a la cama mientras sentia como el hueco enorme en su pecho se hacia cada vez más grande y su lobo ahulló en tristeza.

No se imaginaba como Hoseok iba a pasar metido en una celda o peor aún talvez y hasta lo condenaran a la horca por cometer traición hacia el reino.

Tenía ganas de acabar con su vida y pensó que talvez lanzarse desde su ventana seria buena idea, pero luego razonó un poco y llegó a la conclusión de que eso no cambiaría nada.

Es que nadie entendía que no quería casarse con ese tal príncipe Jeon que quién sabe que tipo de alfa era. Al menos a Hoseok lo conocía desde pequeño y sabía que sería incapaz de hacerle daño. Él era un alfa bueno que trabajaba de manera honrada y humilde. Pues así había criado y él amaba todo de Hoseok, quería a Hoseok para él y no le importaba ser el príncipe del reino. Él lo tendría y sería su omega cueste lo que cueste.




 Él lo tendría y sería su omega cueste lo que cueste

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Palacio de los Park.

Namjoon paseaba en su caballo por el pasteado de la cuidad mientras veia como la gente empezaba a despertar y comenzar hacer sus actividades diarias.

Saludaba algunos aldeanos con su mano al momento que suspiraba y agilizaba su caballo hacia el bosque. Unos cuantos metros hacia dentro se detuvo a ver como el río estaba en su punto y los peces de colores se movían de un lado a otro

Se sentó en una roca después de atar a su caballo a un árbol y las lagrimas salieron sin compasión para caer al suelo mojandolo.

Tenía una mala espina desde que Jimin se había ido con ese tal Conde y no es que el tipo se viese malo. Si no al contrario y eso era lo que le tenía a su lobo de manera  inquieta.

El tipo se miraba demasiado bueno y esa familia estaba llena de rufianes. Él lo sabía, puesto que cuandoe estaba pequeño y su padre lo vestía para ir a esas tontas reuniones de familias importantes conoció algunos de los Jeon.

Todos eran tipo demasiado egocentricos y machistas. Alfas de sangre pura donde consideraban a los omegas como objetos para parir y agradecía el hecho de no haber nacido ahí.

Por suerte su padre lo había criado de manera diferente.  Con respeto y amor.
Y así fue como conoció a Seokjin y se enamoró a primera vista.  Para él nunca habia visto a un omega más hermoso como Jin y podía jurar de que lo amaba con todo su corazón desde aquel día que se casaron.

Lo malo era que en todo ese tiempo a su lado había también convivido con su hermano menor desde que los dos hermanos quedaron huerfanos.

Jimin era solo un chiquillo cuando lo conoció que no supo cuando fue que creció tan rápido y todas sus risas y llantos los habia pasado junto a él que se le hacía difícil tener que decirle adiós.

Incluso cuando le ayudaba en sus celos y le había  hacho prometer que los marcaría a ambos; aún podía recordarlo con exactitud. Si no fuera porque ahora solo quedaban ellos dos como completos dueños de toda la ciudad y Jimin tenía que formar lazos con los Jeon para mantener tener cachorros que solo les proporcionaran total apoyo a su palacio, estuviera entre sus brazos diciéndole que todo estaba bien.

No sabía en si que era ese mal presentimiento que tenía y culpó a su lobo de extrañar demasiado a Jimin, así que secó sus lagrimas para volver a subir a su caballo y minutos después cuando iba llegando al palacio notó como algunos de sus guardias parecían alarmados.

Seokjin salió hacia él con el rostro aflijido y sus ojos llenos de lagrimas para lanzarse a su pecho y llorar.

-Namjoon... Jimin ha matado a su esposo y ahora ha huído hacia las montañas. Tenemos que ir a buscarlo...

El Omega y El Sapo •  [Kookgi]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora