18. Supernova

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Otra sacudida golpeó al navío.

- ¡Ataos la línea de vida!- rugió la Capitana desde el timón.
Tatia agarró una cuerda e intentó pasarla alrededor de su cintura, pero se le escurría al hacerlo con un solo brazo.

- ¡Rápido, asegurad las velas!- el contramaestre iba repitiendo de un lado a otro las órdenes de la capitana.

Todo había ocurrido muy rápido. Hace unos minutos estaban navegando tranquilamente, cada cual con su tarea, cuando de repente se habían visto atraídos por una órbita. Y no una cualquiera. Nada más y nada menos que la de un sol en extinción.

Delbert había subido corriendo con la Capitana, dejando a Tatia sola en el despacho. Ella había ido a ayudar con las velas tras ver a Big y los otros tener problemas con ellas.

- ¡Tatia! ¡Agárrate a algo por dios!- Big estaba detrás de ella, intentando por todos los medios terminar de enganchar la vela a pesar del movimiento. Ambos se encontraban sobre cubierta, enroscando junto a unos cuantos más, la vela mayo.
Sobre ellos, Jim y Silver se encargaban de la vela menor.

Otra sacudida. Silver perdió pie y se precipitó al vacío.
A Tatia se le paró el corazón.
En el último segundo, Jim atrapó su línea de vida, y haciendo uso de toda su fuerza y su propio peso, consiguió volverlo a subir.

Otra sacudida. Esta vez, fue Tatia la que salió despedida hacia su derecha, llevandose a Big con ella. Este consiguió frenar a los pocos metros. Ella no paró hasta darse con la baranda de babor.

Un fuerte mareo acompañó al golpe. Escuchó a Big llamarla desde lejos.
Se incorporó con dificultad, apoyando ambos brazos sobre la baranda. Delante suyo, había una supernova.
Oyó a Delbert en la lejanía. Se estaba transformando en un agujero negro.

Todos los residuos de la estrella muerta venían ahora hacia ellos.
Se agachó de nuevo cuando uno pasó a pocos metros de su cabeza.
Otra sacudida, esta vez en dirección contraria.
Resbaló por el suelo de cubierta hasta golpear con algo. Bueno, más bien alguien, que la agarró al vuelo.

Zits la incorporó y le enrolló una de las cuerdas a la cintura.
- Mira a ver si eres capaz de no morir- le espetó antes de encaminarse a uno de los cañones de cubierta. Tatia se quedó ahí plantada, sin ser capaz de reaccionar.

Cuando finalmente salió de su estupor, miró a su alrededor, intentando orientarse.
Delbert seguía con la Capitana, y Jim y Silver estaban bajando del mástil. El grupo de Arnold acababa de terminar con las velas, y el contramaestre les estaba ordenando que se resguardaran.

- ¡Big!- el susodicho se giró, poniendo cara de alivio al ver a Tatia de una pieza.

- Te dije que te agarraras- le recriminó.

- Ya, bueno. Lo tenía difícil.

Un estallido se escuchó tras ellos.

- ¿Zits está disparando a esas cosas?- preguntó Big estupefacto.
Tatia no respondió. Solo le agarró de la manga y lo arrastró con ella, pegándose ambos al palo del mástil.
El cielo estaba rojo sobre sus cabezas, y un insoportable calor acechaba el barco, aumentando cada vez más y más.
Estaban intentando resguardarse entre la madera cuando la Capitana volvió a gritar.

- ¡Soltad las velas!

Tatia y Big se miraron confusos, para luego mirarla a ella.

- ¿Está de broma no?- la cara de Big era un poema. El contramaestre repitió la orden de la Capitana, y a Tatia no le quedó más remedio que obedecer, seguida de cerca por su compañero.

Subieron malamente hasta el palo de la vela mayor. Los otros tripulantes ocuparon las otras, deshaciendo los nudos que tan forzosamente habían atado.
Big término con su cabo y se acercó a ayudar a Tatia con el suyo.
Mientras tanto, Jim aseguraba las líneas de vida desde cubierta.

El Planeta del TesoroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora