Ya siendo lo suficientemente tarde como para que el sol se ocultara la joven Uchiha se encontraba practicando las técnicas de la Shuriken y cómo estás influían en el trayecto de esta, aunque fallando tras cada intento, sabía que con el Sharingan podría hacerlo a la perfección, pero, su desafío era no depender tanto de su habilidad ocular.
Sarada: Ok, Sarada, calmate, calmate.
Se decía a sí misma lanzando otra vez una Shuriken pero está fue bloqueada por alguien que la estaba observando desde hace ya varios minutos.
La chica volteó para encontrarse con los ojos fríos y desinteresados de su padre.
Sarada: ¿Desde hace cuanto es que estás en la aldea?
Preguntó ignorando la presencia de sus progenitor para proceder a continuar con su entrenamiento.
Sasuke: Llegué...
Dudó, y Sarada sabía la razón
Sasuke: Hace poco...
Completó la oración para luego proceder a apartar la mirada, la azabache tensó la mandíbula y centro su chakra en sus manos y activando el Sharingan lanzó una Shuriken que atravesó el centro del blanco, Sasuke había notado el frío actuar de su hija, lo sabía, era distinto de otras ocasiones, estaba molesta y lo peor que a la hora de molestarse teniendo genio Haruno y Uchiha, nada bueno saldría de eso, al menos nada bueno para el.
Sarada: Papá, no te sientas en la obligación de mentir para no herirme, sé que pasaste el día de padres e hijos con él y no me molesta.
Dijo esto último apretando su puño derecho fuertemente.
Sarada: De hecho te lo agradezco, sé que la relación entre el séptimo y Boruto no handa muy bien y a ti te ve como a su héroe, de seguro está muy feliz por pasar tiempo contigo.
El azabache mayor lo sabía, sabía que la había lastimado, y no era algo menor, había dejado de lado a su propia hija para estar con su discípulo, sabía que la chica estaba forzandoce a ver el lado bueno, todo por salir menos lastimada.
Sasuke: ¿Si quieres-
Sarada: No hace falta, papá, ya me voy.
Sentenció pasando frente a ella
Sasuke: Sarada....
La llamó, está volteó y vio que su padre viva a tocar su frente como siempre, diciendo:
"Será hasta la próxima..."
Pero ella no quería seguir esperando esa, "próxima vez".
Por lo que cuando la mano de su padre estaba a punto de tocar su frente está apartó la mano de Sasuke de un solo manotazo, el azabache abrió los ojos como platos puesto que la chica había concentrado todo su chakra en esa mano por lo cual había lastimado su muñeca, y para más, tenía su Sharingan activado.
Sarada: Ya no quiero seguir esperando esas "próximas veces" porque nunca van a llegar, papá, yo te quiero pero no quiero seguir esperando algo que simplemente no va a pasar jamás, entrena a Boruto y pasa tiempo con el para que no se sienta triste y que así pueda cumplir sus sueños de ser el increible ninja en el que quiere convertirse, que yo estaré bien sola, porque es como he estado hasta ahora y cumpliré mí sueño de ser Hokage.
Sentencio seriamente y sin titubear, cada palabra se clavaba en su pecho como afiladas dagas, una voz dentro de sí le decía que era un pésimo padre y que lo había terminado de arruinar justo en ese momento, estaba en el punto de quiebre de la relación con su hija.
Sasuke: Sarada, lo lamento-
Y en un abrir y cerrar de ojos la chica desapareció entre los árboles, corria, corría porque no quería sentir ese dolor, pensaba erróneamente que su padre prefería a alguien más telentoso que ella, a alguien que si valía la pena, lo suficiente como para dejarla a un lado, no odiaba a Boruto, eso nunca, era su compañero y uno de sus mejores amigos, tampoco odiaba a su padre, eso nunca, pase lo que pase, hiciese lo que hiciese, Sasuke Uchiha sería su héroe ahora y siempre.
Se odiaba a sí misma, se odiaba por no poder cumplir sus propias expectativas, se sentía mal por defraudar a su propio padre y defraudarse a sí misma, quería y deseaba con fervor cumplir su sueño de ser Hokage y dejaría atrás ese dolor para cumplirlo.
Se detuvo, sus piernas flanqueaban así que se detuvo a descansar frente a las vías del tren, la alarma de la aproximación de un ferrocarril se hizo oír por lo que se dispuso a esperar a que este pasará.
De pronto vió a un pequeño bulto negro que caminaba cojo de una pata, se trataba de un gatito que tenía una venda en una de sus patas traseras que debido a esto su caminar se retrasaba.
La Uchiha vió como el ferrocarril no se detenía y pues el gatito no avanazaba, por acto reflejo se lanzó a las vías en un intento por rescatarlo antes de que fuera atropellado poniéndose a sí misma en riesgo.
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Mitsuki y su gato
FanfictionMitsuki adopta a una mascota que le recuerda mucho a cierta integrante de su equipo.
