18. Casi doce.

4 3 0
                                        

Si empiezo a soñar vienes tú, y apareces con poca ropa, con tu risa y posando para mí. Me abrazas fuerte y no vuelves a soltarme nunca más, porque sabes que cuando estás aquí soy un poco más feliz, me atrevo a serlo.
Qué malditamente cursi va a sonar esto, ¡pero coño!, qué bonitos son los domingos tiradas en tu cama alimentándonos solamente de los gemidos de la otra.
Es que, mírame, ya no hago otra cosa que volar. Me encuentro a kilómetros del suelo. Me siento astronauta cada vez que me concentro en tu zona corporal central.
Te veo diosa, inmortal, poderosa cada vez que te agarras a las sábanas e intentas mantener silencio, un silencio que siempre termina siendo sonoro.
A tu lado me sale vivir, no parar de correr, de sentirnos libres.
Porque si empiezo a soñar, vienes tú, y esta vez sin ropa.

🌻Donde viven las historias. Descúbrelo ahora