Voy a confesar algo; cuando más triste estoy es el momento exacto en el que escribir me resulta muy fácil.
Hace unos meses describía todos los detalles que te componían, recordaba todos los instantes, para que quedaran plasmados y nunca poder olvidarlos.
Ahora, después de todo esto, siento que las horas no avanzan, los días no terminan. Todo es tan relativo desde que no estás.
Anoche me di cuenta de que estaba arreglando mi cama por ti. Durante una milésima de segundo creí que ibas a entrar por la puerta, a mirarme, a poner los ojos en blanco y a preguntarme cómo puedo dormir con las sábanas así.
Cuando me acosté, inconscientemente me acurruqué y me giré, esperando sentir tu brazo rodeándome.
Sin pensar, cuando ya estaba medio dormida, me quité la camisa. Pero nadie me dio besos en la espalda, nadie me besó la nuca ni me abrazó fuerte. Nadie.
Esta mañana, al sonar el despertador, casi sin pensar, lo he dejado sonar, creyendo que lo apagarías tú, como siempre.
Ha sido segundos después cuando he recordado que estaba sola, que tenía que apagar yo la alarma.
Nunca me había parado a agredecerte que me despertases llamándome amor, es más, según tú te miraba fatal cada vez que me despertabas. Pues al saber esto te vas a reír, ahora lo echo de menos y daría cualquier cosa para que eso siguiese igual.
Paso mucho frío por las noches, muchísimo. No puedo tocarte, no puedo sentirte, y eso hace que me enfríe más.
Todo se ha ido a la mierda entre nosotras.
Y no te creas que no lo intento, joder que si lo intento. Tendrías que mirarme salir a la calle y sonreír a quien me saluda. Tendrías que mirarme de la forma en que les miento a mis padres haciéndoles creer que estoy bien, que fue lo mejor. Sólo tendrías que verme. Hay minutos en que me creo que realmente estoy bien. Ya ves, me creo mis propias mentiras.
Pero al llegar a mi habitación, al cerrar la puerta todo se rompe de nuevo.
Me enganché a ti, a la felicidad. Fue tan fácil acostumbrarme a sonreír. Fue tan fácil dejarlo todo y seguirte al fin del mundo, tan malditamente fácil. Todo era mejor si te miraba, todo.
Me sentí inmortal durante unos meses, me sentí invencible.
Pero unas palabras lo rompieron todo, y por desgracia, he vuelto a construir con rapidez todos los muros que tú echaste abajo la primera noche. Ahora son más fuertes, aunque sinceramente, aún no he podido hacerlos a prueba de ti, de tu voz, de tus roces, de tu mirada. No he podido, y tampoco sé si quiero poder.
Sólo quiero que vuelvas, que vuelvas a poner mi vida patas arriba, que rompas con todo, que me cogas de la mano y volver a decirte que acabarás enamorándote de mí, que me vuelvas a responder que ya es tarde, que ya lo has hecho.
Sólo vuelve, porque no te supero, no quiero hacerlo.
ESTÁS LEYENDO
🌻
KurzgeschichtenAquí iré escribiendo textos de cómo me siento. Quizás escriba mucho una semana y luego esté dos meses sin aparecer, supongo que como todo, va a rachas. Espero poder abrirme un poco más de lo que lo he hecho con mi entorno.
