Capitulo 3: La vomitona.

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No me di cuenta en el momento que me quede dormida, recordé que le preste dinero a Margot y luego ella se fue a su casa. Al parecer yo estaba realmente cansada ayer.

Me duche y me vestí. Un día nuevo como siempre. Baje las escaleras rápidamente y no encontré a mi mamá, por segunda vez encontré en la mesa una nota.

"Te he dejado 20 dólares, discúlpame por no haberte dado los buenos días hoy. Que te vaya bien en el instituto, cariño.-mamá."

Justo al costado de la nota había 20 dólares ¡soy millonaria! Que suerte la mía. Tome las llaves del auto, me dirigí rápidamente a la escuela. El estomago se me estrujaba por no haber tomado un desayuno consistente.

Clase de Geografía. No era mi peor asignatura pero sobresalía.

-Muy bien alumnos. Hoy ya que nadie se lo esperaba... tomare un examen sorpresa.

No, no es que estuviera espantada pero yo siempre practicaba un día antes para los exámenes, pero para los exámenes sorpresas no, por lo que era "sorpresa".

Justo cuando comenzaron a repartir los exámenes, sentí algo salado en mi boca, algo totalmente horrible.

Tenia ganas de arrojar.

-Profesor.-Lo llamé.

Estúpido estomago, me dolía horrible, el peor dolor que había sentido en mi vida.

-¿Si?

-Te-tengo ganas de arrojar.

-Pues se las aguanta.

¡Dios! ¿Enserio no me creería?

-Profesor no estoy bromeando, voy a arrojar.-Ya sentía todo listo para botarlo.

-Vaya al tocador de señoritas, si no viene en 7 minutos, le coloco cero.

Salí corriendo hacia los pasillos, cuando derrepente choque con alguien.

Pero ya era de demasiado tarde.

Ya había arrojado todo lo que pude en ese mismo instante.

-¡Mierda!-Pude reconocer esa voz aunque no estuviera viendo de quien provenía.

Levante la vista.

Y allí se encontraba.

Le había arrojado a Arthur en sus zapatos.

¡Que vergüenza! Esta bien que yo lo detestara, pero nunca me imagine arrojándole encima.

-¡Disculpame! No se como paso, llamare al señor de limpieza. Lo siento Arthur.

Podría que sonara patética pero lo ultimo que quería era ganarme un problema tremendo con él.

-¿Qué no te diste cuenta inútil?-Comenzó a revisar sus zapatos manchados de mi vomito.

Yo estaba tratando de ser amable con él, en cambio él era todo lo contrario. Maldito grosero.

-¡Te estoy pidiendo disculpas!

-¡Tus malditas disculpas, no van a arreglar mis zapatos nuevos!

Entonces, en ese instante me arrepentí de pedirle disculpas al chico que mas odiaba.

^*^*^*^*^*^*^*^*^*^*^*^*^*

Arthur:

Apestaba a vomito.

Maldita inútil, esto le iba a salir caro. Sus malditas disculpas no arreglaban que yo oliera a tacho de basura.

-¿Qué no te contienes hocico de hipopótamo?

-No entiendo, para que le pido disculpas a un ignorante.

No ella no me iba a insultar.

Era una chica como todas, de esas chicas creídas, de esas chicas que se creen lo mejor. Uno las tenia que poner en su sitio. Si no era una persona de su mismo sexo, lo haría yo.

-¿Ignorante yo? Te arrepentirás de decir esas palabras mugrienta.

-Idiota.-Dijo ella alejandose y mostrándome uno de sus dedos medios.

Como dije, se arrepentirá de esto.

**FLASHBACK**

-Señor Nalliato, ¿me podría decir en posición se encuentra magnesio en la tabla periódica?

La verdad es que no entendía ni un carajo lo que el profesor estaba enseñando.

-No.

-¿Por qué?

-No me da la reverenda gana.

Hoy día tenia ganas de problemas, mis favoritos eran problemas con los profesores. Siempre me mandaban a detención. Para mi era como estar en mi casa, durmiendo, jugando, jodiendo a otros estudiantes.

-Señor Nalliato, no le gustaría presentarse en la sala de detención.

-Oh créame que si.¿ No le gustaría tener a un alumno menos a quien joder la vida?

Al parecer yo no era muy educado que digamos, me hacia el rudo, era rudo. No me gustaba tener piedad por nada ni por nadie.

-Señor Nalliato debe aprender a cuidar su lenguaje.

-Vayase al carajo.

-¡Y usted a detención!¡Dos semanas!

Wou, con eso estaba bien.

-Hasta luego.-Dije tomando mis cosas.

**FIN DEL FLASHBACK**

Para luego encontrarme con la vomitona.

No me arrepentía de faltarle el respeto al profesor.

A las únicas personas que yo respetaba era mi familia. Excepto a mi padre, él era la persona que más odiaba en este planeta. Nos dejo solos a mi y a mi madre, no teníamos a donde ir y tuvimos que pedir albergue en una Iglesia. Y eso que yo soy ateo. Luego de ello mi madre y yo fuimos a parar en casa de uno de sus amigos, él cual ella se "enamoro perdidamente" y tuvieron un hijo. Daniel, él pequeño Daniel y yo somos inseparables.

Ahora la relación de ese tipo y mi madre no va nada bien, él abusa de ella, mi madre como estúpida se deja. No soporto ver eso. Por lo cual voy muy seguido a la biblioteca o voy a mi empleo con mi hermano menor. Yo trabajo en una tienda de comida. "Marrueco's" el gerente es un amigo mío y me consiguió un empleo solo los miércoles y viernes, mientras yo trabajo el se pone a jugar con mi celular.

Entre al baño y con un estropajo limpie mis zapatos luego me dirigí a Detención, mi lugar preferido.

¿Del odio al amor un paso?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora