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—Aoko qué te parece si después de clases vamos por algo.

— K-Kaito...

Sus mejillas se sonrrojaron levemente, a la vista de él era algo sumamente precioso, ver ese rubor adornar sus mejillas.

— ¿Que dices?

— S-sí, me encantaría. —Quizá también le preguntaría unas cosas.

Keiko se rió ante la escena al ver que ellos ni siquiera recordaban que se encontraba ahí.

— Bueno, al parecer sobro aquí, no se preocupen no los interrumpire más —Dicho esto se alejó, dejando a un par de jóvenes avergonzados.

Aunque le molestará seguir los consejos del pomposo, no tenía más opción, debía ser más atento con Aoko, que mejor que comenzar  invitándola a dar una vuelta —siempre y cuando no fuera al acuario—.

También planeaba el momento en  que confesaría sus sentimientos por ella, pero con la ayuda inconsciente de su madre...

~•~

— ¿Por qué quieres aprender a cocinar?

— Ya te lo dije. Aoko aveces se encuentra muy ocupada, no me gusta molestarla para que me prepare algo.

No le creía en absoluto, esa excusa era demasiado falsa para ella, sabía que su hijo estaba mintiendo. Lo miró detenidamente y antes de decir algo la interrumpió.

— Y no, ya me cansé de pedir comida a domicilio. Me has dicho que papá solía cocinar y que era muy bueno. En algún momento tengo que aprender ¿no? Además sueles irte sin avisar, dejándome solo, sin comida. —infló sus mejillas como un niño. Sí, le estaba haciendo un berrinche a su madre.

Ella rió ante la acción de su hijo, agarró un delantal y se lo puso, esperaba que no incendiara la cocina.

A simple vista, aquel omelete de arroz no se veía tan apetitoso, tomó un tenedor y lo probó, soltó un suspiro de satisfacción.

— ¿Y bien? —estaba nervioso, quería saber la opinión de su madre.

— No tendrá un buen aspecto, pero  es muy delicioso —Kaito no le creyó, intentó probar un poco pero una mano se lo impidió—. Deberás preparar otro para ti, así que si me permites...

Aquello lo llenó de felicidad, sólo debía "practicar" más y podría dar inicio a lo que tenía en mente.

~•~

Ver el atardecer después lo de comer unos helados y tener apoyada  su cabeza en su hombro era... Perfecto,  eran solo ellos dos y nadie más. Suspiró, armándose de valor.

Necesitaba saberlo, no quería seguir alimentando falsas ilusiones.

— Dime —logró atraer su atención—. ¿Alguna vez te has enamorado?

La pregunta  lo tomó desprevenido, lo pensó por un momento. No era el momento ni el lugar para confesarse.

— Sí, lo he estado... mejor dicho  lo estoy.

Su corazón empezó a acelerarse, tenía miedo de sus próximas respuestas. Su deseo era tal, que las  quería oír, sin importar que las mismas no fuesen de su agrado.

Fue así que le interrogó, soltando todas sus preguntas sin esperar a que contestará pues al terminar una formulaba otra.

— Bien, trataré de contestar algunas.  No, ella no sabe aún mis sentimientos. Si soy correspondido, no lo sé. He estado enamorado de ella desde que la conocí. Claro que la conoces y no, no te diré quién es, por lo menos aún no.

— Vamos dime —le suplicó—. Quiero saberlo, Kaito...—Era en vano, su amigo no estaba dispuesto a responder nada sobre su enamorada.

Lo sabía, no se trataba de ella, era una tonta al siquiera pensarlo. Kaito siempre la había visto como una hermana, debía dejar de soñar con eso y enfrentar la realidad, también apoyar a su amigo para que fuese feliz, aún si no era con ella.

— Qué me dices de ti ¿hay alguien del que estés enamorada? —trató de sonar natural.

Era su oportunidad y no la desperdiciaria, trataría de obtener toda la información que pudiera para utilizarla a su favor después.

— Sí. Al igual que tú no sé verdaderamente si soy correspondida.

Preguntarle quién era no sería lo adecuado,  trato de calmarse pensando en la pequeña probabilidad de que se tratase de él. Y aunque no estaba equivocado esta vez decidió apostar por algo más...

— Sí él... Sí él te correspondiera ¿Como te gustaría que te confesara su amor?

Era la respuesta más importante para él, de ella dependería su éxito o fracaso futuro.

—  Muchas chicas piensan en ese momento con mucha ilusión. Donde todo sea perfecto y romántico, que lo hagan en un lugar lujoso, bonito y elegante. Les importa más  lo estético, olvidándose de lo que en verdad lo es... los sentimientos. Yo... Yo sólo quiero que sea él, la persona a la que amo quién me diga que siente lo mismo por mí —una lágrima rodó por su mejilla, la cual secó rápidamente antes de que el mago se diera cuenta—. Supongo que es tonto, pero...

— No, tienes razón, lo más importante en una declaración son sin duda los sentimientos, ya que ellos depende que tan inolvidable sea el momento.

Sin darse cuenta la rodeó con su brazo, no quería que ese momento acabara, ninguno de ellos. Se olvidaban de algo, el tiempo avanzaba y la tarde llegaba a su fin, dando por terminada esa tarde de confesiones.

FIN


































De este capítulo 😂

💮💮💮

¡Hola! 

¡¡Al fin traigo un capitulo nuevo!! Y al parecer el más sentimental como pudieron apreciar al final.

Preguntas
¿Les gusta cómo va la historia hasta ahora?

¿Creen que debe ser una historia larga o corta?

¿Les gustaría un especial de curiosidades?

¿Han notado alguna referencia a..?

Les quiero agradecer a todas las personas que leen y apoyan  está historia, también por motivarme a seguirla. Sin ustedes está historia solo se hubiera quedado como una idea.

Sin más que decir hasta luego y ¡¡que pasen unas bonitas vacaciones!!





You're Going To Lose That GirlDonde viven las historias. Descúbrelo ahora