Contuvo el aliento y, con firmeza, Guillermo apretó el gatillo; la bala viajó rauda unos ciento cincuenta metros y derribó a su objetivo, una silueta escurridiza que culebreaba por entre unos arbustos delante suyo. Había aprovechado cuando ésta se detuvo un momento detrás de un árbol, tratando de cubrir su frente, pero la muerte le había llegado desde detrás. Guille tenía muy buena puntería y una vista de halcón. Al principio, su pulso delató su nerviosismo, pero al final, al tomar la decisión, fue firme. Soltó despacio el aire de su pecho en un largo suspiro, sin dejar de mirar por la mirilla. Sintió el suave apretón de la mano de Samuel en su hombro cuando éste pasó a su lado al dirigirse al cuerpo que acababa de abatir. Guillermo mantuvo una distancia prudencial para cubrirle la espalda; Samuel era más sigiloso y rápido que él incluso si era más robusto, y más precavido.
Pero el verdadero motivo de que fuera Samuel a registrar el cuerpo y no el propio Guillermo, era que Samuel confiaba ciegamente en la puntería de Guille, porque dudaba de la suya. Incluso casi a campo abierto y en plena madrugada, Samuel se movió confiado hacia el pie del árbol en donde estaba tendida la presa de su compañero; casi podía sentir las pupilas cafés de Guillermo sobre él y peinando la zona a su alrededor.
Samuel llegó hasta el cuerpo y se dispuso a darle la vuelta para abrirle la mochila, pero se detuvo. Guille observó desde unos cuantos metros, detrás de un grupo de árboles, colina arriba, cómo su compañero parecía paralizado por lo que veía y se preguntó el por qué. Tal vez era el hecho de que le había destrozado el casco con su francotirador, pero creía que Samuel tenía mejor estómago que él. Se limitó a seguir vigilando su espalda mientras Samuel tomaba las cosas, pero la situación no le gustaba nada, aunque necesitaran suministros. Por eso, habían decidido entrar en acción, al menos de una forma más segura al tratar de esquivar el combate directo.
Su decisión fue acertada; una lluvia de balas cayó sobre Samuel, obligando a éste a refugiarse detrás del árbol y sólo el contrataque de Guillermo evitó la desgracia. El atacante dejó de disparar y se escondió detrás de una roca grande, unos cuantos metros más allá. Levantó la mano, indicándole a Samuel que no avanzara y éste asintió. Se descolgó el francotirador y tomó su S-car; sus manos podrían ser torpes en muchas ocasiones, pero curiosamente, cuando necesitaba reaccionar con rapidez, sus manos podían volverse ágiles. Cuando el otro asomó la cabeza para volver a apuntar, Guillermo arremetió con su S-car para hacerle retroceder y sólo cuando estuvo seguro de que no saldría en unos segundos, le hizo señas a Samuel para que regresara y eso hizo éste, corriendo todo lo rápido que podía. Pero el de la roca era un sujeto testarudo e intentó atacar nuevamente. Guille acribilló el borde de la piedra, prácticamente vaciando el cargador. Samuel sentía la balacera de su compañero casi rozándole la mejilla, pero siguió corriendo recto hacia él, tratando de no cruzarse con la trayectoria de las balas de su amigo. Éstas fueron muy certeras, tanto que, antes de que disparara la última, Guille vio con un alivio malsano a un bulto desplomándose en la hierba. Era apenas una silueta oscura y a media vista detrás de la piedra, pero inmóvil. Samuel llegó a su lado, resoplando, y sólo cuando estuvo junto a él volteó hacia atrás.
-Dejémosle. -dijo, agitado. Guille lo miró detenidamente, revisando que no estuviera herido y Samuel se percató de ello. -Tranquilo, estoy bien. Andando.
Se puso a hurtadillas y Guille le siguió el paso.
Avanzaron hacia el este, dejando las Ruinas atrás, hasta las afueras de Rozhok y al sur de la misma. El punto parecía favorecerles ahora, no necesitaron moverse rápido para alcanzarlo, teniéndole a sus espaldas se sentían más seguros, ya que deducían que nadie podía permanecer dentro del campo de fuerza por mucho tiempo. Ya cuando encontraron un sitio seguro, entre unas pequeñas colinas, decidieron hacer un alto para repartir munición y provisiones. Guille seguía con el francotirador y la S-car, Samuel llevaba una M16 y una UMP. Ambos estaban conformes con lo que llevaban, así que no se arriesgaban más de la cuenta en ciudades o pueblos grandes, especialmente porque allí siempre se oían las balaceras. Caminaban sobre seguro, parando de tanto en tanto para beber agua de los pocos riachuelos que se les cruzaban en el camino, apenas unos hilos de agua que bajaban de las montañas, atravesaban las colinas y desembocaban en los ríos más caudalosos, así guardaban los refrescos para los momentos de escases. Lo mismo con los alimentos en barra, a los que racionaban con extremo cuidado. También eran muy cuidadosos a la hora de descansar; siempre uno de los dos hacía guardia, soportando mantenerse despierto y alerta, siendo ya casi las cuatro de la madrugada, o eso calculaban. Sólo llevaban un par de horas de sueño de la vez que se habían detenido en la última casa. Las extremidades les dolían del cansancio de no haber parado de avanzar a campo traviesa, subiendo y bajando colinas, escabulléndose entre los árboles, matas de arbustos y pastizales, y con el peso adicional de su equipamiento. Jamás hubieran imaginado que los subfusiles pesaran tanto. Las mochilas no ayudaban tampoco; avanzaban inclinados hacia adelante para cubrirse, pero también por el peso de éstas.

ESTÁS LEYENDO
"Compañeros" - #WIGETTA - (PUBG)
FanfictionY en el medio del fuego del caos, dos personas encontrarán la fortaleza suficiente para sobrevivir y luchar hasta el final...y tal vez encuentren algo más.