"Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes"
Mae West
Lexi--Suéltame Ray.--No tengo idea de donde salió, solo voltee y ya estaba metiendo su lengua en mi boca.
--Te extrañe mucho nena, y este ramo lo simboliza--limpia el labial que quedó en su boca y extiende un ridículo ramo de rosas hacia mi. Dios que verguenza.
--Y también lo mucho que me averguenzas en este momento--tomo el ramo y lo arrojo al bote de basura más cercano, eso causa una expresión dolida por su parte.--Otra cosa, no quiero que vuelvas a buscarme, se supone que tomamos una decisión cuando me marché de tu casa hace 3 días.
--Si, pero pensé que estabas asustada o confundida, por eso te di tiempo para que me extrañes--pone su típica cara de prostituto que me encanta, aún así no voy a caer en eso.
--No te extraño ¿ok? Ya conseguí reemplazo para ti--miro a mi alrededor y Jasper se ha ido, maldición--...y es mucho más hombre y guapo que tú, así que ya olvidame.
--No lo haré. Nos volveremos a ver Lexi--con esas palabras nada dramáticas se va y yo suelto un suspiro de frustración. Volteo y la presidenta está parada ahí con una sonrisa arrogante en el rostro.
--¿Tu eres Lexi Mayers verdad?
--Y lo sabes perfectamente perra.
--No lo sé...a veces confundo a la gente corriente. En fin, el director me mandó a buscarte, al parecer tú y tus amiguitas están en problemas.
--¿No me digas? Hazte a un lado--le doy un ligero empujón y la pendeja casi cae al suelo. Que delicadeza.
Toco la puerta y escucho la voz del director diciendo que pase. Dentro de la oficina están Valery, Brenda, Salma y René, por algún motivo se ven molestas.
--Tome asiento señorita, quiero que conteste unas preguntas.
--Claro, si puedo responderé.
--¿Es cierto que usted y su compañera Brenda fueron sacadas de la clase de Literatura el día lunes?
--Si.
--Luego de eso ¿a donde fueron?
--Yo me sentí mal por lo sucedido y quise estar sola, me dirigí al patio trasero.
--¿Y su amiga?
--Ella se fue por otro lado.
--¿Me está diciendo la verdad señorita Mayers?
Llegó el momento. Empiezo a llorar de forma automática.
--Yo...sniff...no puedo mentirle al director--miro al grupo junto a mi, todas están con la boca abierta--...cuando salí me pude percatar de que Brenda hizo una llamada, asi que me escondí para saber que harian, fue entonces que las vi ir hacia el estacionamiento y.....empezaron a destruir el auto de la maestra. Me sentí muy mal por ellas, pero no podía delatarlas....después de todo son mis amigas.
--¡Eres una perra maldita!--Valery se abalanza sobre mi, pero las demás la sostienen lanzándome miradas de odio.
--¡Señorita! Controle su lenguaje. No puedo creer que se hayan comportado como delincuentes después de los valores que se les han inculcado estos años dentro del aula de clases y que además hayan querido inculpar a esta pobre chica--el director me señala y yo continuo sollozando--¡mirenla! Es todo un manojo de nervios y la mejor amiga que he visto, pues no las había delatado hasta ahora....
Y así siguió por una hora entera, tuve que contener mis bostezos y secarme de tanto llorar durante ese tiempo.
Después de eso decidió suspender a las chicas por dos semanas, al parecer el que sus padres tengan dinero influyó para que el castigo no fuera mayor, como hubiese querido. Al fin me podía desquitar un poco de lo odiosas que fueron conmigo antes.
El director me dio diez minutos de anticipación para que las chicas no me fueran a hacer algo en mi contra a la salida. Por lo visto mi actuación lo dejó conmovido.
Subo al auto y estaciono frente a la puerta principal, cuando las veo salir pongo mi mejor sonrisa y les hago una señal de adiós con la mano, seguidamente arranco dejandolas con cara de asesinas.
Hoy fue un buen día, ahora lo único que me preocupa es que Jasper presenció el beso con el tarado de Ray. Después corrijo eso.
De pronto siento ganas de olvidarme de todo, doy la vuelta y me dirijo a un conocido bar en el que las fiestas son de día pero por dentro sientes que es de noche. Las personas creerían que en media semana está vacío pero la verdad siempre está copado de adolescentes, turistas, pandilleros y demás.
Es el único lugar en el que no tengo que presentar mi identificación falsa para pasar y eso me encanta. De alguna forma el dueño ha logrado evadir los controles policiales y no lo han clausurado. Lo mejor de este sitio es que tiene paredes que impiden que el sonido salga, razón por la cual el exterior se ve solitario y silencioso, me acerco a una pequeña ventana y toco el timbre.
En seguida una puerta se abre dejandome pasar, cubriendome de oscuridad mientras mis ojos se acostumbran a la mezcla de luces bajo las escaleras a tientas. Una vez logro visualizar el lugar mi cuerpo siente una corriente eléctrica que me pide bailar.
Me acerco a la barra para saludar a Kristyn, usa una peluca rosada con lentes de contacto del mismo color, ella es algo así como mi "amiga" aquí. Le hago un gesto con la mano y se acerca, se recuesta sobre la barra y yo la imito. Tomo su rostro y le doy un beso en la boca, es su forma de pasarme la píldora que quiero de forma natural.
Sus labios son suaves y pequeños, cuando hacen contacto con los míos se siente como besar a una bola de algodón de azúcar. Le guiño un ojo y voy hacia la pista comenzando un contoneo suave de mis caderas, las luces, la música y la pastilla que ingerí me hacen sentir en otro mundo. Libre sin preocupaciones, solo flotando.
De pronto siento la necesidad de estar cerca de cierto chico de ojos color miel, y me siento tonta, después de lo que el dijo de mi no debería. Es solo un imbécil más que decidió juzgarme, además no es mi tipo, es decir, no es super apuesto, es torpe e inseguro.
Salgo de mis pensamientos cuando siento vibrar mi celular, veo que es Hugo así que me dirijo a la salida porque aqui dentro seria imposible escuchar una mierda.
--¿Qué sucede? Hoy no tengo turno.
--El tipo del otro día quiere tu número, está insistiendo demasiado.
Un escalofrío recorre mi espalda, afuera ya empieza a oscurecer, y el viento es helado, al parecer estuve un buen rato ahí dentro.
--Ni se te ocurra Hugo, sabes que no me gusta que me fastidien.
--Lo sé, por eso le dije que esperara hasta tu próxima presentación que será en dos días, sin embargo no deja de joderme el maldito.
--¡Pues no me importa! si le llegas a dar mi número nunca más volveré a tu bar.
Puedo escucharlo suspirar frustrado.
--De acuerdo, de acuerdo, cálmate.
Cuelgo la llamada y me voy a casa.
Antes de dormir recuerdo al tipo del night club , y por algún extraño motivo siento algo parecido al miedo.
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El problema de lo inevitable
Novela JuvenilConstantemente miento, manipulo....y sobre todo lastimo; pero él es diferente, por lo que sospecho que tal vez, todo resulte diferente.