Estábamos ahí, tú y yo, sentados frente al computador, yo sentada en tus piernas, ambos riendo por nada. Nos quedamos en silencio unos minutos, no sabíamos de que hablar, es lo usual siempre nos pasa. Me abrazas por la cintura, acercándome aun más a ti, yo en respuesta te abrazo por el cuello, nos quedamos viéndonos a los ojos unos minutos hasta que tú decides besarme, tus labios tan dulces y finos, se movían con gran delicadeza sobre los míos. Luego de estar unos minutos así, me dices que te espere en la cama, que apagarás el computador. Yo te respondo con una sonrisa y me levanto, y te espero en el lugar que me indicaste.
Esa noche llevaba puesto el vestido negro, corto, que tanto te gusta. Mientras ordenabas todo me dediqué a quitarme los zapatos y recostarme en tu lecho para esperarte. Te acercas a mí con una bella sonrisa y te sientas a mi lado.
-Estas Hermosa- Me dices y te respondo con un leve sonrojo. Luego te depositas sobre mí, para continuar con tu beso, una de tus manos baja hacia mi pierna derecha, la cual acaricias suavemente, provocando que un leve gemido se escapa de mis labios, pero es callado con los tuyos. Y así estuvimos unos minutos. Esa noche, no tenía mis piernas al natural, llevaba unas finas medias, las cuales decidiste quitar. Dejaste mis labios para bajar a mis piernas y quitar "las molestas medias" (así le decías tú) que las cubría. Comenzaste con la derecha, la ibas sacando de apoco e ibas besando cada rincón que quedaba al descubierto, no pude evitar soltar otro leve gemido ante esa acción y así continuaste hasta quitarla por completo, luego repetiste lo mismo con la otra. Luego de eso volviste a subir a mis labios y seguiste con las caricias, esta vez se notaban más fugases.
No decíamos palabra Alguna, nuestros ojos hablaban por nosotros, se notaba el amor, el deseo y la pasión en nuestras miradas. Nuestros besos se tornaban cada vez más apasionados, dejaron de ser aquellos besos tímidos de hace unos minutos. Tus labios abandonaron los míos para bajar a mi cuello, conoces muy bien mi punto débil, sabes que adoro que beses mi cuello, fuiste bajando hasta mi pecho y luego volviste a subir hasta llegar nuevamente a mis labios. Luego ambas manos tuyas, comenzaron a subir mi vestido, sin preguntar entendía que era lo que deseabas, me senté frente a ti y te ayude a quitarme el vestido, para tirarlo en algún lugar de la habitación, quedando solo con la indumentaria que traía debajo. Tú traías una hermosa camisa negra, mi favorita, a decir verdad. Esta vez yo me pose sobre ti, para ir quitando botón a botón tu camisa, y besar el hermoso torso que iba quedando al descubierto y así desapareció tu camisa, quedando junto a mi vestido. Luego para que todo sea parejo, decidiste quitarte el hermoso jeans negro que llevabas puesto, para luego retomar tu lugar. Pero esta vez, me tomaste e hiciste que me sentara frente a ti, mientras me besabas, acariciabas mi espalda hasta llegar al broche de mi sostén, el cual desprendiste y arrojaste al suelo, junto con las otras prendas, me tomaste de sorpresa, estaba más sonrojada que nunca, te quedaste observándome unos minutos.
-¿No te gusto? - Pregunté.
-No, me encantas- Respondiste, para luego volver a besarme y recostarme.
-Ahora solo disfruta- Me dijiste separándote de mis labios.
Comenzaste besando mi vientre y subiendo. Fuiste recorriendo cada centímetro de mí con tus labios, mi sonrojo era cada vez más notable. Y así entre besos y caricias nos decisimos de las últimas prendas que vestían nuestros cuerpos.
Antes de que comencemos con el acto tan esperado por ambos te susurre un pedido.
-Se dulce y bésame, no dejes de besarme- Te dije y así lo hiciste, fuiste dulce en cada momento, me besabas ahogando mis gemidos. Cuando pude liberarme de tus labios, entre suspiros te decía "Te Amo".
-También Te Amo- me decías a cada instante. Esa noche, no solo te entregué mi cuerpo, sino mi alma, nuestras almas se entrelazaron en ese mágico momento.
Esa noche la luna estaba más brillante que nunca, yo después de ese mágico momento, caí rendida sobre tu pecho, tú me acariciabas dulcemente el pelo y me decías "Te Amo". Aunque parecía dormida, escuchaba lo que decías, y en un susurro, también te dije Te Amo...
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Open your eyes
Randomeste es un espacio, en el cual pongo unos pequeños fragmentos de algun relato, pensamiento, idea etc de lo que no nos atrevemos a decir, de lo que realmente sentimos, que desearíamos expresar, experimentar o algo así. También pondré partes de alguna...