5. The Meeting.

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Cuando Peyton escuchaba que las coincidencias no existían. Que todo era destino. No lo creía. Claro, ahora, eso había cambiado.

Hace unas horas se había encontrado con una chica, la cual creyó que estaba un poco loca, y a su mejor amiga, que era idéntica a ella. Si hubiera sido cualquier persona lo hubiera dado por pasado, era algo común. Había leído en internet el hecho de que existen casi siete personas al rededor del mundo iguales a ti. Otro, hubiera dicho que era su imitador o algo por el estilo.

Pero ella sabia que esto no era normal. Eran completamente idénticas. Los colores de sus ojos iguales y el cabello eran diferente. Lo demás, todo exacto. Solo esperaba que no tuviera el lunar de su pie derecho, eso seria tétrico.

Aquella chica, Perrie Edwards, 17 años de Miami, Florida; era una simple adolescente estudiante. Estaba en Londres en su viaje de fin de curso. Si, todo eso lo había aprendido en los 10 minutos que hablo con la castaña hiperactiva. Su plan era hablar con esa tal Perrie, pero la otra chica estaba mas que emocionada. Estaba segura que era una fan, no de las que la escuchan en el radio y se saben solo sus hits... Era del tipo que buscaban el tipo de sangre en internet y no dormían hasta saber que había tenido ella en la cena.

Le asustaba el hecho de que la chica dijera a todo mundo su paradero y el hotel se llenara de jóvenes enloquecidas. Quería paz, y nada mas.

Las nueve con treinta minutos marcaban ya en su reloj de muñeca. Ese par no debería de tardar. Había entendido por las cortas palabras de la rubia que esa noche habría una fiesta en un club y todo su grupo asistiría pero estas encontrarían la forma de no estar ahí. Era en Funky Buddah. Vaya, si a los diecisiete hubieran invitado a Peyton a ese lugar majestuoso, no hubiera dudado ni un segundo.

Vaya, pensar en eso la habia hecho sentir algo vieja. Claro, no era vieja en lo absoluto. Habia alcanzado su mayoria de edad hace solamente seis meses. Tener veintiuno no era ser viejo. Su vida estaba en su climax. Y lamentablemente no estaba disfrutándola. Giras, estudio, fotografías, viajes, solo eso hacia.

Ser famosa no era lo que imagino. Tenia los autos, el dinero, los looks y todos sabían su nombre... Pero nunca llegaba a sentirse bien. No había estado al lado de su madre, hasta el día de su muerte. Nunca conoció a su padre. No convivio con su familia en las fiestas. Su infancia nunca existió. Y pronto su juventud iría por el mismo rumbo, si es que no la había perdido ya.

Perrie Edwards era su única salida. Y le rogaba a todos los dioses que aceptara la propuesta.

Cuando decían que la Señorita Jones era una de las maestras mas inteligentes y estrictas del instituto. No mentian.

Jade habia fingido ese dolor de garganta haciendo que su voz se hiciera mas grave. Mas la Señorita Jones hizo que el Doctor le hiciera un chequeo.

Vaya que las miles de veces que había forzado su voz la habían hecho lastimar un poco su garganta y tuvo que recetarle un remedio para su 'dolor'. Y una noche en reposo.

Perrie, ella no había sido tan afortunada. Tuvo que ir a la fiesta. Estaba ya en la entrada de Funky Buddah, con sus demás compañeros. La ropa que llevaba la hacían verse mayor y se sentía incomoda. La ropa de Jade nunca le había quedado tan bien, y menos algo ajustado. Odiaba los vestidos. Las faldas y cualquier cosa que pudiera levantarse y mostrar mas de allá de sus rodillas.

Al caminar por la entrada pensaba en alguna manera rapida, silenciosa y eficaz de salir de aquel lugar. Pero entre mas se acercaba al centro del caos, no queria abandonar el evento.

¡Diablos! Tenia que ir a hablar con esa chica no podia pensar en una fiesta ahora. Era de vida o muerte.

Pero era su viaje de graduación. No se repetiría. Aunque podía ahorrar y volver a Londres en unos años con Jade o su familia. Mas conocer a una cantante mundialmente famosa idéntica a ti, que ademas quería reunirse contigo y tu mejor amiga, era casi imposible.

Los gritos y la música taladraban sus oídos. La fiesta mas ruidosa en la que había estado últimamente fue en la habitación de Jade, un Viernes, cuando se filtro el álbum de One Direction y solo estaban ellas dos. No era una chica desordenada y mucho menos el alma de una fiesta.

A su derecha lejos de ella, pudo ver a la Señorita Jones, en la barra. Tratando de ver a todos los alumnos. Veía a los populares en una esquina, populares fracasados ahora, nadie los conocía y parecían bichos raros en ese lugar.

Pudo divisar al grupo de amigos de Cher pero no a Cher. Se alarmo, su salida tal vez se arruinaría. Siempre trataba de molestarla y esta noche no seria la excepción.

¿Lograran salir de Funky Buddah? ¿Cher la detendrá? Averigüen en el próximo capitulo de The Replacement xd

Voteeeen y comenten, gracias por su apoyo ;) xx

-Dani.xo

The Replacement | CYL #1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora